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ENTREVISTA| Blanca Paloma: «Yo con esta propuesta vengo a ganar»

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Blanca Paloma entrevista

Liverpool (Reino Unido), 12 may (OFFICIAL PRESS – EFE).- Blanca Paloma compite este sábado en la gran final de Eurovisión 2023 en nombre de España bajo muy buenos augurios («Yo vengo a ganar», afirma a EFE) y probablemente la apuesta más audaz de este país en décadas: la nana por bulerías «EaEa», que devuelve el flamenco al festival europeo.

ENTREVISTA| Blanca Paloma: «Yo con esta propuesta vengo a ganar»

«Estoy muy orgullosa de que una propuesta tan arriesgada haya llegado tan lejos», suscribe la artista ilicitana en una entrevista a unas horas de que pise el escenario del Liverpool Arena con un canto que celebra la importancia del legado maternal y, en su caso, de su abuela Carmen y su mantón encarnado de flecos.

PREGUNTA: Toda la prensa especializada destaca su desempeño vocal y su capacidad para controlar los nervios sobre el escenario. ¿Cómo lo hace?

RESPUESTA: Ojalá lo supiera. Supongo que es confianza en el trabajo que hemos hecho hasta aquí, trabajo de un equipo fraguado a lo largo del último año y con el que me siento identificada, porque tienes que salir a ese escenario pensando que lo que vas a hacer es verdad. Me siento muy orgullosa de que una propuesta tan arriesgada hay llegado tan lejos.

PREGUNTA: ¿Por qué decidió mantener en Eurovisión casi intacta la puesta en escena con la que ganó la preselección española de Benidorm Fest?

RESPUESTA: El concepto ya estaba cerrado. Solo hemos planteado más adaptaciones a este escenario, porque había cosas que no se podían reproducir tal cual, porque si no lo habríamos dejado. Estábamos muy satisfechos con el resultado de Benidorm y, a la vez, hemos encontrado ventajas para aprovechar, como la realización. Lo importante no es la cantidad de efectismos nuevos, sino mantener la esencia de los que había y que los que se sumen eleven el conjunto.

PREGUNTA: ¿Por qué cambiar en ese sentido la nota final sostenida por el melisma de la versión de estudio?

RESPUESTA: Es verdad que el sostenido me daba confianza. Era una flecha de la voz que se lanzaba directa al corazón de la gente, pero en estos meses en que presentamos variaciones en las actuaciones había gente que me preguntaba por el melisma de la grabación. Me lo he reservado para la final porque es complejo y arriesgado. Para mí esta canción es una olimpiada de la voz y es la primera vez que canto desplazándome.

PREGUNTA: ¿Hay algún momento más peliagudo durante la actuación?

RESPUESTA: Cada uno de ellos es importante y significativo. Para mí en el inicio el reto es traspasar la pantalla y, después, salir con decisión en la mirada y en el movimiento. Es cuestión de sostener la energía para que no decaiga. Tengo imágenes mentales a lo largo de todo el tema por si en algún momento desconecto o hay algún fallo, poder hacer una reconexión de emergencia.

PREGUNTA: ¿Qué imágenes?

RESPUESTA: Siempre antes de empezar miro hacia arriba y me conecto a la yaya Carmen, porque este viaje es un homenaje a todo su legado.

PREGUNTA: ¿Qué le hubiese dicho ella ante un momento como este?

RESPUESTA: ¡Vamos allá la Blanca Paloma!

PREGUNTA: Aparece quinta en las apuestas, ¿vamos a acabar con el maleficio del flamenco que llevó al último puesto a Remedios Amaya?

RESPUESTA: Espero que sí, aunque más allá del flamenco esta candidatura me representa a mí y la gran diversidad que hay en España, porque también tiene matices orientales y está imbricada con la electrónica. Es mirar atrás para recuperar el valor de nuestra identidad y mandárselo a las generaciones futuras.

PREGUNTA: ¿Qué le ha dado Eurovisión?

RESPUESTA: Me ha hecho darme cuenta de lo fuerte que soy. Y también creo que ha sido importante no solo para mí sino para otros artistas que no se verían en este contexto. Se les transmite que en estos formatos quizás más asociados a la música comercial o más del momento también hay sitio para propuestas más arriesgadas, una apuesta por la cultura y el arte y así enriquecer el festival.

PREGUNTA: Esta canción surgió en medio de la producción de su primer álbum, ¿en qué punto está ese disco?

RESPUESTA: En stand-by. Le dimos un empujón hace poco lanzando «Plumas de nácar», que fue el primer tema que escribí. Lo que quiero ahora es aprovechar esta adrenalina para seguir trabajando cuando acabe Eurovisión, encerrarme en el estudio a grabar y a la vez hacer conciertos, que me apetece muchísimo, porque es donde más conecto con la gente y donde más libre me siento.

PREGUNTA: ¿Qué capricho se ha prometido para el final de esta vorágine?

RESPUESTA: Volver a mi pueblo y comerme una paella o una fideuá de mi madre, que eso es como el mejor abrazo.

PREGUNTA: Con dos candidatos tan fuertes por delante como Suecia y Finlandia, ¿hay espacio para la esperanza de repetir un fenómeno como el de Salvador Sobral en 2017?
RESPUESTA: A un concurso no se viene a perder. Habrá quien venga a participar, pero yo con esta propuesta vengo a ganar. Estoy preparada para quedar donde quedemos, porque no depende de mí, pero creo que estamos a la altura y que hay que soñar hasta el final.

 

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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