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Cultura

Bombas Gens propone visitas guiadas para descubrir su centro a través de anécdotas e historia

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“Bienvenidos a Bombas Gens, un centro singular con arte, historia, patrimonio y solidaridad”. Este será el inicio de un relato mágico y emotivo que varios guías especializados ofrecerán a los visitantes en los más de 6.500 m2 que ocupa el edificio modernista y en el que viajarán a las alquerías medievales a través de su bodega del siglo XV, experimentarán lo que sentían los trabajadores de la antigua fábrica al refugiarse de las bombas de la Guerra Civil, conocerán las exposiciones del centro de arte sin olvidar cada detalle de la rehabilitación de un edificio único e imprescindible y se refrescarán en un jardín mediterráneo salvaje con más de cien especies y una instalación llena de vida de Cristina Iglesias.

“Nuestros visitantes se iban llenos de preguntas sin responder, quizá porque mostrábamos cada espacio de forma aislada”, explica el director general, Juan José de Torres. A partir de esta semana se inauguran las nuevas visitas guiadas en turnos de mañana y tarde, mediante reserva en el propio centro, aunque a partir del mes de agosto ya podrán reservarse a través de la propia Web de Bombas Gens o de la Fundació Per Amor a l´Art. Se trata de un recorrido global por la antigua fábrica de bombas hidráulicas que el arquitecto Cayetano Borso di Carminati proyectó en 1930 en Valencia y que fue rehabilitado y ampliado tras casi dos años por el equipo de arquitectos formado por Annabelle Selldorf, Eduardo de Miguel, y Ramón Esteve, que respetaron al máximo la memoria del lugar que es hoy en día sede de la Fundació Per Amor a l’Art (FPAA)..

Bombas Gens

“Bombas Gens es un proyecto en el que el arte es la piel, pero además hay corazón y alma porque forma parte de un proyecto mayor, la Fundació Per Amor a l’Art”, explica su vicepresidenta Susana Lloret que añade: “Una fundación que iniciamos mi marido y yo en 2014 con la idea de compartir y sensibilizar en cada una de las áreas en las que trabajamos: investigación en enfermedades raras; atención a personas vulnerables y, por supuesto, arte y cultura. Así que con estas visitas conseguiremos que la gente, además de disfrutar, entienda bien todo el proyecto”. La Oficina de Mecenatge de la Generalitat Valenciana ha declarado Bombas Gens “Proyecto de Interés Social”.

La FPAA inauguró su nueva sede el 7 de julio de 2017 y recuperó su crisol histórico, desde la Edad Media hasta la actualidad. Es hora de que todos los valencianos y visitantes conozcan y disfruten de La Antigua Fábrica Bombas Gens y lo hagan con todas sus historias.

 

FUNDACIÓ PER AMOR A L’ART -BOMBAS GENS  

La Fundació Per Amor a l´Art (FPAA), privada y familiar, despliega su triple actividad, artística, social e investigadora, en la antigua fábrica rehabilitada Bombas Gens de València. La Colección Per Amor a l’Art cuenta con un fondo de más de 2.250 obras de arte de 220 autores, asesorada por Vicent Todolí y que, a través de diversas exposiciones y actividades, se comparte es su espacio expositivo.  Su labor relacionada con la integración social de menores en riesgo de exclusión y el apoyo a personas con Daño Cerebral Adquirido se lleva a cabo desde su Área Social. Y también impulsa la investigación y divulgación de enfermedades raras, en especial la enfermedad de Wilson. 

Cultura

Los secretos de la Casa Judía de València

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casa judia
Foto: Hugo Román

Entre los años 20 y 30 del siglo pasado el art déco dominaba en todas las artes decorativas a nivel mundial. Había nacido en París y pronto Hollywood lo popularizó como símbolo de glamour. Y esos aires y aquella esencia de aquella Belle Époque o los llamados Años Locos quedaron inmortalizados en una de las edificaciones más asombrosas de València.

El art déco bebía de todas las culturas, reutilizando de manera libre los elementos arquitectónicos de otras épocas. Plasmaban los asombrosos hallazgos de aquellos tiempos en Egipto como el  descubrimiento de la tumba de Tutankamón, así como de culturas mesopotámica, africana, azteca, maya, hindú que fueron dotándole de un exotismo y una belleza única.

Caminando por la calle Castellón, en el número 20 nos encontramos con toda una joya que aguarda la mirada de los curiosos que se detienen para admirar un amalgama de formas y colores único. Entre Germanías y la Estación del Norte está la conocida como Casa Judía de València, que fue construida hacia 1930 por el arquitecto valenciano Juan Francisco Guardiola Martínez. Nacido en Sueca en 1895 en el seno de una familia de clase media, se trasladó a Barcelona en 1917 para estudiar arquitectura donde fue premiado en  1922  por el proyecto de la estación de metro de la Plaza de Cataluña.

Según cuentan, los diversos viajes que realizó el arquitecto por Asia pudo influir en él a la hora de diseñar el estilo del edificio levantado en el ensanche de la capital valenciana a petición de Yosef Shalóm, cuyo apellido nos da la pista del sobrenombre de Casa Judía.

Casa Judía.- Años treinta.- Archivo Ana María Ferrín.

Un detalle de sus orígenes nos recibe en el dintel de la puerta principal, en el frontón curvilíneo, donde se aprecia una estrella de seis puntas rematado por dos volutas y una hoja de acanto en el arco final.

Su fachada dividida en tres cuerpos, basamental, central y superior, nos transporta sin movernos de la calle a escenarios babilónicos y egipcios por su colorido y las formas de sus columnas, capiteles, remates con forma de pagoda y ventanas ojivales. Si levantamos la vista podemos admirar el impresionante remate del edificio de inspiración oriental, árabe e hindú.

Foto: Hugo Román

Según cuentan ​en el edificio se reunía de manera discreta la reducida comunidad judía de la época que residía en València para realizar sus celebraciones religiosas.

En la actualidad en el edificio de siete alturas viven familias particulares. Las viviendas tienen unos 100 m2 cada una, y originalmente contarían con tres habitaciones, un baño, una cocina y un comedor.

Tan solo su fachada, su zaguán y la decoración exterior e interior mantienen la esencia de aquellos años en los que el arte iba asociado a la construcción, en el que cada ladrillo tenía una misión estética. Años en los que los edificios eran monumentos esperando ser habitados.

Muchos comentan que su fachada parece salida del decorado de la película del Mago de Oz o tal vez de la mente de Tim Burton.

Inspiradora y evocadora permanece allí pese a la bomba que cayó cerca durante la guerra y a pesar de que en alguna ocasión haya sufrido modificaciones debido a que, incomprensiblemente, no está protegida. De hecho los remates del edificio de estilo hindú que lo coronaban fueron retirados en el pasado y su plantas baja han alterado su estilo original.

Guardiola falleció en Alzira en 1962. Su trayectoria como arquitecto fue amplia con proyectos de viviendas residenciales, fábricas, almacenes, iglesias, teatros y cines, una estación y un banco. Entre las más destacadas están el Ateneu del Socors en Sueca (1927) y la Casa Xina o Casa Ferran Guardiola en Barcelona (1929) que muestran su talento y originalidad.

Pero sin duda, la Casa Judía es su gran obra maestra, una obra que contempla el pasar de los años desde su espectacular fachada, una fachada que nos hace viajar a lugares remotos sin salir de la ciudad.

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