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Cabify extiende a València su servicio exprés de reparto en moto de paquetes

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València, 17 ene (EFE).- La plataforma Cabify ha extendido a València su servicio exprés para el reparto de paquetería urgente, que prestará a través de compañías locales especializadas de reparto y de mensajería.

Cabify ofrece este servicio dentro de la V-30 en Valencia, y hasta Alboraya en la zona norte, enfocado para empresas aunque también disponible para usuarios con la categoría «envíos en moto», según ha informado la compañía.

Podrá solicitarse a través de la aplicación o de la web de Cabify, con una tarifa mínima de 3,50 euros.

El servicio exprés de paquetería urgente de Cabify ya funciona en Madrid desde hace unos meses y en otras ciudades de Latinoamérica donde opera.

Con este lanzamiento, Cabify continúa avanzando en su propuesta de valor en el sector logístico y aspira a posicionarse como proveedor de servicios de entrega para compañías de comercio minorista o «retail» que ofrecen venta por internet, y reparto de productos y comida de bares y restaurantes hasta el domicilio de los consumidores.

En el caso de los usuarios particulares, prevé una buena acogida, aunque la mayor parte de los envíos se realizará en el ámbito corporativo y empresarial.

Para los usuarios, la solicitud de este servicio les permitirá realizar un envío inmediato, siempre y cuando tanto el origen como el destino se encuentren dentro de la zona operativa (V-30). Será el usuario el responsable de entregar el paquete al repartidor, que lo entregará en la dirección que el mismo usuario haya señalado previamente en la aplicación.

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10 síntomas de que tu edificio necesita una intervención en la fachada

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10 síntomas de que tu edificio necesita una intervención en la fachada
10 síntomas de que tu edificio necesita una intervención en la fachada

La fachada es mucho más que la carta de presentación de un edificio: es la piel que lo protege frente a la lluvia, el viento, los cambios de temperatura y la contaminación. Cuando empieza a deteriorarse, no solo afecta a la estética, también puede comprometer la seguridad y el confort interior. Si tienes dudas sobre el estado de tu inmueble, conviene que conozcas los síntomas más habituales que indican que ha llegado el momento de intervenir.

Deterioros visibles en el revestimiento

Uno de los primeros avisos suele aparecer en forma de grietas o fisuras. Aunque a simple vista parezcan pequeñas líneas sin importancia, pueden ser consecuencia de movimientos estructurales, dilataciones por cambios de temperatura o problemas de humedad. Si no se actúa a tiempo, estas aberturas permiten la entrada de agua y agravan el deterioro.

También es frecuente observar desconchados o zonas donde el revestimiento se desprende o suena hueco al golpearlo suavemente. Esto indica que el material ha perdido adherencia al soporte y existe riesgo de caída de fragmentos a la vía pública, con el consiguiente peligro para peatones y vecinos. A ello se suman las manchas blanquecinas conocidas como eflorescencias, que aparecen cuando las sales del interior del material salen a la superficie debido a la humedad.

Señales como grietas, fisuras, desconchados o eflorescencias suelen indicar problemas de humedad, dilataciones o pérdida de adherencia del revestimiento. Las intervenciones de rehabilitación de fachada permiten recuperar seguridad y durabilidad, especialmente cuando el deterioro ya es visible en varios paños. Incluso la simple pérdida de color o un acabado envejecido pueden ser síntoma de que la capa protectora ha perdido eficacia frente al agua y la radiación solar.

Problemas relacionados con la humedad y el aislamiento

La humedad es uno de los grandes enemigos de cualquier edificio y muchas veces se manifiesta primero en la fachada. Si detectas manchas en paredes o techos interiores cercanos al exterior, es posible que el agua esté filtrándose a través de juntas deterioradas o fisuras no visibles desde dentro. Estas filtraciones no solo dañan los acabados, sino que pueden afectar a la estructura con el paso del tiempo.

En el exterior, la presencia de verdín o moho en determinadas zonas, especialmente en orientaciones más sombrías, indica acumulación constante de humedad. Además de afectar a la imagen del edificio, esta situación favorece la degradación de los materiales y puede generar problemas de salubridad.

Otro síntoma menos evidente, pero igual de importante, es la pérdida de confort térmico. Si notas que algunas estancias son más frías en invierno o más calurosas en verano, puede existir un problema de aislamiento en la fachada. La aparición de puentes térmicos o el deterioro del sistema aislante incrementa el consumo energético y reduce el bienestar de quienes ocupan el edificio.

Riesgos estructurales y de seguridad

Existen también señales que apuntan a problemas más profundos. Los abombamientos o deformaciones en determinadas zonas de la fachada pueden deberse a acumulación de humedad o fallos en el sistema de anclaje del revestimiento. Este tipo de alteraciones requiere una revisión técnica para evitar desprendimientos.

La oxidación en elementos metálicos como barandillas, anclajes o armaduras es otro indicador de alerta. El óxido reduce la resistencia del metal y, con el tiempo, puede comprometer la estabilidad de los componentes constructivos. Si además ya se han producido desprendimientos o el ayuntamiento ha emitido algún aviso tras una inspección, es fundamental actuar sin demora.

En resumen, identificar estos síntomas a tiempo te permite planificar la intervención con criterio y evitar actuaciones de urgencia mucho más caras. Una evaluación profesional determinará si basta con reparaciones puntuales o si es necesaria una rehabilitación más amplia.

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