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Cada valenciano prevé gastar una media de 343€ en Semana Santa, un 39% más que en 2018

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VALENCIA, 17 Abr. (EUROPA PRESS) – La intención de gasto manifestada por los valencianos para las vacaciones de semana santa es de 343 euros lo que supone un incremento del 39% respecto a las intenciones manifestadas en 2018, que se situaron en 247 euros, según refleja el Observatorio Cetelem Estacional.

Si se compara con la intención de gasto manifestada por la media de españoles, los valencianos se sitúan por debajo, en concreto, un 22%, con 343 euros, frente a 438 euros de media en España.

La encuesta refleja que el 13% de los valencianos tiene intención de gastar más que el año pasado en Semana Santa, dos puntos porcentuales más que el año anterior. El grueso continúa siendo el de aquellos que piensan destinar el mismo importe, aunque con un notable descenso de 13 puntos porcentuales respecto al año pasado. Destaca el aumento de 10 puntos de aquellos que piensan gastar menos (36% frente al 26%).

Actividades preferidas

Las actividades preferidas por los valencianos para esta Semana Santa son, por este orden: descansar y quedar con amigos (45%); salir a restaurantes (44%); viajar (28%), e ir al cine o teatro (28%).

«Llama la atención el fuerte incremento de 18 puntos porcentuales de valencianos que declara tener intención de descansar y quedar con amigos en casa (45% frente al 27% en 2018)» según el comunicado que apunta que las actividades en familia con los hijos «parecen suscitar menos interés este año, ya que solo un 8% de valencianos tiene intención de ir a parques temáticos con sus hijos, frente al 16% del año pasado».

Los datos analizados y las reflexiones mostradas en esta edición de El Observatorio Cetelem Estacional, se han obtenido a partir de la realización de una encuesta online realizada a 1.000 personas mayores de 18 años.

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Así era Pablo, el maquinista de Alvia, de 27 años que falleció en el accidente de trenes de Adamuz

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maquinista fallecido Adamuz
Imagen de Pablo B., el maquinista fallecido en el accidente ferroviario. Sur

A Pablo le quedaban apenas 10 minutos para bajarse del tren

Pablo B., maquinista de Renfe de 27 años, es uno de los tres trabajadores ferroviarios que perdieron la vida en el trágico accidente de trenes en Adamuz (Córdoba). Ingeniero de formación y con una prometedora carrera profesional, estaba a punto de terminar su turno cuando ocurrió la colisión que le costó la vida.

Según relatan sus compañeros, a Pablo le quedaban “diez minutos mal contados” para bajarse del tren Alvia que conducía. Su relevo estaba previsto en la estación de Córdoba, desde donde otro maquinista debía continuar el trayecto hasta Huelva.

Una carrera corta, pero marcada por el compromiso

Pese a su juventud, Pablo gozaba de una excelente reputación profesional dentro del cuerpo de maquinistas. Estaba adscrito a la residencia de Cerro Negro (Madrid), aunque anteriormente había trabajado en el servicio de Rodalies de Cataluña.

En Renfe, el concepto de “residencia” se refiere a una adscripción territorial operativa, no necesariamente al lugar de residencia personal. En esta línea concreta, los maquinistas realizan el trayecto Madrid–Córdoba, donde son relevados por un compañero que continúa hasta Huelva.

La noche del 18 de enero, Pablo iba al frente del Alvia que impactó contra varios vagones de un tren Iryo descarrilado a su paso por Adamuz. Salió despedido y murió en el acto.

“Estaba a punto de terminar su jornada”

Sus compañeros no ocultan la conmoción por las circunstancias del accidente. “Su viaje debía haber terminado en Córdoba”, explican. Tras el relevo, Pablo habría regresado a Madrid al día siguiente, como marca el habitual sistema de rotación del servicio.

El accidente ha reabierto el debate sobre la seguridad de la red ferroviaria, especialmente tras conocerse que en la zona de Adamuz se habían registrado numerosas incidencias en los últimos años.

El impacto en su familia y su barrio

La tragedia estuvo marcada además por una cruel coincidencia: su madre, Romi, profesora jubilada, se encontraba de vacaciones en Egipto cuando ocurrió el siniestro. Madre e hijo eran muy conocidos en el barrio madrileño de Ondarreta, donde residían.

El Ayuntamiento de Alcorcón decretó dos días de luto oficial por la muerte del joven maquinista. “Las banderas ondearán a media asta y se suspende la agenda pública”, anunció la alcaldesa, Candelaria Testa.

Más allá del ferrocarril: su pasión por la fotografía

Además de su vocación ferroviaria, Pablo tenía otra gran pasión: la fotografía. Desde niño, capturaba imágenes con su cámara compacta, muchas de las cuales compartía en redes sociales. Para quienes le conocían, era un joven discreto, sensible y comprometido con su trabajo.

Su fallecimiento se suma a una lista de víctimas que ha dejado una profunda huella en la sociedad y en el sector ferroviario, aún a la espera de que se esclarezcan completamente las causas del accidente.

 

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