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Valencia

Venden el edificio de la antigua Casa de los Caramelos de Valencia

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Foto: GOOGLE MAPS

El Consell ha aprobado la venta directa del histórico edificio conocido como la Casa de los Caramelos a la Universitat Politècnica de València (UPV) por 3,1 millones de euros. Esta transacción se enmarca dentro de la Ley de Patrimonio de la Generalitat, que busca optimizar los recursos públicos mediante la venta de inmuebles en desuso.

Historia y ubicación de la Casa de los Caramelos

El edificio, ubicado en las céntricas calles Conde Trénor número 7 y Muro de Santa Ana número 6, cuenta con una superficie de 433 m². La Casa de los Caramelos es un inmueble emblemático en el centro histórico de Valencia, cercano a importantes monumentos, lo que lo convierte en una construcción de alta visibilidad.

Este inmueble, con un gran valor patrimonial para los valencianos, fue durante décadas un referente de la vida comercial en la ciudad. La tienda, famosa por sus dulces y caramelos, formó parte del tejido urbano tradicional de Valencia, convirtiéndose en un símbolo de la cultura local y el comercio de proximidad. Sin embargo, tras años sin uso, el edificio se convirtió en un espacio desaprovechado para la ciudad.

Optimización del patrimonio público

La venta de la Casa de los Caramelos es parte de la estrategia de la Generalitat para optimizar su patrimonio público. Según el Consell, este tipo de inmuebles sin uso representaban un gasto improductivo para la Administración autonómica, y su enajenación supone una captación de ingresos que contribuirá a aliviar las cuentas públicas.

De hecho, el presupuesto de ingresos de 2024 prevé la obtención de 74,9 millones de euros por la venta de inversiones reales, destacando operaciones como esta, que suponen un claro ejemplo de gestión eficiente de los recursos.

Futuro del edificio bajo la gestión de la UPV

Para la UPV, la adquisición de la Casa de los Caramelos supone una oportunidad estratégica para asegurar su crecimiento en el corto y medio plazo. La universidad planea destinar el edificio a actividades culturales, eventos institucionales y otros usos representativos que contribuyan a su misión educativa y de transferencia de conocimiento a la sociedad.

La localización del edificio en el centro histórico de Valencia refuerza su idoneidad para estos fines, al situarse en una zona de gran valor arquitectónico y cultural. Además, el análisis realizado por la UPV ha confirmado que el inmueble es funcional y económicamente viable, lo que refuerza la decisión de la compra.

Un cambio significativo para Valencia

La Casa de los Caramelos, más allá de su venta, representa una pieza clave en la evolución urbana de Valencia. Su nueva vida bajo la gestión de la UPV es un paso más en la transformación del centro histórico, que ve cómo sus edificios emblemáticos encuentran nuevos usos, contribuyendo al dinamismo cultural y educativo de la ciudad. Este tipo de operaciones destacan la importancia de revitalizar espacios históricos, preservando su legado al tiempo que se adaptan a las necesidades actuales.

La portavoz del Consell y consellera de Hacienda, Ruth Merino, destacó en rueda de prensa que la operación es «mucho más ventajosa» para la Generalitat, pues el edificio estaba inutilizado y generaba gastos sin retorno. Ahora, en manos de la UPV, se espera que este icónico espacio vuelva a aportar valor a la ciudad y a sus ciudadanos.

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Valencia

Muere en Valencia Antonio Tejero, rostro del golpe de Estado del 23-F, a los 93 años

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Antonio Tejero
MADRID - 23 DE FEBRERO DE 1981: El teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero Molina en el Congreso de los Diputados durante el golpe de Estado del 23F - Europapress / Europa Press / ContactoPhoto

MADRID, 25 feb. — El exteniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero, condenado a 30 años de cárcel por el asalto al Congreso de los Diputados en el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, ha fallecido este jueves en Alzira (Valencia) a los 93 años de edad. Así lo ha confirmado a Europa Press la abogada de la familia, Ángeles Cañizares, que ha señalado en un comunicado que ha muerto “de forma serena, en paz, rodeado de toda su familia”.

Nacido el 30 de abril de 1932 en Alhaurín el Grande (Málaga), Antonio Tejero Molina era en 1981 teniente coronel de la Guardia Civil, cuerpo al que ingresó en 1951 y del que fue expulsado tras protagonizar el golpe de Estado del 23-F, uno de los episodios más graves de la historia reciente de España.

Fue condenado por rebelión militar a 30 años de prisión, aunque finalmente cumplió solo la mitad de la pena y quedó en libertad en 1996. Además de ser el rostro más conocido del golpe fallido, su figura quedó asociada a la frase “¡Quieto todo el mundo!”, con la que interrumpió la votación en el Congreso de los Diputados durante la investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo como presidente del Gobierno, tras la dimisión de Adolfo Suárez.

El golpe de Estado

Desde ese momento, los 350 diputados permanecieron retenidos durante más de 17 horas en la Cámara Baja. Tejero irrumpió en el Hemiciclo a las 18.23 horas acompañado por más de 250 guardias civiles armados. “¡Al suelo!”, gritó el teniente coronel desde la tribuna del Congreso, mientras los agentes disparaban al techo del hemiciclo.

Todos los diputados se agacharon excepto tres: el presidente en funciones Adolfo Suárez; el vicepresidente del Gobierno, Manuel Gutiérrez Mellado; y el líder del Partido Comunista de España (PCE), Santiago Carrillo.

La asonada, que contaba con el respaldo de sectores militares contrarios al Estado de las Autonomías, a la legalización del PCE y a algunas reformas del Ejército, fue organizada por el propio Antonio Tejero, el entonces segundo jefe del Estado Mayor del Ejército, Alfonso Armada, y el capitán general Jaime Milans del Bosch, que decretó el estado de excepción en Valencia y sacó los tanques a las calles de la ciudad.

El golpe comenzó a desmoronarse tras el mensaje televisado de madrugada del rey Juan Carlos I, que, vestido con el uniforme de capitán general de las Fuerzas Armadas, expresó el apoyo de la Corona a la Constitución y al sistema democrático.

Sin respaldo militar ni político suficiente, Tejero terminó rindiéndose. Pasadas las 12.00 horas del 24 de febrero de 1981, los guardias civiles abandonaron el Congreso y liberaron a los diputados.

Intentos golpistas previos: la Operación Galaxia

Antes del 23-F, Tejero ya había participado en la denominada Operación Galaxia, una intentona golpista gestada en 1978 por un grupo de militares que pretendía asaltar al Gobierno durante una reunión en el Palacio de la Moncloa, aprovechando un viaje oficial del rey a México.

El complot fue desarticulado antes de ejecutarse y el entonces teniente coronel fue juzgado y condenado a siete meses de prisión. Pese a ello, continuó su carrera en la Guardia Civil hasta el golpe de Estado de 1981.

Apariciones públicas y polémicas posteriores

Desde su salida de prisión en 1996, sus apariciones públicas fueron escasas, aunque generaron controversia. En 2006 publicó una carta al director en el diario ‘Melilla Hoy’ en la que aseguraba que el Estatut catalán “mataría” a España. En 2012 denunció al entonces presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, por “conspiración y proposición para la sedición”. Más recientemente, en 2023, presentó una denuncia contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por “traición a España” al negociar su investidura con partidos independentistas catalanes y con representantes vinculados a ETA.

La última vez que se le vio en público fue el 24 de octubre de 2019, cuando acudió al cementerio de El Pardo-Mingorrubio (Madrid) durante la reinhumación del dictador Francisco Franco tras su exhumación del Valle de los Caídos. Fue recibido por simpatizantes franquistas entre gritos de “Viva Tejero”, “Arriba España” y “Gracias por todo, Antonio”.

Con su fallecimiento desaparece el principal protagonista del intento de golpe de Estado del 23-F, un episodio clave en la consolidación de la democracia en España y en la historia política contemporánea del país.

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