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Casi el 20% de los hombres valencianos ha pagado por tener sexo

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Casi el 20% de los hombres valencianos ha pagado por tener sexo

València, 21 dic (EFE).- Aproximadamente uno de cada cinco varones valencianos mayores de 18 años, el 19,5 %, afirma haber pagado por tener sexo alguna vez a lo largo de su vida, según un reciente informe de la Universitat de València, que cifra la cantidad de mujeres prostituidas en toda la Comunitat entre 10.000 y 13.000.

La consellera de Justicia, Gabriela Bravo, ha asegurado este martes que la Comunitat Valenciana «ha asumido el compromiso de liderar el proceso para abolir la prostitución en España» y para ello «presentara las propuestas elaboradas desde el Foro para la Abolición de la Prostitución».

Estas propuestas están orientadas a adoptar cambios en la legislación estatal, autonómica y local que sancione el consumo de sexo pagado y garantice la atención integral a las mujeres prostituidas.

Así se ha expresado Bravo en su intervención en el acto de presentación de los estudios realizados por la Universitat de València (UV) y la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) sobre la situación de la prostitución en la Comunitat Valenciana y sobre la percepción del fenómeno que tiene la ciudadanía, respectivamente.

El primero ha sido realizado por el catedrático de Sociología de la UV, Antonio Ariño, y el segundo por el catedrático de Derecho Penal y director del Instituto ‘Crímina’ de la UMH, Fernando Miró.

«Desde la Comunitat Valenciana queremos ser los primeros en trabajar para revertir la situación y que, en un futuro próximo, formemos parte del Corredor de la decencia de los países abolicionistas», ha dicho Gabriela Bravo.

El perfil de estas víctimas «de la violencia de género», según la consellera, corresponde a una mujer joven, con poca formación educativa, proveniente de clase social baja y entornos familiares humildes y vulnerables y mayoritariamente extranjeras.

Para Bravo, «así se entiende mejor que el 95 % de las víctimas de la prostitución sean mujeres y el 99,7 % de los consumidores de sexo pagado sean hombres».

El informe ha trazado también un perfil del consumidor de prostitución que corresponde a un hombre, consumidor habitual de pornografía y que cumple «con todos los requisitos para ser considerado un machista en su percepción del mundo», según la consellera.

Ha destacado también que el hecho de que la prostitución lésbica sea inexistente «es la prueba de que estamos ante una institución donde convergen todas las injusticias y violencias contra la mujer. La prostitución supone un mecanismo de control social sobre la mujer y de dominación de una sexualidad masculina especialmente agresiva y humillante contra ella».

El estudio ha detectado también que la Comunitat Valenciana forma parte de lo que el catedrático Ariño ha definido como «el Corredor Mediterráneo de la Prostitución 2.0″.

Se define a este tipo de prostitución la que se publicita en más de 52.000 anuncios de sólo seis portales web que referencian más de 1.700 pisos que se suman a los 164 prostíbulos que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado tienen identificados como tales entre las tres provincias.

Por su parte, el sondeo realizado por el equipo dirigido por el catedrático de Derecho Penal de la UMH, Fernando Miró, revela que el 37,2 % de los 1.480 entrevistados para la realización de la encuesta acepta la prostitución, si bien 7 de cada 10 entienden que, si pudieran elegir, las mujeres no elegirían ejercerla y que 8 de cada 10 asumen que las víctimas de prostitución sufren abusos y no tienen control sobre la actividad que realizan.

Por grupos de edad, el que expresa más repulsa hacia la prostitución es el de los mayores de 65 años y el que más aceptación congrega es el de los adultos de entre 35 y 44, en el que sólo el 36 % está en contra.

Por otro lado, pese a que la prostitución callejera o en espacios públicos es la que más rechazo general congrega, (el 81 %) el porcentaje baja sensiblemente cuando se habla de prostitución en pisos o Internet donde no es visible.

Tal y como ha explicado la consellera Bravo, estos datos revelan que «el sistema prostitucional ha conseguido que una parte importante de la sociedad crea que invisibilizar el problema es equivalente a resolver el problema».

Según la consellera de Justicia, «no podemos aceptar ser una sociedad democrática en la que hay mujeres que se ven obligadas a vender su cuerpo para poder sobrevivir». Por ello «hay que acabar con las posiciones regulacionistas y negacionistas desde el argumento constructivo y con los datos contrastados por estudios rigurosos como los que se hemos presentado».

Por todo ello, la consellera ha reclamado «sumarnos a países como Suecia y Francia donde los resultados de las leyes abolicionistas han dado resultados muy positivos».

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Valencia

El ‘basurazo’ en València y l’Horta genera polémica: ciudadanos y ayuntamientos en pie de guerra

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Tasa basura Valencia

La puesta en marcha de la nueva tasa de basuras, conocida popularmente como el «basurazo», ha generado tensiones y protestas en València y en el área metropolitana de l’Horta debido a su impacto en la gestión de residuos y en las economías familiares.

¿Qué es el «basurazo»?

El término «basurazo» se utiliza para referirse a la nueva tasa de residuos que deben aplicar los ayuntamientos en España para cumplir con la Ley 7/2022, de residuos y suelos contaminados para una economía circular.

Esta normativa obliga a los municipios a establecer una tasa específica, no deficitaria, que cubra íntegramente el coste de la recogida y transporte de los residuos sólidos urbanos hasta las plantas de tratamiento.

En València, la tasa empezó a notificarse a partir del 1 de abril de 2026 a más de 440.000 viviendas, comunidades y locales, y su coste será calculado según parámetros como el consumo de agua anual, considerado un indicador indirecto de generación de residuos.

¿Por qué genera conflictos?

1. Carga económica directa a los ciudadanos

Con la entrada en vigor de esta nueva tasa, quien genera residuos debe asumir el coste real del servicio, algo que hasta ahora en muchos casos se financiaba con otros impuestos o por parte de los ayuntamientos.

En València, los recibos que ya se están empezando a emitir se consideran por algunos ciudadanos y partidos como un «impuesto excesivo», ya que se calcula en función de parámetros indirectos como el consumo de agua y no siempre guarda relación con la cantidad real de residuos generados.

2. Diferencias entre municipios

No existe un criterio único para calcular la tasa. Algunos ayuntamientos utilizan el consumo de agua, otros el valor catastral de la vivienda o incluso sistemas mixtos. Esto provoca grandes disparidades en los importes de la tasa entre diferentes ciudades.

3. Tensiones políticas y gestión local

Mientras que el Gobierno central defiende que esta tasa responde a la normativa europea y a la necesidad de asegurar la financiación de los servicios de recogida, algunos consistorios critican que la falta de directrices claras ha forzado una implementación apresurada que recae directamente sobre los ciudadanos.

Impacto en los ciudadanos y la economía doméstica

La tasa de basuras ha sido uno de los factores que ha impulsado el incremento del coste de la gestión de residuos en el Índice de Precios al Consumo (IPC), llegando a registrar subidas por encima de la inflación general en España.

En València, por ejemplo, la tasa es de las más altas del país comparada con otras capitales, algo que ha elevado las quejas de vecinos y asociaciones.

¿Qué sigue ahora con la gestión de residuos?

La gestión integral de residuos urbanos —que incluye recogida, transporte, tratamiento y eliminación— es un servicio esencial para cualquier ciudad y tiene efectos ambientales, sociales y económicos importantes.

La implantación del «basurazo» busca incentivar una gestión más sostenible, aplicar el principio de «quien contamina, paga» y asegurar que los costes no recaen íntegramente en los presupuestos municipales, sino en quienes generan los desechos.

Sin embargo, el debate continúa entre quienes consideran que esta tasa es necesaria para modernizar la gestión de residuos y quienes creen que su implantación actual carece de criterios claros y puede generar desigualdades y cargas excesivas.

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