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Comunicado de las monjas de Belorado

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clarisas de Belorado
Foto publicada en su cuenta de Instagram "Te hago la luz" de las clarisas de Belorado.

El convento de las monjas clarisas del Monasterio de Belorado (Burgos) sigue atravesando una situación complicada.

Las monjas excomulgadas de Belorado (Burgos) han declarado que solo reconocen «autoridad a los Tribunales de Justicia» para ordenar su desalojo y han protestado ante las «amenazas de recurso a la fuerza pública» para su desahucio, que «solo sería posible con una resolución judicial» en su contra, que, además, «debería ser incumplida en período de ejecución voluntaria».

Comunicado de las monjas de Belorado

Así lo han señalado las religiosas a través de un comunicado recogido por Europa Press, en el que también han asegurado que no se ha expulsado a nadie de sus instalaciones por la fuerza. Tan solo comunicaron su deseo a Pablo de Rojas, de cuya jurisdicción se han «apartado», y a José Ceacero, de que abandonaran el convento.

«Ambos han actuado de forma voluntaria y sin ningún tipo de coacción por parte de las abajo firmantes ni de ninguna otra persona. A día de hoy, caminamos libres y solas en defensa de la Fe Católica», recoge el comunicado de las monjas excomulgadas de Belorado.

Del mismo modo, han recordado que decidieron separarse de la Iglesia Conciliar en un «clima conflictivo y por amor a la Verdad Católica, preservando y secularizando» la actividad vitalicia a la que están consagradas y que llevan a cabo en el monasterio.

A este respecto, han aprovechado para «salir al paso» de las acusaciones sobre una «supuesta trama inmobiliaria» que han tenido la «desgracia» de escuchar, calificándolas de «ridículas, salvo que la trama inmobiliaria se entienda como la suma de los conventos de los que se pretende echar hasta la calle, sin recursos y sin alternativa habitacional».

Por ello, las religiosas defienden su condición de legítimas poseedoras del inmueble, ya que «exhiben título de propiedad suficiente sobre el monasterio adscrito a la actividad desempeñada en el mismo».

«No se ha aclarado de qué forma la naturaleza administrativa de su comisariado desvirtúa su título o a quién se supone que va a adscribir el inmueble el órgano correspondiente sin incurrir en su libre asignación», concluye el comunicado de las monjas excomulgadas de Belorado.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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