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Comunitat Valenciana, Navarra,Cataluña, Madrid y Euskadi reúnen las mejores universidades

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Varios grupos de estudiantes universitarios acuden a clase en València. EFE/ Biel Aliño/Archivo

Madrid, 12 may (EFE).- Navarra, Cataluña, País Vasco, Madrid y Comunitat Valenciana concentran las universidades con las mejores tasas de rendimiento, según la última clasificación de la Fundación CYD, publicada este miércoles.

El «ránking» analiza el rendimiento de 48 universidades públicas y 29 privadas, de las 86 que existen en el país, e incluye resultados de 27 ámbitos de conocimiento y 2.998 titulaciones para.

La Autònoma de Barcelona, Autónoma de Madrid, Navarra, Pompeu Fabra, Carlos III de Madrid, Ramon Llull, Pontificia Comillas, Barcelona, Rovira i Virgili, Deusto, Politècnica de Catalunya, Internacional de Catalunya, Mondragon Unibertsitatea, Girona y València-Estudi General obtienen la cifra más alta de índice de mayor rendimiento.

La clasificación de la fundación CYD se agrupa en cinco dimensiones y en cada una de ellas sobresalen las siguientes universidades en las primeras posiciones según el número de indicadores de alto rendimiento:

.- Enseñanza y Aprendizaje: Autónoma de Madrid, Pontificia Comillas, Francisco de Vitoria, Pontificia de Salamanca, Católica de Valencia San Vicente Mártir y ESIC Universidad.

.- Investigación: Santiago de Compostela, Cantabria, Pompeu Fabra, Navarra y Politécnica de Valencia.

.- Transferencia de Conocimiento: Politècnica de Catalunya, Autònoma de Barcelona, Rovira i Virgili, Carlos III de Madrid, Politécnica de Madrid y Barcelona.

.- Orientación Internacional: Navarra, Ramon Llull, Carlos III de Madrid, Autònoma de Barcelona y Pontificia Comillas.

.- Contribución al Desarrollo Regional: Autònoma de Barcelona, Málaga, Pública de Navarra, La Laguna e Internacional de Catalunya.

Por regiones, Navarra, Cataluña, País Vasco, Madrid y Comunitat Valenciana son las cinco comunidades con más de veinte indicadores en el grupo de mayor rendimiento.

En la dimensión de Enseñanza y Aprendizaje destacan Navarra, País Vasco, Aragón y Cataluña; en Investigación son Navarra, Cantabria y Cataluña; en transferencia de conocimiento, la Comunitat Valenciana, Navarra y Cataluña; en Orientación internacional, Navarra, Cataluña y Madrid (empatan) y País Vasco; y en Contribución al desarrollo regional, sobresalen Cataluña y País Vasco, Canarias y Andalucía.

DATOS ACTUALIZADOS EN EL ÁREA DE SALUD

La crisis sanitaria provocada por la covid-19 ha generado un punto de inflexión en el área de Ciencias de la Salud, aumentando su valoración y reconocimiento.

Así, la demanda para estudiar Medicina en las universidades públicas se ha disparado un 44%, pasando de 44.589 solicitudes en el curso 2019/20 a 64.164 en 2020/21.

Según datos de preinscripción del Sistema Integrado de Información Universitaria (SIIU) del Ministerio de Universidades, también han crecido las solicitudes de matrícula en Enfermería (30%) y otros estudios relacionados con Ciencias de la Salud.

En cuanto a la inserción laboral de los titulados, Farmacia y Odontología destacan en la tasa de afiliación a la Seguridad Social (pasado un año) -más del 50 %-; la tasa de empleo -Odontología 90,8% y Farmacia 84,4%-; autónomos (pasados 4 años) -Odontología 69,7% y Farmacia 18,3%-, y contratos indefinidos: Odontología 78,4% y Farmacia 59,6%.

La Fundación CYD (Conocimiento y Desarrollo), constituida en 2002 con una visión universitaria y empresarial, tiene como principal objetivo analizar y promover la contribución de las universidades al desarrollo económico y social de España.

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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