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Concluye el desmantelamiento de los boxes de Fórmula 1 en los tinglados del puerto

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VALÈNCIA, 16 Abr. (EUROPA PRESS) – Las empresas Surus Inversa y Lezama Demoliciones han finalizado los trabajos para liberar los tinglados 4 y 5 del puerto de València, que hasta ahora permanecían ocupados por los boxes del antiguo circuito de la Fórmula 1.

El proyecto, el primero de estas características que aplica los principios de la «economía circular», ha logrado minimizar los costes del desmontaje a 20.000 euros cuando el presupuesto inicial ascendía a 700.000. Este ahorro del 97% para las arcas valencianas y la recuperación del 75% de los bienes de las instalaciones se ha conseguido mediante la reutilización y reciclaje de los activos, «dos pilares del cambio de paradigma que supone la economía circular, que acaba con el principio de usar y tirar», han subrayado en un comunicado desde Surus Inversa.

Para lograr este objetivo, Surus Inversa ha subastado online los activos de los tinglados a través de Escrapalia.com, su portal de subastas industriales líder en España por volumen de transacciones. Escrapalia reincorpora al mercado productos en buen estado dándoles una segunda vida y evitando que acaben depositados en vertederos.

661 LOTES SUBASTADOS
De esta forma, los activos y enseres de los tinglados han generado un valor que no se suele contemplar por parte de las Administraciones Públicas y las empresas. En esta ocasión, se han subastado 661 lotes de activos, entre los que se incluían mobiliario, suelos, luminarias, depósitos de agua, equipos de aire acondicionado, puertas de acceso a boxes y sanitarios, entre otros.

Todos ellos han despertado el interés de 1.713 pujadores, que adquirieron los activos a través de 58.718 pujas. Estas pujas han maximizado el valor de los activos y han servido para financiar todo el desmantelamiento, de forma que se ha logrado la reutilización de todos los equipos que estaban instalados.

Este proyecto, «pionero» entre las Administraciones Públicas españolas, también ha reducido un 60% los residuos que se habrían generado con un modelo tradicional de desmantelamiento. Asimismo, se ha recuperado el 50% de los residuos cuyo único destino posible, en caso de no ser reutilizados, es el reciclaje en planta de valorización de residuos de construcción y demolición (RCD).

Estos factores se han tenido en cuenta porque los trabajos se han realizado en las inmediaciones del Puerto de València, a unos 15 metros del mar y en una zona turística con mucho tráfico peatonal. Por ello, el desmontaje ha sido selectivo, de forma que se segregaran todos los elementos sin el impacto medioambiental que generan el polvo y las vibraciones.

Este proyecto comenzó en septiembre de 2017 a través de una licitación lanzada por la Entidad de Infraestructuras de la Generalitat Valenciana (EIGE) con el objetivo de desmantelar las instalaciones de un circuito que permaneció activo de 2008 a 2012 tras acometer unas obras que costaron más de 14 millones de euros.

En 2016, Surus Inversa fue la empresa responsable de comercializar y vender más del 90% de las instalaciones, elementos constructivos y estructurales del Luna Rossa, un edificio ubicado en la zona portuaria de la Marina Real Juan Carlos I de Valencia, sede del barco italiano con el mismo nombre, durante la 32ª edición de la Copa America de vela, celebrada en esta ciudad en el año 2007.

SURUS INVERSA
Surus Inversa es una empresa especializada en recuperar valor a través de la logística inversa, ejecutando los procesos de la forma más eficiente gracias a la aplicación de los principios de la economía circular. La empresa reduce los costes asociados a las devoluciones de los clientes mediante operaciones específicas para optimizar retornos y recuperar el máximo valor.

Surus Inversa cierra el círculo liquidando excedentes, obsoletos y productos fin de vida mientras genera caja a sus clientes. La empresa está especializada en gestionar ventas en mercados secundarios a través de su red, líder en compradores B2B a nivel internacional.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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