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8 consejos para ir con niños a la playa

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consejos para ir con niños a la playa
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Llega la época de ir con los niños a la playa, por eso es fundamental tomar nota de algunos consejos. Según la edad, podemos encontrarnos con algunos problemas. La combinación de niños de diferentes edades puede agravar la atención. A cada edad, un riesgo. Por ejemplo, entre los más pequeños, el exceso de sol, la deshidratación y las rozaduras producto de la arena. Cuando ya caminan pero no nadan, la posibilidad de darse un buen trago de agua o, ya más seriamente, un posible ahogamiento. Un simple descuido puede resultar fatal, dicen los expertos. En el caso de que tu hijo nade, la confianza de que pueda adentrarse en el agua y, llevado por las corrientes, pueda irse a zonas muy profundas en las que no toque pie y, dependiendo del estado del mar, no pueda salir.

Es, en todo caso, una estresante jornada para los padres o cuidadores, pero ha de ser una gran jornada de diversión huyendo del calor para los niños, que podrán jugar en la arena, bañarse, bucear, jugar a la pelota, a la pala, divertirse con sus amigos, pasear, etc… Pero tú siempre tendrás que estar muy atenta para no perder detalle de nada. Os damos algunos consejos que no te permitirán llegar a casa no cansado, pero sí de que todo ha ido perfectamente y que, por supuesto, no has muerto en el intento de pasar un buen día de playa con el o los más peques de la casa. Repasamos esos consejos.

 

 

¡OJO CON EL SOL!
Aunque es una recomendación para todos, es mucho más importante para los más pequeños, los bebés. Es recomendable, cremas protectoras de alto factor (superior al 30), y también evitar las horas centrales del día, cuando la radiación solar —y de rayos ultravioleta— es más fuerte. En el caso de los peques un poco más mayores, proteger constantemente con cremas que, aunque sean resistentes al agua, hay que ir renovando si se va a estar mucho tiempo en la playa.

 

 

CUIDA LA HIDRATACIÓN DE TUS HIJOS
Si va a pasar muchas horas en la playa, es conveniente que se provea de alimentos y también de bebidas, que especialmente deben estar frescas en una nevera. Los líquidos fríos previenen la insolación, producto de muchas horas expuestos al sol. Es recomendable el agua y las bebidas hidratantes antes que la que tienen azúcar —los refrescos— En cuanto a alimentos, dos aspectos. Uno, alimentos que proporcionen, además, hidratación, como frutas y/o verduras; y dos, que no generen deshechos ni sean necesarios muchos utensilios, tales como bocadillos, sandwiches, galletas, frutas, etc…

 

INFÓRMATE SOBRE LA PLAYA
Sobre todo si vas a una playa no conocida, tienes que encontrar información. Lo relacionado con corrientes, horas del día con el agua más picada o que forma la famosa ‘resaca’ que introduce a los bañistas hacia la profundidad del mar. También las medusas, con sus picaduras, pueden ser una fuente de problemas. Entérate si hay hablando con los socorristas. La información es importante porque pude evitar que te lleves un buen susto al mínimo descuido.

 

 

CONSEJOS ÚTILES
Por ejemplo, nadar en paralelo a la playa, para evitar que en un descuido alguno de tus hijos se meta muy adentro en la playa. Estáis más tranquilos porque vuestro hijo ya sabe nadar y, aunque sufra un ‘revolcón’ por alguna ola o caiga en una mala posición, difícilmente se ahogará. Lo más importante es que hables de ello con tus hijos, y estén avisados.

 

 

JUGAR EN EL AGUA
Divertidos para chicos y mayores. Pero cuidado con ellos. Un descuido puede hacer que el hinchable u otro instrumento de recreación en el agua, pueda irse hacia dentro del mar. En zonas de playa con mucho oleaje, cuidado porque pueden ser peligrosos. Atención a las fugas de aire, sobre todo si se permite que vayan con ellos a zonas más profundas. Y, por último, es conveniente que vayan bien amarrados a un adulto, si el mar está algo picado o se trata de una zona con fuertes aires que pueden resultar peligrosos junto a las corrientes submarinas.

 

 

SOCORRISTAS
Ante cualquier incidencia, la labor del socorrista puede ser decisiva. Unos segundos pueden salvar una vida. Llegar a una playa y mirar dónde están los socorristas —casetas, torres, etc…— es muy útil. Si se observa anomalía, avisar enseguida y ponerse en manos de especialistas. Querer sacar a un niño de un mar difícil puede resultar doblemente funesto.

 

IDENTIFICAR EL LUGAR
Igual que los niños han de tener colores chillones en su ropa de agua —bañadores, bikinis, gorras, etc—, también es importante que ayudes a tus hijos a identificar el lugar donde estás en la playa con el fin de evitar que e pierdan y te lleves un disgusto. Aunque siempre has de tenerlos a la vista, a veces ellos se desorientan dentro del agua porque la corriente les ha llevado varios metros en horizontal. Una identificación de tu lugar —sombrilla, referencia visual,— siempre les ayudará a encontrarte.

 

 

CONSEJOS DE SALUD
Para los más pequeños, evitar las rozaduras producto de la arena una vez abandones las playa. Para ello, lava bien las zonas con pliegues: agua sin sal y toallitas que saquen la arena de esas zonas evitarán que salgan las temidas rozaduras. Además, es importante llevar ropa de recambio, tanto para los más pequeños como para los mayores. Si cambia el tiempo o aparece el aire más fresco, es conveniente no permanecer con la ropa húmeda.

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¿A qué edad descubren los niños el secreto de la Navidad?

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A qué edad descubren los niños el secreto de la Navidad

La magia de la Navidad se mantiene principalmente a la ilusión que millones de niños depositan en Papá Noel y /o los Reyes Magos de Oriente. Sin embargo, aproximadamente a partir de los siete años, los niños empiezan a pensar de manera abstracta y son capaces de sacar conclusiones lógicas acerca de quién deja los regalos debajo del árbol de Navidad o junto al Belén. Ya sea que sus padres les hayan contado la historia de Papá Noel o de los Reyes Magos, o ambas, llega un momento en la infancia en el que la propia madurez hace que se cuestionen la veracidad sobre ellas. Pero, ¿a qué edad descubren los niños el secreto de la Navidad? Os lo explicamos.

¿Cómo es posible que un gordinflón en trineo o que tres ancianos repartan juguetes en una sola noche a todos los niños del mundo? Empieza a resultarles ilógico, y por más que los padres deseen mantener la ilusión de sus hijos unos años más, hay muchos niños que conocen la verdad sobre los regalos de Navidad, pero siguen el juego.

A qué edad descubren los niños el secreto de la Navidad

Se enteran porque a otro niño se le ha escapado en el colegio, porque oyen una conversación, porque tienen hermanos mayores, porque han descubierto a sus padres envolviendo regalos, porque les picaba la curiosidad y lo buscaron en Internet.

Puede que no sea de repente, pero sí que empiecen a descubrir que hay piezas que no acaban de encajarles. Se van enterando de algunas cosas que no tienen sentido, pero prefieren no profundizar, por si acaso este año no caen regalos o la Navidad tiene menos magia.

Según el informe «Infancia y Maternidad» realizado por Chicco, a los siete años casi un 40 por ciento de niños españoles han descubierto ‘la verdad’ sobre la Navidad, aunque tan sólo un 25 por ciento lo hace público.

La media de edad en la que los niños conocen ‘la verdad’ es a los ocho años, etapa en la que ya un 70 por ciento de los niños son conscientes de ello y lo dicen abiertamente. En general, en algún momento entre los 7 y los 12 años, todos los niños acaban descubriendo la verdad, o la mentira, como más os guste.

Si se hace el distraído, ¿cómo actuar?

Hay niños que empiezan a sospechar pero en realidad prefieren no reconocerlo todavía, eligen mantenerse un tiempo más en la creencia aunque no lo tengan tan claro. También hay niños que tienen confirmada la historia pero se siguen haciendo los distraídos, muchas veces por no desilusionar a sus propios padres, creándose un engaño inverso.

Sin embargo, esta disposición a «seguir el juego» que tienen algunos niños no debe ser visto como algo negativo. Hay investigaciones que demuestran que estos niños tienen habilidades mejor desarrolladas en la lógica y el razonamiento.

Cuando el niño comience a cuestionarse la existencia de Papá Noel o los Reyes Magos, pregúntale qué sabe, déjale que se exprese y podrás saber hasta dónde conoce sobre la historia. Si crees que ha llegado el momento de decir la verdad es conveniente tener una conversación honesta con ellos, explicándoles por qué se mantuvo vivo el mito y que en realidad no había una intención deliberada de engaño. Aquí te dejamos una opción para contarles la verdad sin romper esa ‘magia’ que envuelve a la Navidad y que les traiciona la ilusión.

¿Mis padres me mintieron?

Una preocupación común es si descubrir la verdad, erosionará de alguna manera la confianza de los niños en sus padres. ¿Pueden vivirlo como un engaño? Hay niños que tienen tan internalizada la historia que no pueden creer que no sea verdad y se enfadan muchísimo.

Pero aunque es una posibilidad, no es algo irreversible. No hay evidencia científica de daños psicológicos en adultos porque se les haya mentido sobre los regalos cuando eran pequeños.

La magia de la Navidad no son los regalos

Es importante transmitirles que hemos querido mantener en ellos la ilusión de la Navidad mientras eran pequeños, una ilusión que ahora no ha desaparecido. Ha cambiado, pero seguimos manteniéndola porque la verdadera magia de la Navidad va más allá de quién traiga los regalos, y de los regalos en sí mismos.

Pueden seguir escribiendo la carta a Papá Noel y a los Reyes Magos si les apetece, y continuar con las tradiciones navideñas propias de estas fechas o como se haya elegido celebrar la Navidad en la familia.

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