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Valencia

Cuatro de cada diez madres solteras viven en riesgo de pobreza y exclusión en la Comunitat

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Las familias formadas por madres solas con hijos e hijas a cargo se enfrentan a un mayor riesgo de pobreza y exclusión social. En la Comunitat Valenciana hay 198.600 hogares monoparentales, de los que más de 170.000 (un 86 por ciento) están encabezados por una mujer, según los datos de la Encuesta Continua de Hogares del INE de 2019. Cuatro de cada diez familias de este tipo está en riesgo de pobreza en la región.

Así lo recoge Save the Children con motivo del Día de la Madre, con los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida publicada por el Portal Estadístico de la Generalitat en 2017, último año del que se disponen cifras, detalla la ONG en un comunicado.

El director de la entidad en la Comunitat, Rodrigo Hernández, ha apuntado que, «a pesar de que a nivel autonómico se han impulsado en la última legislatura diferentes medidas específicas para estas familias, como la equiparación de los hogares monoparentales a las familias numerosas, es necesario que el futuro Consell siga implementando políticas que garanticen el bienestar de las madres y de sus hijos e hijas, tal y como se han comprometido la mayoría de partidos que han obtenido representación parlamentaria».

Bajo este prisma, Save the Children apuesta por una ampliación y mejora de la Renta Valenciana de Inclusión que priorice a las familias monoparentales, así como ayuda personalizada para la búsqueda de empleo adaptada a las circunstancias de estas madres, que se encuentran «completamente solas».

Paralelamente, «la falta de oportunidades laborales y de una red de apoyo, la brecha salarial o la imposibilidad de conciliar su vida personal y profesional condicionan muy significativamente» a este tipo de familias, por lo que la ONG cree que es responsabilidad de las administraciones y de la sociedad acompañar a estas madres para que no estén solas.

A nivel estatal, cuatro de cada diez familias encabezadas por una mujer en España está en riesgo de pobreza y un 25% vive en situación de pobreza severa, según datos de Eurostat. En España hay un total de 1,8 millones de hogares monoparentales, de los que el 82% están formados por madres solas con hijos a cargo.

En este contexto, más de la mitad de estas madres solas no pueden afrontar gastos imprevistos: un 17,6% ha tenido retrasos en los pagos del alquiler o la hipoteca, un 8% no consigue comer carne, pescado o su equivalente vegetariano cada dos días y un 14% no puede tener la casa a temperatura adecuada, según la Encuesta de Condiciones de Vida 2018.

POBREZA «PERSISTENTE»

La ONG denuncia la pobreza que afecta a las madres solas es «persistente», pues el 29,5% de las familias encabezadas por una mujer llevan atrapadas en el círculo de la pobreza al menos dos de los últimos tres años, según Eurostat.

Esta oficina de estadística también muestra que España es el país que menos pobreza reduce de toda la Unión Europea, ya que el Estado solo reduce un 20% la pobreza en hogares con niños y, en el caso de las familias encabezadas por una mujer, la reducción de la pobreza es incluso inferior (14%).

Save the Children advierte que la exclusión que sufren estas familias incide en la salud física y mental de las madres y de sus hijos, así como en la necesidad de que el Estado reconozca su «especial vulnerabilidad», y lleve a cabo políticas «concretas y eficaces» para reducir la pobreza de forma urgente.

Fuente: Europa Press

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Valencia

Andrea Ortuño anuncia que dedicará su vida a ayudar a los demás tras la pérdida de su marido e hijos en el naufragio de Indonesia

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naufragio Indonesia
Imagen de la búsqueda de los desaparecidos en Indonesia - IMAGEN FACILITADA POR FAMILIARES DE DESAPARECIDOS

“Devastada”, pero al mismo tiempo “bastante entera”. Así se encuentra Andrea Ortuño, la valenciana que sobrevivió junto a su hija de siete años al naufragio ocurrido en Indonesia durante un viaje familiar de Navidad. En ese trágico accidente perdió a su marido y a tres de sus hijos, una tragedia que ha conmocionado a la Comunitat Valenciana y a la opinión pública nacional.

Pese al dolor, Andrea ha trasladado un mensaje cargado de humanidad y esperanza: quiere dedicar el resto de su vida a ayudar y proteger a los demás. Su intención es poner en marcha un proyecto solidario en España, aún por definir, que desarrollará en las próximas semanas cuando su situación personal se lo permita.

Un mensaje público en medio del duelo

Andrea Ortuño no está concediendo entrevistas ni realizando declaraciones públicas debido al durísimo proceso emocional que atraviesa. Sin embargo, ha querido hacer llegar un mensaje a través del periodista y escritor Joaquín Campos, que se encuentra en Indonesia como corresponsal para RTVE cubriendo la tragedia.

Campos explicó en el programa Directo al grano de La 1 que Andrea solo quiso transmitir “cuatro frases”, centradas principalmente en agradecer el apoyo recibido y explicar brevemente su estado emocional. “No está preparada para ponerse delante de una cámara. Es demasiado pronto”, señaló el periodista.

Regreso a España tras 15 días de búsqueda

Andrea Ortuño ha regresado este viernes a España después de permanecer día y noche en Indonesia durante los trabajos de localización de los cuerpos de su marido y de sus hijos. La búsqueda fue finalmente dada por finalizada, aunque uno de los menores, Quique, de 10 años, hijo de Andrea y de su primer matrimonio, continúa desaparecido.

En los últimos días fueron recuperados los cuerpos de Fernando Martín Carreras, de 44 años, entrenador del Valencia CF Femenino B, y de los menores Lía, de 12 años, y Mateo, de 9. La familia viajaba junta cuando el barco turístico en el que se desplazaban naufragó durante una excursión por el Parque Nacional de Komodo.

Fe, justicia divina y ausencia de deseo de venganza

Uno de los aspectos más personales que Andrea quiso compartir es que, en medio de la tragedia, se ha refugiado más que nunca en su fe católica. Según explicó Joaquín Campos, ella cree firmemente en la justicia divina y no desea venganza, ni siquiera ante las posibles negligencias que pudieron producirse.

Este mensaje llega en paralelo a la investigación abierta en Indonesia. La Policía Regional de Nusa Tenggara Oriental ha imputado formalmente por negligencia con resultado de muerte al capitán del barco y al jefe de máquinas del KM Putri Sakinah, la embarcación que se hundió tras el impacto de varias olas de gran tamaño durante una travesía nocturna cerca de la isla de Padar.

El apoyo de la población local, clave en su fortaleza

Andrea ha querido destacar especialmente el cariño y la solidaridad del pueblo indonesio, en particular de los habitantes de la isla de Flores y de Labuan Bajo. Durante los días de búsqueda, cada despedida a los buzos estuvo marcada por abrazos, lágrimas y gestos de apoyo constantes.

“La energía positiva que ha dado toda esta zona es enorme”, trasladó Campos, quien explicó que Andrea desea devolver toda esa ayuda recibida transformándola en un proyecto solidario cuando se recupere mínimamente del golpe emocional.

El padre de Quique mantiene la esperanza

Mientras Andrea ha regresado a España, el padre de Quique permanece en Labuan Bajo, aferrado a la esperanza de poder encontrar a su hijo. Él ha sido el protagonista de un emotivo homenaje rendido por los equipos de rescate en los muelles desde los que partieron la mayoría de las operaciones.

Los expertos han destacado la complejidad extrema de las aguas, con fuertes corrientes y condiciones cambiantes, lo que hace especialmente difícil las labores de búsqueda. Aun así, los equipos lograron localizar a tres de las cuatro víctimas, un esfuerzo que la familia ha querido reconocer públicamente.

Qué ocurrió durante el naufragio

El barco, de dos plantas y cuatro camarotes, había sido alquilado para una excursión de dos días desde Labuan Bajo hasta Komodo. A bordo viajaban seis miembros de la familia valenciana y cinco indonesios, entre tripulación y guía local. Todos los tripulantes lograron salvarse, mientras que las víctimas mortales fueron exclusivamente los turistas.

En el momento del accidente, Andrea y su hija de siete años se encontraban en la cubierta, mientras que Fernando y los otros tres niños estaban en los camarotes, lo que explica el trágico desenlace. Madre e hija fueron literalmente despedidas por el oleaje, y Andrea consiguió salvar a la menor en condiciones extremas de oscuridad y mar agitado.

Una tragedia que se transforma en propósito

A pesar del dolor irreparable, Andrea Ortuño ha lanzado un mensaje que trasciende la tragedia: convertir el sufrimiento en ayuda a los demás. Su futura iniciativa solidaria, aún en fase embrionaria, se perfila como la manera de honrar la memoria de su marido y de sus hijos, y de devolver al mundo la solidaridad que ella misma ha recibido en los momentos más oscuros de su vida.

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