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Marzà: ‘Proponemos que el próximo curso empiece el 7 de septiembre y finalice el 23 de junio’

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La Conselleria de Educación, Cultura y Deporte presentará a los sindicatos una propuesta para que el próximo curso escolar 2020-2021 se inicie el 7 de septiembre y finalice el 23 de junio para el alumnado de Infantil, Primaria, Secundaria, Bachillerato y FP.

De este modo, se continúa la determinación tomada desde hace unos cuantos cursos de iniciar las clases para el alumnado la segunda semana de septiembre, para que el profesorado tenga la primera semana para organizar las dinámicas de trabajo de cara a la llegada del alumnado.

Según el conseller de Educación, Cultura y Deporte, Vicent Marzà, «el final de este curso escolar requiere dar muchas respuestas a la inmediatez, pero paralelamente continuamos trabajando en el próximo curso escolar para dar certezas a la comunidad educativa».

«Con el calendario escolar que proponemos ganamos unos cuántos días lectivos para poder esponjar los aprendizajes el próximo curso, que irán acompañados por un plan específico de refuerzo adaptado a la realidad de nuestro alumnado. De este modo el curso 20-21 empezará recuperando aquello que durante el último trimestre de este curso no se ha llevado a cabo», ha añadido.

Durante los próximos días, Educación de la Generalitat detallará cuestiones como el plan específico de recuperación y adaptación del currículum y de las actividades educativas para que ningún alumno se quede atrás en su aprendizaje el próximo curso, así como los instrumentos de evaluación del actual curso escolar.

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La Audiencia Nacional archiva la investigación penal del apagón y descarta un sabotaje terrorista

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Última hora apagón

El juez concluye que no existen indicios de terrorismo ni ciberataque y apunta a un conflicto civil o administrativo por el control de la tensión eléctrica.

La Audiencia Nacional (AN) ha archivado la investigación penal abierta tras el apagón eléctrico del 28 de abril, al descartar que el histórico cero energético tuviera su origen en un sabotaje terrorista o un ciberataque. El magistrado José Luis Calama determina que no existe “ni el mínimo indicio” de una acción delictiva y sitúa el origen del incidente en una disfunción del sistema eléctrico.

En un auto difundido este lunes, el titular del Juzgado Central de Instrucción número 4 decreta el sobreseimiento provisional de la causa y concluye que lo ocurrido responde a un conflicto de naturaleza administrativa y/o civil entre los distintos operadores del sector eléctrico, que deberá resolverse fuera de la vía penal.

Sin rastro de terrorismo ni ciberataque

El juez adopta esta decisión tras analizar los informes elaborados por diversos organismos especializados en ciberseguridad y lucha antiterrorista. Todos ellos coinciden en descartar de forma absoluta que el apagón se produjera por una acción externa, ya fuera de grupos terroristas, actores estatales o redes de cibercrimen.

Entre los análisis examinados figuran los del Centro Criptológico Nacional, el Mando Conjunto del Ciberespacio, el Instituto Nacional de Ciberseguridad y la Oficina de Coordinación de Ciberseguridad, ninguno de los cuales detectó intrusiones, ataques informáticos ni actividades maliciosas en los sistemas eléctricos.

Un conflicto por el control de la tensión eléctrica

Lejos de la hipótesis del sabotaje, el auto judicial señala que el apagón tuvo un origen multifactorial, vinculado principalmente a problemas en el control de la tensión del sistema eléctrico. Según el informe del Ministerio para la Transición Ecológica, citado por el juez, se produjo una combinación de factores técnicos.

Entre ellos destacan una programación insuficiente de centrales síncronas, el hecho de que algunas centrales capaces de regular la tensión no respondieran adecuadamente a las consignas de Red Eléctrica y la aparición de oscilaciones y desconexiones de determinadas instalaciones de generación, algunas de ellas aparentemente indebidas.

El magistrado subraya que no faltaban recursos en el sistema eléctrico español, sino que estos no fueron gestionados o utilizados de forma adecuada, lo que derivó en el colapso.

La vía penal queda cerrada

En su resolución, Calama insiste en que no aprecia indicios delictivos y que, por tanto, el caso debe quedar fuera del ámbito penal. El conflicto entre Red Eléctrica y las compañías eléctricas deberá resolverse, en su caso, por la vía administrativa o civil, donde ya actúan otros organismos reguladores.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) mantiene abierta su propia investigación y podría imponer sanciones económicas o incluso retirar autorizaciones para operar, además de abrir la puerta a futuras reclamaciones por daños y perjuicios.

Con este auto, la Audiencia Nacional cierra definitivamente la hipótesis de un apagón provocado por terrorismo o ciberataque, y centra el foco en las responsabilidades técnicas y de gestión dentro del sistema eléctrico.

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