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Valencia

Denuncian pérdidas del 80 % en el ocio y del 40 % en hostelería en València

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Archivo/EFE/Manuel Bruque

València, 11 ago (EFE).- La Coordinadora de los Barrios de Valencia ha denunciado que las pérdidas para las empresas entre mayo y julio ascienden al 80 % en los locales de ocio y al 40 % en la hostelería respecto al mismo periodo de 2019, y pide al president de la Generalitat, Ximo Puig, que visite a los empresarios para conocer su situación en primera persona antes de tomar nuevas medidas.

Tres de cada cuatro pubs y discotecas han cerrado durante el mes de julio y agosto por las restricciones al ocio nocturno establecidas por el Consell para luchar contra la pandemia, según alerta la Coordinadora, que señala que la capacidad de resistencia económica de estas empresas es «mínima» y se sitúa entre 15 días y dos meses para el 81 % de las pymes del ocio encuestadas, mientras que el 18 % asegura que es superior a tres meses.

Con las actuales limitaciones de horario y aforos, la pérdida de ingresos por cada hora menos de actividad es de un 60 %, con cajas por sesión, en algunos casos, que no llegan a los 500 euros, cuando los gastos fijos mensuales son los mismos (para las discotecas de 21.250 euros de media y para los pubs de 6.250 euros), según la Coordinadora de los Barrios de Valencia.

Respecto a la hostelería, su facturación durante los últimos tres meses ha sido de un 60 % respecto a la de los mismos meses de mayo, junio y julio de 2019, y por cada media hora menos de actividad al día dejan de ingresar un 16 %, que supone 125 euros de pérdidas diarias y cerca de 4.000 euros al mes.

Ese descenso corresponde a pérdidas de horario, aforo del 50 % en interiores y a una caída del tique medio del cliente del 28 %.

Sobre la capacidad de resistencia económica de los bares y restaurantes, más de la mitad de los encuestados (el 52 %) la sitúa de uno a tres meses y el 47 % en más de tres meses.

La Coordinadora de Hostelería de los Barrios de Valencia pide al president de la Generalitat que conozca de primera mano «las cifras que manejan cada uno de los empresarios y la magnitud del drama económico y psicológico que viven» antes de adoptar y anunciar medidas en la próxima Comisión Interdepartamental que se celebrará el sábado.

Hasta ahora, señalan desde la Coordinadora, las pymes del sector se han sentido «abandonadas, estigmatizadas y maltratadas políticamente y económicamente» por la administración autonómica.

Y consideran que la quinta ola se habría podido evitar por parte del Gobierno valenciano, que «no ha sabido gestionar el caos en las calles tras el toque de queda», pese a las advertencias de macrobotellones y fiestas en la vía pública, mientras decidía volver a cerrar el ocio nocturno reglado.

En su opinión, existen herramientas y sistemas para crear espacios de ocio seguro, como en cualquier otra actividad económica o social, frente a los botellones y fiestas multitudinarias en casas y chalés privados.

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Valencia

Muere en Valencia Antonio Tejero, rostro del golpe de Estado del 23-F, a los 93 años

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Antonio Tejero
MADRID - 23 DE FEBRERO DE 1981: El teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero Molina en el Congreso de los Diputados durante el golpe de Estado del 23F - Europapress / Europa Press / ContactoPhoto

MADRID, 25 feb. — El exteniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero, condenado a 30 años de cárcel por el asalto al Congreso de los Diputados en el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, ha fallecido este jueves en Alzira (Valencia) a los 93 años de edad. Así lo ha confirmado a Europa Press la abogada de la familia, Ángeles Cañizares, que ha señalado en un comunicado que ha muerto “de forma serena, en paz, rodeado de toda su familia”.

Nacido el 30 de abril de 1932 en Alhaurín el Grande (Málaga), Antonio Tejero Molina era en 1981 teniente coronel de la Guardia Civil, cuerpo al que ingresó en 1951 y del que fue expulsado tras protagonizar el golpe de Estado del 23-F, uno de los episodios más graves de la historia reciente de España.

Fue condenado por rebelión militar a 30 años de prisión, aunque finalmente cumplió solo la mitad de la pena y quedó en libertad en 1996. Además de ser el rostro más conocido del golpe fallido, su figura quedó asociada a la frase “¡Quieto todo el mundo!”, con la que interrumpió la votación en el Congreso de los Diputados durante la investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo como presidente del Gobierno, tras la dimisión de Adolfo Suárez.

El golpe de Estado

Desde ese momento, los 350 diputados permanecieron retenidos durante más de 17 horas en la Cámara Baja. Tejero irrumpió en el Hemiciclo a las 18.23 horas acompañado por más de 250 guardias civiles armados. “¡Al suelo!”, gritó el teniente coronel desde la tribuna del Congreso, mientras los agentes disparaban al techo del hemiciclo.

Todos los diputados se agacharon excepto tres: el presidente en funciones Adolfo Suárez; el vicepresidente del Gobierno, Manuel Gutiérrez Mellado; y el líder del Partido Comunista de España (PCE), Santiago Carrillo.

La asonada, que contaba con el respaldo de sectores militares contrarios al Estado de las Autonomías, a la legalización del PCE y a algunas reformas del Ejército, fue organizada por el propio Antonio Tejero, el entonces segundo jefe del Estado Mayor del Ejército, Alfonso Armada, y el capitán general Jaime Milans del Bosch, que decretó el estado de excepción en Valencia y sacó los tanques a las calles de la ciudad.

El golpe comenzó a desmoronarse tras el mensaje televisado de madrugada del rey Juan Carlos I, que, vestido con el uniforme de capitán general de las Fuerzas Armadas, expresó el apoyo de la Corona a la Constitución y al sistema democrático.

Sin respaldo militar ni político suficiente, Tejero terminó rindiéndose. Pasadas las 12.00 horas del 24 de febrero de 1981, los guardias civiles abandonaron el Congreso y liberaron a los diputados.

Intentos golpistas previos: la Operación Galaxia

Antes del 23-F, Tejero ya había participado en la denominada Operación Galaxia, una intentona golpista gestada en 1978 por un grupo de militares que pretendía asaltar al Gobierno durante una reunión en el Palacio de la Moncloa, aprovechando un viaje oficial del rey a México.

El complot fue desarticulado antes de ejecutarse y el entonces teniente coronel fue juzgado y condenado a siete meses de prisión. Pese a ello, continuó su carrera en la Guardia Civil hasta el golpe de Estado de 1981.

Apariciones públicas y polémicas posteriores

Desde su salida de prisión en 1996, sus apariciones públicas fueron escasas, aunque generaron controversia. En 2006 publicó una carta al director en el diario ‘Melilla Hoy’ en la que aseguraba que el Estatut catalán “mataría” a España. En 2012 denunció al entonces presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, por “conspiración y proposición para la sedición”. Más recientemente, en 2023, presentó una denuncia contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por “traición a España” al negociar su investidura con partidos independentistas catalanes y con representantes vinculados a ETA.

La última vez que se le vio en público fue el 24 de octubre de 2019, cuando acudió al cementerio de El Pardo-Mingorrubio (Madrid) durante la reinhumación del dictador Francisco Franco tras su exhumación del Valle de los Caídos. Fue recibido por simpatizantes franquistas entre gritos de “Viva Tejero”, “Arriba España” y “Gracias por todo, Antonio”.

Con su fallecimiento desaparece el principal protagonista del intento de golpe de Estado del 23-F, un episodio clave en la consolidación de la democracia en España y en la historia política contemporánea del país.

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