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Desarticulan un grupo criminal que utilizaba billetes falsos para producir marihuana

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Los Mossos d’Esquadra y la Guardia Civil han desarticulado un grupo criminal en Tarragona que utilizaba billetes de 500 euros falsos (procedentes de una imprenta ilegal en La Nucía) para comprar droga, producir marihuana y llevar a cabo narcoasaltos, y han detenido a 10 personas.

La operación se ha llevado a cabo con la colaboración de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil y los Mossos d’Esquadra, ya que la Guardia Civil investigaba a algunos miembros de un grupo organizado que había participado en un narcoasalto en la Comunidad Valenciana.

La investigación se inició en junio de 2023 con la detención en Salou (Tarragona) de dos personas, que huían después de estar presuntamente implicados en una compraventa de drogas, a las que se les intervinieron 6.000 euros en billetes falsos de 500 euros.

Los 6.000 euros falsificados usaban el mismo indicativo de falsificación que unos billetes intervenidos en 2022 en una imprenta fraudulenta en La Nucía (Alicante) que había sido financiada por organizaciones criminales de origen albanés para conseguir dinero falso para financiar actividades delictivas relacionadas, principalmente, con la adquisición de droga.

La policía calcula que la imprenta fraudulenta de Alicante habría producido hasta 8 millones de euros en billetes falsos, de los que solo se intervinieron 4.350.000 euros en billetes de 500 que se encontraron en una bolsa en Cervelló (Barcelona) en 2021, y no descartan que el resto siga circulando, por ejemplo, en comercios, ya que son billetes muy sofisticados y difíciles de detectar.

El subinspector jefe de la Unidad Central de Tráfico de Seres Humanos, Sergi Sánchez, ha explicado este lunes en una rueda de prensa que se trata de la primera vez que los Mossos detectan una organización criminal que financia la producción de billetes falsificados para usarlos en la compraventa de droga.

Según han informado Mossos d’Esquadra y Guardia Civil este lunes, la operación se precipitó el pasado 13 de marzo, cuando los investigadores tuvieron indicios de que el grupo criminal había preparado una gran cantidad de marihuana para distribuir por Europa.

La Guardia Civil y los Mossos d’Esquadra realizaron siete registros, seis en la provincia de Tarragona, en los municipios de Reus, Mont-roig del Camp, Móra la Nova y el Morell, y uno en El Prat de Llobregat (Barcelona), en los que se requisaron tres armas de fuego cortas, munición, tres pistolas eléctricas, una placa, uniformes de policía falsos, esposas, un dron y dispositivos de seguimiento GPS.

Durante los registros, la policía localizó una macroplantación ubicada en una nave industrial de Móra la Nova (Tarragona) en la que se requisaron 162 kilos de marihuana, valorados en 970.000 euros, preparada para ser transportada y vendida al norte de Europa.

En esta operación la policía ha detenido a 10 personas de entre 22 y 63 años a las que se les atribuyen los delitos de falsificación de moneda, tráfico de drogas, tenencia ilícita de armas de fuego, robos de vehículos con motor, falsedad documental, defraudación de fluido eléctrico y pertinencia a un grupo criminal.

Según la policía, los miembros del grupo criminal llevaban un alto nivel de vida, con vehículos de alta gama y residencias en zonas de alto nivel, totalmente incompatible con los ingresos que declaraban.

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El jurado declara culpable al único acusado del crimen del canónigo de València, cometido junto a otra persona

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muerte cura Valencia
El acusado del crimen del canónigo de la Catedral de València en enero de 2024 - EUROPA PRESS

El tribunal popular considera probado que el crimen fue planificado, con alevosía, y que el acusado participó en el robo y uso fraudulento de las tarjetas de la víctima.

Un jurado popular ha declarado culpable de asesinato al único acusado por la muerte del canónigo de la Catedral de València, ocurrida en 2024, al considerar que actuó de común acuerdo con otra persona no identificada dentro de un plan previamente diseñado para acabar con la vida de la víctima y apropiarse de sus bienes.

El fallo, adoptado por siete votos frente a dos, concluye que el acusado participó de forma decisiva en el crimen, aunque no fuera el autor material de la asfixia que provocó la muerte del religioso, Alfonso, de 79 años.

Asesinato planificado y con alevosía

Según el veredicto, la muerte no fue accidental y se produjo por asfixia, en un contexto en el que la víctima no pudo defenderse debido a su edad y condición física. El jurado aprecia alevosía, al considerar que el ataque se llevó a cabo de manera sorpresiva y premeditada.

La resolución sitúa al acusado en el lugar y en el momento del crimen, basándose en el análisis del posicionamiento de los teléfonos móviles tanto de la víctima como del procesado.

Robo con violencia y estafa continuada

Además del asesinato, el jurado ha declarado probado por unanimidad que el acusado y su cómplice se apoderaron de tarjetas bancarias y comerciales del canónigo con el objetivo de obtener beneficios económicos.

El acusado realizó compras y gastos con una tarjeta bancaria por un valor superior a 2.300 euros, además de varias adquisiciones con una tarjeta comercial. En el momento de su detención, los agentes le intervinieron 875 euros en efectivo, procedentes de extracciones realizadas con dichas tarjetas.

La versión del acusado

Durante el juicio, celebrado en la Audiencia Provincial de València, el acusado se declaró inocente del homicidio y negó haber estado en el domicilio de la víctima. Sí reconoció haber utilizado las tarjetas, aunque aseguró que se las entregó un tercero no identificado y que desconocía que el canónigo hubiera fallecido.

Las investigaciones policiales no hallaron huellas ni ADN del acusado en la vivienda, aunque sí restos genéticos y huellas pertenecientes a personas no identificadas.

Fiscalía pide 28 años de prisión

Tras el veredicto, la Fiscalía mantiene su petición de 28 años de cárcel, repartidos entre el delito de asesinato, el robo con violencia y la estafa continuada. La acusación sostiene que el procesado tuvo una participación directa y determinante en un crimen que califica de especialmente grave.

Por su parte, la defensa ha solicitado la imposición de la pena mínima prevista por la ley. El jurado ha recomendado que no se concedan beneficios penitenciarios ni un eventual indulto, y el acusado permanece en prisión provisional a la espera de sentencia.

 

El hallazgo del cadáver del canónigo

El cadáver lo descubrió el portero, que reside en el edificio y que ha declarado en esta jornada. Según su versión, el día de los hechos abrió la portería a las 9.00 horas como de costumbre, y a los pocos minutos le llegó un mensaje del canónigo diciéndole que se iba a ausentar hasta el fin de semana. Le generó «duda» la forma en la que estaba escrito, pero no lo vio con «normalidad» porque tenía un apartamento en la playa de El Perelló.

Sobre las 11.15 horas se personó un amigo de Alfonso —decía que eran «como hermanos»— preocupado porque habían quedado para «una cosa importante» y no le cogía el móvil. Subieron y, tras llamar dos veces y no recibir respuesta, el portero abrió con la copia de las llaves que tenía.

Al girar la llave la puerta no estaba cerrada. Entró y, al asomarse al dormitorio, vio al canónigo tumbado boca arriba y la cama «revuelta, usada».
«Claramente vi que estaba muerto, lo vi como una especie de momia con la boca abierta, salí chillando en un estado de nervios muy grande», ha recordado.

Testimonio del portero: chicos vulnerables y conflictos frecuentes

El portero ha declarado que era «muy frecuente» que subieran chicos al piso del canónigo, en etapas «muchos», y que cuando Alfonso percibió que «los vecinos comenzaban a darse cuenta de que ocurría algo extraño», los citaba fuera del horario de portería.

En su mayoría eran personas «muy necesitadas», algunos con signos visibles de adicción a drogas, todos mayores de edad. Alfonso tenía «un carácter fuerte, complicado», y solía ir a buscarlos a la estación de autobuses o a la calle Bailén.

«Yo porque sabía torearlo a pesar del asco que me daba a mí por lo que estaba haciendo, pero los vecinos estaban hartos», ha afirmado.

Incidentes y testimonios de vecinos

El portero ha relatado numerosos episodios:

  • Jóvenes encerrados con llave cuando el canónigo salía

  • Conflictos por pagos de servicios sexuales

  • Amenazas de denuncia

  • Discusiones por dinero no abonado

Una vecina escuchó cómo Alfonso ofrecía dinero a cambio de sexo oral.
«Los vecinos estaban hartos, a ellos y a mí nos resultaba repugnante y doloroso», ha recalcado.

Incluso una vecina del anterior edificio advirtió:
«Que se preparen todos los vecinos porque lo que viene es muy fuerte. Es un sacerdote al que le gustan los chicos».

 

Alfonso López Benito-AVAN / A. Sáiz

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