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Díaz: La Comunitat es la gran perdedora de una financiación que urge cambiar

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Yolanda Díaz en acto Público de la Plataforma Sumar en Valencia
La vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, durante el acto público de la Plataforma Sumar en València. EFE/Biel Aliño

València, 19 nov (OFFICIAL PRESS/EFE).- La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha reconocido que la Comunitat Valenciana es «la gran perdedora» del sistema de financiación autonómica, y ha afirmado que este debe ser «inmediatamente corregido».

«Un gran problema»

En un acto público en València para presentar la plataforma Sumar, Díaz ha dicho saber que esta autonomía tiene «un gran problema» que se llama «financiación», que hace que cada valenciano perciba 612 euros menos que un ciudadano de la comunidad mejor financiada.

Y eso, ha dicho, no es solo un agravio, sino una cuestión de derecho a servicios públicos, ya que hablar de financiación es hablar de cultura, de dependencia, de empleo, de sanidad y educación públicas o de políticas de cooperación.

Ante los centenares de asistentes al acto, celebrado en Feria València, Díaz se ha referido a la manifestación celebrada este viernes en Alicante para exigir mayores inversiones en esta provincia en los Presupuestos Generales del Estado, y ha avanzado que esta cuestión se va a corregir.

Ha abogado también por abordar el tema de la fiscalidad, y ha criticado a las autonomías que «se permiten el dislate de bajar impuestos y suprimirlos a las grandes rentas para que otros les paguemos los servicios públicos».

La líder de Sumar ha puesto a la Comunitat Valenciana como ejemplo de gobierno del que se puede presumir en estos momentos, frente al «modelo de Francisco Camps y de la corrupción del PP», cuyo emblema ha dicho, «se llama Rodrigo Rato y está en la cárcel».

Volkswagen

Durante su intervención, también ha asegurado que Sagunto tiene una oportunidad con la instalación de la gigafactoría de baterías de Volkswagen para cambiar el modelo productivo y hacerlo bien, integrando a los trabajadores y las familias.

Por otra parte, la ministra ha exigido tanto a la banca como a las grandes distribuidoras de alimentación, que se están «forrado» o «incrementado de manera escandalosa» sus beneficios, que se pongan del lado de la gente en esta crisis y «se mojen» por el país.

Ha defendido que cuando se actúa desde lo público se puede cambiar la vida de la gente, pero ha lamentado que hay dos cuestiones sobre las que no se está actuando: el derecho a la vivienda y la alimentación.

«La banca se esta forrando con la subida de tipos de interés», ha asegurado, y ha abogado por que en un momento de crisis, este sector debe decir que «está con la gente y va a congelar las hipotecas con carácter retroactivo a partir de la subida del euríbor».

En materia de alimentación, ha criticado que con un IPC «insoportable» del 15,4 %, las grandes distribuidoras del país están aumentando «de manera escandalosa sus beneficios», y les ha instado a «mojarse por el país» y garantizar una cesta de la compra «saludable y sana para la gente».

Yolanda Díaz ha afirmado que en este proyecto «no sobra nadie» y que han venido a la política «para cambiar la vida de la gente, y no para hacer ruido y jalear».

«Sumar va de cambiar la vida de la gente y disputar las esperanzas. Disputemos las esperanzas, no nos distraigamos, no hagamos ruido, digamos a la gente que lo pasa mal que les vamos a dar confianza», ha manifestado, y ha señalado que quien se distraiga de este camino «no sirve para el fin de cambiar» la vida de las personas.

Díaz, quien ha sido interrumpida en dos ocasiones por militantes del Frente Obrero, ha defendido que la ley del «sí es sí» es importante y que hay que dejar trabajar al Tribunal Supremo, al ser preguntada por una asistente al acto por la polémica generada por esta norma.

Al acto, han asistido el vicepresidente segundo del Consell, Héctor Illueca (Podem); la consellera de Agricultura y Transición Ecológica, Isaura Navarro (Compromís), y la de Transparencia, Rosa Pérez Garijo (EU), además del diputado de Compromís en el Congreso Joan Baldoví, y las síndicas en Les Corts de Compromís, Papi Robles, y Unides Podem, Pilar Lima.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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