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Dos empresas valencianas crean el mayor grupo español de cítricos premium

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(EFE).- Las empresas Llusar, líder en cítricos prémium, y Naranjas Torres, especializada en cítricos de alta gama y calidad, han llegado a un acuerdo para integrarse y crear el mayor grupo español de cítricos prémium, con una facturación conjunta de más de 130 millones de euros anuales.

La unión de ambas empresas representa alrededor de 100.000 toneladas de fruta comercializadas al año, producidas en más de 45.000 metros cuadrados de instalaciones divididas entre Almenara y Xilxes, en la provincia de Castellón, según anuncian en un comunicado conjunto.

Aunque ambas compañías seguirán operando de manera independiente, esta operación persigue el principal objetivo de generar importantes sinergias, sobre todo, logísticas y productivas.

El principal negocio de Llusar se centra en la exportación de mandarinas prémium (el 85 % de los ingresos de Llusar proviene de su actividad exportadora).

Por su parte, el negocio de Naranjas Torres tiene su principal foco en la comercialización de naranjas prémium con marca en España (alrededor de un 66 % de la actividad) y de mandarinas (un 33 %).

Además, la unión de ambas compañías permitirá al grupo afrontar con fuerza algunos de los principales retos del sector, que exige, entre otros aspectos, un mayor tamaño de los operadores para poder invertir en el cultivo de variedades diferenciales o en tecnología para los procesos productivos e innovaciones de cara a poder diferenciar el producto a nivel internacional.

Esta operación se enmarca dentro del plan de consolidación a nivel nacional e internacional de Llusar y de crecimiento tanto orgánico como inorgánico que la compañía comenzó a principios de 2021 tras la incorporación de MCH Private Equity y SanLucar Fruit a su accionariado.

Fundada en años 60, aunque sus orígenes se remontan a los años 40 del siglo pasado, Naranjas Torres tiene su sede central en Almenara y centra su actividad en la comercialización de fruta Premium, fundamentalmente naranjas y mandarinas.

Está especializada en cítricos de alta gama y calidad, comercializados con su propia marca. Cuenta con delegaciones en los principales mercados mayoristas de España, Barcelona, Madrid, Bilbao y Zaragoza y con presencia significativa en la gran distribución con marca propia, y en 2020 entró en el marcado de la fruta ecológica con su marca TORRES BIO.

En cuanto a Llusar, sus orígenes datan de los años 30 del siglo pasado siendo, la actual sociedad, creada posteriormente en los años 60 por Antonio Llusar Forner, con sede central en Xilxes.

Desde su creación, Llusar ha estado centrada en el suministro de naranjas y mandarinas de la máxima calidad, y su actividad exportadora se inició en los años 60, focalizada inicialmente en Francia.

Posteriormente, su alianza estratégica con SanLucar Fruit en Alemania y Austria ha permitido consolidar una compañía en la que las exportaciones representan hoy más de un 85 % del total de su cifra de facturación.

La compañía cuenta actualmente con dos plantas de procesado de cítrico en Castellón: la ubicada en Xilxes, recientemente remodelada, y otra en Villavieja.

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El secreto que no sale en la carta: el mobiliario de hostelería del que depende tu negocio

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El secreto que no sale en la carta: el mobiliario de hostelería del que depende tu negocio
El secreto que no sale en la carta: el mobiliario de hostelería del que depende tu negocio

En un bar o restaurante, la experiencia del cliente empieza mucho antes de probar la comida. El primer sorbo de una visita ocurre con los ojos, con los sentidos atentos al ambiente y con las sensaciones iniciales que determinan si ese lugar invita a quedarse… o a marcharse. Aunque pocas veces se menciona, el éxito de un negocio de hostelería no solo se cocina en los fogones: se sienta en las sillas, se apoya en las mesas y descansa en un espacio bien pensado.

En esta línea de contexto, empresas especializadas como Rula Mobiliario de Hostelería se han convertido en un aliado silencioso para quienes saben que el mobiliario de hostelería tiene tanto impacto en la rentabilidad como la mejor receta. El cliente elige con los ojos, y si el entorno no conquista a primera vista, la carta tendrá muy difícil hablar por sí sola.

Lo primero que se aprecia sin mirar el menú

Antes de que el camarero se acerque a la mesa, antes incluso de abrir la carta, el cliente ya ha formado una opinión. La primera impresión es determinante en la hostelería, y esa impresión nace del diseño del espacio, de la distribución y de la identidad que transmite cada elemento. Un buen mobiliario comunica sin palabras: invita, seduce y acompaña.

Cada negocio tiene una personalidad propia. Un bar que respira tradición necesita sillas y mesas que respeten su esencia, mientras que un restaurante moderno pedirá líneas limpias, colores cuidados y materiales actuales. El mobiliario define el carácter del lugar, incluso cuando el chef es el protagonista principal.

Sentarse cómodo, sentirse a gusto, sentir que ese espacio está hecho para disfrutar es el primer paso para que el cliente se quede. Si el lugar no enamora al entrar, es muy probable que tampoco enamore al pagar.

Cuando la silla decide si el cliente se queda o se va

Hay una verdad incómoda en la hostelería: una mala silla puede arruinar una buena comida. La comodidad es uno de los factores más subestimados en este sector, pero también uno de los más determinantes si hablamos de tiempo de permanencia, consumo adicional y fidelidad del cliente.

Un taburete inestable en una barra hace que el cliente no repita. Una silla incómoda en un restaurante puede recortar la sobremesa y, con ella, el beneficio extra de una bebida más, un postre o un café. El mobiliario no es un accesorio: es una herramienta de negocio.

Además, no es lo mismo equipar un bar que un restaurante. En el bar se busca dinamismo; en el restaurante, permanencia. El mobiliario marca ese ritmo, y elegirlo sin criterio es como cocinar sin probar la comida: arriesgarse a decepcionar sin necesidad.

La pregunta clave debería ser: ¿Invita mi local a quedarse… o a irse rápido?

Diseñar para vender más: estética que también convierte

La decoración no es un capricho: es estrategia. Un entorno atractivo genera más fotografías, más recomendaciones y más retorno. En un mundo en el que Instagram puede convertir un local en tendencia, el mobiliario es marketing visual sin coste publicitario continuo.

La estética influye en la percepción del precio: un espacio cuidado justifica mejor un ticket medio más alto. Y también influye en la repetición: la gente vuelve a los sitios donde se siente bien y donde quiere ser vista.

Aquí, es donde contar con especialistas como Rula Mobiliario se traduce en decisiones inteligentes: asesoramiento para combinar funcionalidad y diseño, materiales resistentes, opciones para interior y terraza, y soluciones que responden a la realidad diaria del sector. Porque el mobiliario trabaja tanto como el personal de la sala y la cocina.

Una inversión que se nota en el día a día

No es solo cuestión de estética: la durabilidad define la rentabilidad. Mesas que se rompen antes de tiempo, sillas que cojean, mobiliario que se oxida al poco tiempo en una terraza… Son errores que se pagan cada día con malas experiencias y gastos innecesarios.

Elegir mobiliario profesional para hostelería significa:

  • Resistencia al uso intensivo
  • Mantenimiento sencillo
  • Estabilidad y seguridad

Si una mesa se tambalea, si una silla chirría, el cliente lo nota. Aunque no diga nada, su opinión ya ha cambiado. Y en la hostelería, una mala sensación puede costar una reseña negativa… o la pérdida definitiva de una visita.

El mobiliario adecuado aguanta el ritmo del negocio: desde el desayuno del lunes, hasta la cena del sábado a desbordar. Por eso, quienes triunfan en el sector saben que toda inversión inteligente se recupera en satisfacción y clientes fieles.

El mobiliario es parte de la experiencia que el cliente recuerda

El éxito de muchos locales está en entender que los clientes no solo compran comida: compran momentos. Y esos momentos se apoyan en sensaciones. La silla, la mesa, el entorno y el confort son parte del producto, aunque no aparezcan escritos en la carta.

El cliente puede olvidar el nombre de un plato, pero recordará:

  • Si estuvo cómodo
  • Si el ambiente era agradable
  • Si el local tenía personalidad

Y ese recuerdo hará que un día cualquiera, decida volver. Porque volver a un bar o restaurante no es una decisión racional: es emocional. Y esa emoción la construye el local desde que el cliente cruza la puerta. El mobiliario no es un elemento secundario:
es el escenario donde todo ocurre.

Convertir un espacio en un lugar especial: el verdadero secreto

El sector hostelero está lleno de competencia. Solo algunos negocios consiguen convertirse en sitios de referencia, en puntos de reunión donde todo el mundo quiere estar. ¿Cuál es su secreto? Crear lugares con alma.

Un buen mobiliario para hostelería ayuda a que el cliente sienta que ese espacio le pertenece, que quiere invitar a otros a conocerlo, que quiere repetir. La combinación perfecta entre diseño, comodidad y durabilidad mejora la experiencia, impulsa el negocio y construye comunidad.

Y aunque no aparezca en el menú, aunque nadie lo señale durante el servicio, el mobiliario es una parte clave del éxito. Es el ingrediente invisible que hace que un local tenga vida, tenga identidad y tenga futuro.

 

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