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El alcalde de La Nucía se saltó el turno de vacunación «porque es médico y sobraban dosis»

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Villajoyosa (Alicante), 7 jul (EFE).- El alcalde de La Nucía (Alicante), Bernabé Cano, del PP, ha declarado este miércoles como investigado ante la juez por su presunta vacunación irregular contra la Covid-19, y su defensa ha alegado que se vacunó porque ejercía como médico del equipo de fútbol local y sobraban dosis.

Cano, que es también diputado provincial, ha declarado durante algo más de una hora en el Juzgado de Instrucción número 2 de Villajoyosa (Alicante), aunque a la salida de la sede judicial no ha querido responder a las preguntas de los medios de comunicación.

Sí lo ha hecho su abogado, Agustín Rivera, quien ha recalcado que su cliente se vacunó porque ejercía como médico del equipo de fútbol de La Nucía, porque sobraban dosis y porque había sido autorizado por Sanidad Pública.

Esa versión coincide, según ha sostenido este letrado, con la realizada como testigo por la directora de la residencia geriátrica de La Nucía -donde se vacunó el pasado 6 de enero el alcalde-, que tiene un convenio con el Ayuntamiento de esa localidad.

Esta afirmación, sin embargo, es contradictoria con lo manifestado ante la juez por la responsable de vacunación de Sanidad Pública, quien declaró que ella no había autorizado la vacuna de Cano.

El abogado del alcalde de La Nucía ha asegurado que aportará pruebas gráficas y grabaciones «en las que se demuestra que allí se encontraba la responsable de Sanidad Pública tomando nota y que Bernabé Cano ejerce de médico con consulta en el Estadio Olímpico».

El letrado ha reclamado «respeto» hacia la juez instructora y los testigos presenciales, aunque ha precisado que lo declarado tanto por el médico como por la directora de la residencia geriátrica es «opuesto» a lo relatado ante el juez por la responsable de Sanidad Pública.

Rivera ha afirmado que dispone de abundante material gráfico de aquel día «porque fue un acontecimiento en La Nucía al tratarse de la primera vacuna» y ha rechazado la versión de que Cano acudió a la residencia por capricho, «porque hay un convenio entre el Ayuntamiento y la residencia que también aportaremos».

El letrado ha opinado que, con la declaración del alcalde, la de los guardias civiles, el concejal de Sanidad, la directora de la residencia y la del médico, «la causa se hubiera archivado».

Además, ha expresado su «cautela y respeto a la instrucción», pero ha recalcado varias veces que la responsable de Sanidad Pública «estaba allí presente y era la máxima autoridad de lo que allí pasaba».

Con respecto a los protocolos existentes en aquel momento, el abogado del alcalde de La Nucía ha insistido en que «lo único que se había dicho es que no se tirasen las dosis».

En cuanto a si Cano ha recibido la segunda dosis de la vacuna, el letrado no ha querido precisar si lo había hecho, aunque ha matizado que cuando se lo autorizaron ya había pasado el plazo estipulado para la vacuna.

Preguntado por qué no se llamó a otras personas para que pudieran aprovechar esas dosis sobrantes, Rivera ha señalado que aquel día «era festivo y el centro de salud estaba cerrado», por lo que se decidió que se administrasen a los dos guardias civiles, a un médico presente y al propio Cano en su condición de sanitario por ejercer de médico en el equipo de fútbol.

«Lo principal era no tirar las dosis, pero no había entonces un protocolo taxativo. Solo órdenes verbales», ha añadido.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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