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Televisión

El consumo televisivo de los valencianos se sitúa entre los más altos de España y alcanza los 259 minutos al día

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MADRID/VALÈNCIA, 1 May. (EUROPA PRESS) –

El consumo televisivo entre los ciudadanos de la Comunitat Valenciana ha alcanzado los 259 minutos al día por persona en el mes de abril, 18 minutos por encima de la media estatal que se ha situado en 241 minutos al día por persona (cuatro horas y un minuto), según, según el análisis mensual del comportamiento de la audiencia televisiva de Barlovento Comunicación, en base a datos de Kantar Media.

Extremadura es la única región que supera el consumo televisivo de la Comunitat Valenciana (298 minutos) y Andalucía ocupa el tercer puesto (254 minutos). Por el contrario, los ciudadanos de las regiones de Murcia (227 minutos de media), Murcia (224 minutos) y La Rioja (210 minutos) son los que menos minutos de televisión vieron el mes pasado.

De los 241 minutos de media en el conjunto de las regiones españolas, 235 corresponden a consumo de televisión lineal, y seis a televisión en diferido. Así, los invitados (espectadores no residentes en el hogar) suponen el 5% del consumo total registrado en abril.

Además, el informe sobre comportamiento de la audiencia televisiva indica que en abril el 72,7% de los españoles ha contactado diariamente con el medio televisivo, lo que supone que 32.465.000 personas ven la televisión de media diaria.

Así, en el acumulado mensual, el 97% de la población de cuatro y más años de edad ha visto al menos un minuto la televisión en este último mes; y de los 44,6 millones de espectadores potenciales como universo de consumo, 1.343.000 de personas no han sintonizado ni un solo minuto con la televisión en abril.

En relación con el consumo televisivo por sistemas de distribución en lineal, un 75,9% se ha producido en Televisión Digital Terrestre (TDT), que desciende 0,4 puntos en relación al mes pasado; un 24,1% en el conjunto de la televisión de pago (+0,4 puntos en relación al mes pasado); un 9,9% en la televisión por cable (+0,1 puntos); un 10,8% en la IPTV (mismo porcentaje que el mes pasado); un 2,9% en Satélite Digital (+0,2 puntos en relación al mes pasado); un 0,4% en Otras, que repite el resultado de marzo.

Finalmente, la investigación muestra que en marzo se han registrado más de 5,6 millones de mensajes publicados en la red social Twitter sobre programas de televisión del total de cadenas monitorizadas por Kantar Media. En febrero fueron cerca de 4,5 millones de ‘tuits’.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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