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El fuego arrasa 17.488 hectáreas hasta el 12 de agosto de 2018, en coincidencia con el fuego de Llutxent

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MADRID/VALÈNCIA, 22 Ago. (EUROPA PRESS) – El fuego ha arrasado un total de 17.488,31 hectáreas de superficie en España desde que comenzó el año hasta el 12 de agosto, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación recogidos por Europa Press, un dato que se mantiene como el mejor del decenio.

Según los datos del Ministerio, entre el 29 de julio y el 12 de agosto han ardido 6.109,58 hectáreas, de los cuales 5.765,41 corresponden a la semana del 5 al 12 de agosto, coincidiendo con los incendios de Nerva, Moguer y Almonaster, en Huelva, o Llutxent, en Valencia.

Hasta el momento, 2018 sigue siendo el año con menos superficie quemada de los últimos diez ejercicios, con un 71,86% menos que la media del decenio, que son 62.166,55 hectáreas, y un 77,8% menos que en el mismo periodo del año anterior (78.873,65 hectáreas).

En total, en el periodo analizado se han contabilizado 4.166 siniestros, un 56,8% menos que hace un año, cuando se registraron 9.642 fuegos y aproximadamente la mitad que la media del decenio (8.398 siniestros).

De estos, 2.943 fuegos no sobrepasaron 1 hectárea quemada (conatos), frente a los 1.223 incendios (más de 1 hectárea), de los cuales tres han alcanzado la categoría de gran incendio forestal, con más de 500 hectáreas afectadas.

En cuanto al tipo de vegetación, la mayor parte del terreno quemado era superficie matorral y monte abierto, con 11.982,18 hectáreas, el 68,51% del total, seguido por 3.244,59 hectáreas de superficie arbolada. Mientras, 2.261,54 hectáreas quemadas eran pastos y dehesas.

En su conjunto, el fuego ha afectado al 0,063% de la superficie nacional, con el 38,88% de los siniestros en el noroeste; el 37,12% en las comunidades interiores; el 25,31% en el Mediterráneo y el 0,70% en Canarias.

Asimismo, los datos del Ministerio reflejan que el 37,08% de la superficie forestal se quemó en el noroeste; el 20,88% en las comunidades interiores; el 39,68% en el Mediterráneo y el 2,36% en Canarias.

Finalmente, algo menos de la mitad (43,50%) de la superficie arbolada ardió en el Mediterráneo; el 29,46% en el noroeste; el 14,67% en comunidades interiores; y el 12,36% en Canarias.

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Qué es el óxido nitroso o “gas de la risa” y por qué preocupa su consumo entre jóvenes

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gas de la risa droga
Imagen de archivo de gas de la risa incautado por la Policía Nacional

El óxido nitroso, conocido popularmente como gas de la risa, se ha convertido en una de las nuevas tendencias de consumo recreativo entre adolescentes y jóvenes. Su bajo coste, fácil acceso y la falsa percepción de inocuidad han impulsado su presencia en discotecas y botellones, cada vez a edades más tempranas.

La preocupación ha aumentado tras la tragedia ocurrida en Manlleu (Osona), donde cinco jóvenes de entre 14 y 18 años murieron en el incendio de un trastero. Según vecinos de la zona, las víctimas estaban inhalando gas de la risa y fumando cuando explotó una bombona de óxido nitroso, lo que desencadenó las llamas. Las autoridades investigan las circunstancias exactas del suceso.


¿Qué es el óxido nitroso?

El óxido nitroso es un gas incoloro utilizado legalmente en distintos ámbitos. En medicina se emplea como anestésico y analgésico, especialmente en odontología. También tiene aplicaciones en restauración —por ejemplo, en cartuchos para montar nata— y en la industria, incluso como potenciador en motores.

El problema surge cuando estos cartuchos o cilindros, diseñados para usos profesionales, se emplean con fines recreativos. Al inhalarlo, produce una sensación breve de euforia, risa incontrolable y alteración de la percepción, efectos que duran apenas unos minutos.


Efectos inmediatos: lo que muchos no saben

Aunque sus efectos son rápidos y pasajeros, el consumo no está exento de riesgos. Entre las consecuencias inmediatas destacan:

  • Mareos y desorientación

  • Pérdida de coordinación

  • Visión borrosa

  • Riesgo de caídas o accidentes

Además, la inhalación puede provocar hipoxia, es decir, falta de oxígeno en el cerebro, lo que puede derivar en pérdida de conciencia.


Riesgos graves y consecuencias a largo plazo

Los expertos sanitarios advierten de que el consumo repetido puede causar daños neurológicos permanentes, alteraciones en la médula espinal, déficit de vitamina B12 y problemas cognitivos. En casos extremos, puede provocar asfixia o muerte.

Otro riesgo añadido es la manipulación inadecuada de bombonas presurizadas, que pueden explotar si se exponen a calor o a una combustión cercana, como podría haber ocurrido en el suceso de Manlleu.


Una falsa sensación de seguridad

Parte del auge del gas de la risa se debe a que muchos jóvenes lo perciben como una sustancia “legal” y, por tanto, inofensiva. Sin embargo, que tenga usos médicos o industriales no implica que sea seguro inhalarlo sin control.

En países como el Reino Unido ya se han adoptado medidas para restringir su uso recreativo ante el aumento de casos médicos relacionados con su consumo.


Una llamada de alerta sanitaria

Profesionales médicos y autoridades sanitarias insisten en la necesidad de información, prevención y concienciación, especialmente entre menores y familias. La combinación de accesibilidad, desinformación y presión social está convirtiendo el óxido nitroso en una moda peligrosa cuyas consecuencias pueden ser irreversibles.

El llamado “gas de la risa” puede provocar unos minutos de euforia, pero sus riesgos pueden marcar una vida entera.

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