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Consumo

El Gobierno amplía el plazo para las ayudas al autoconsumo hasta julio de 2024

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El Gobierno amplía el plazo para las ayudas al autoconsumo hasta julio de 2024
El Gobierno amplía el plazo para las ayudas al autoconsumo hasta julio de 2024

Las comunidades autónomas podrán gestionar los expedientes pendientes de este plan, que ha contado con más de 2.000 millones de euros

El autoconsumo energético renovable es una de las claves para avanzar hacia la transición ecológica y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, su implantación requiere de una inversión inicial que muchas veces supone una barrera para los consumidores. Por eso, el Gobierno lanzó en junio de 2021 un plan de ayudas al autoconsumo, dotado con más de 2.000 millones de euros, procedentes en parte de los fondos europeos Next Generation EU.

Este plan, coordinado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), tenía como objetivo impulsar la instalación de sistemas de autoconsumo en hogares, empresas, administraciones públicas y entidades sin ánimo de lucro. Para ello, se transferían los fondos a las comunidades autónomas, que eran las encargadas de convocar y gestionar las ayudas, adaptándolas a las características y necesidades de cada territorio.

El éxito del plan genera un atasco burocrático

El plan de subvenciones para energías renovables ha tenido una gran acogida por parte de los ciudadanos, que han visto en él una oportunidad para ahorrar en su factura eléctrica, contribuir a la lucha contra el cambio climático y generar empleo verde. Según los datos del IDAE, hasta el 31 de diciembre de 2023 se habían presentado más de 200.000 solicitudes, que suponían una inversión de más de 1.500 millones de euros y una potencia instalada de más de 1.000 megavatios.

Sin embargo, el éxito del plan también ha generado un problema: el atasco burocrático. Las comunidades autónomas se han visto desbordadas por el volumen de expedientes, que requieren de una comprobación y validación previa al pago de las ayudas. Además, algunas regiones se han quejado de la complejidad y rigidez de los requisitos exigidos por el Gobierno central y la Unión Europea, que dificultan la gestión y el control de las ayudas.

El Gobierno da un balón de oxígeno a las CCAA

Ante esta situación, el Gobierno ha decidido dar un balón de oxígeno a las comunidades autónomas y ampliar el plazo para que puedan resolver los expedientes pendientes. Así lo recoge el Real Decreto 1178/2023, de 27 de diciembre, que modifica la normativa reguladora y adapta al marco europeo de ayudas de Estado determinados programas de ayudas de rehabilitación energética y energías renovables del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

Según esta norma, el plazo de vigencia del programa de ayudas al autoconsumo se extiende hasta el 31 de julio de 2024, lo que supone un año y medio más de lo previsto inicialmente. De este modo, las comunidades autónomas dispondrán de más tiempo para tramitar y abonar las ayudas a los beneficiarios, sin perder los fondos asignados. No obstante, el plazo de presentación de solicitudes no ha sido ampliado y se mantuvo su cierre a 31 de diciembre de 2023, por lo que no se admitirán nuevas peticiones en el presente año.

Un impulso al autoconsumo y a la transición ecológica

Con esta medida, el Gobierno pretende impulsar el autoconsumo y la transición ecológica, facilitando el acceso a las ayudas públicas y evitando la frustración y el desánimo de los consumidores. Según el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, el plan de ayudas al autoconsumo permitirá evitar la emisión de más de 1,5 millones de toneladas de CO2 al año, así como generar más de 25.000 empleos directos e indirectos.

El autoconsumo energético renovable es una de las palancas del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, que prevé movilizar 6.820 millones de euros hasta 2023 para fomentar la generación distribuida y el almacenamiento de energía. El objetivo es alcanzar una potencia instalada de autoconsumo de 5.000 megavatios en 2030, lo que supondría multiplicar por diez la actual. De este modo, se contribuiría a cumplir con los compromisos de España en materia de reducción de emisiones, eficiencia energética y energías renovables.

 

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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