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El Gobierno: «Nos esperan semanas duras, la pandemia evoluciona a peor»

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Madrid, 8 ene (EFE).- El Gobierno ha reconocido que los datos de la pandemia son malos y que nos esperan «semanas duras» por eso ha insistido en la importancia de seguir de forma estricta las medidas marcadas por las comunidades y ha destacado la importancia de la vacunación para que haya más vacunados que contagiados: «Hay que vacunar y vacunar».

Lo han asegurado los ministros de Sanidad y Política Territorial y Función Pública, Salvador Illa y Carolina Darias, respectivamente, en la rueda de prensa posterior a la reunión del Comité de seguimiento del coronavirus, que ha estado presidida por el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez.

«El dato es un dato malo, la pandemia evoluciona a peor», ha admitido Illa, ante el aumento de la incidencia acumulada hasta llegar a los 321 casos por cada 100.000 habitantes, una presión hospitalaria en torno al 12 % y un 24 % de ocupación de camas UCI por parte de pacientes covid.

Con empeoramiento de la situación, Illa ha valorado el esfuerzo de las comunidades que están tomando «medidas contundentes» de acuerdo con la estrategia nacional contra la covid, «que nos permitió vencer a la segunda ola».

El ministro ha insistido en que «ya sabemos lo que hay que hacer», que es reducir al máximo la movilidad y los contactos, por eso también se ha querido dirigir a la ciudadanía para que continúen cumpliendo de forma «ejemplar» las medidas acordadas en sus comunidades porque los casos van a seguir en aumento y «nos esperan semanas duras de crecimiento».

El ministro ha destacado la importancia de la vacunación y ha considerado que el ritmo de administración de las vacunas todavía tiene que mejorar pero está cogiendo una «velocidad aceptable».

«El objetivo es tener mas vacunados que contagiados» ha marcado Illa, una meta que también ha reseñado Carolina Darias: «Tenemos que vacunar, vacunar y vacunar».

Para el Gobierno esta cuestión es determinante par derrotar al virus y alcanzar la inmunización colectiva, de forma que para el verano se haya vacunado al 70 % de la población.

Hasta el momento, según Illa, se han administrado unas 140.000 vacunas de Pfizer, a la que se unirá en unos siete o diez días la de Moderna, aprobada por la Agencia Europea del Medicamento.

En cuanto al anuncio de la Comisión Europea de que Europa va a adquirir 300 millones adicionales del fármaco de Pfizer, Illa ha dicho que España participará «proporcionalmente la parte que le corresponde».

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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