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Valencia

Catalá afirma que el Sidi Saler no se demolerá y que busca un formato para gente senior

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Imagen del hotel Sidi Saler. EFE/Manuel Bruque

La Alcaldesa de València aboga por un nuevo proyecto para el Hotel Sidi Saler

La alcaldesa de València, María José Catalá, ha confirmado este jueves que la reciente sentencia que valida la caducidad de la licencia de actividad del hotel Sidi Saler “confirma” las expectativas del Ayuntamiento. En declaraciones a los medios, Catalá ha subrayado que no habrá demolición del edificio y ha anunciado su intención de desarrollar un nuevo formato destinado a personas senior y de larga estancia.

Un Proyecto Transformador

Catalá ha detallado que el futuro proyecto para el Sidi Saler requerirá “una licencia diferente”, con un enfoque “más social y respetuoso”. Aclaró que, aunque el nuevo establecimiento seguirá bajo la denominación de hotel, no se tratará de un hotel convencional. “Lo que queremos en el Sidi Saler es un proyecto diferente. Se tiene que llamar hotel porque la concesión de Costas así lo dice, pero no queremos un hotel al uso. Nuestro objetivo es crear un formato para gente senior, de larga estancia, que sea socialmente y medioambientalmente respetuoso”, indicó la alcaldesa.

Conversaciones con la Conselleria de Medio Ambiente

Catalá también mencionó que este miércoles mantuvo una conversación con el conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio, Vicente Martínez Mus, sobre el futuro desarrollo del Sidi Saler. En este contexto, destacó que “lo que es un error medioambiental es su demolición”, refiriéndose al impacto que podría tener en el entorno.

La alcaldesa comparó la situación con la demolición de un polideportivo en la zona, señalando que este tipo de acciones no contribuyen a la mejora medioambiental del área. “Ya se hizo con el polideportivo y ahí no hay dunas, por mucho que se demoliera, y es un lugar bastante mejorable. No pensamos que la demolición sea lo que conviene medioambientalmente”, enfatizó Catalá, reafirmando su compromiso de que el nuevo proyecto tenga un fuerte componente social y una mayor conciencia ambiental.

Contexto Legal

Estas declaraciones de la alcaldesa se producen tras la decisión del Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 5 de València, que ha rechazado el recurso interpuesto por las mercantiles propietarias del Sidi Saler contra la resolución del Ayuntamiento de València que declaraba la caducidad de la licencia de actividad del hotel.

Las empresas Divarian y Coral Homes habían impugnado la resolución del Ayuntamiento, emitida en octubre de 2022, que desestimó su recurso de reposición contra la decisión de julio de ese mismo año que declaraba la caducidad de la licencia de actividad. En su defensa, alegaron defectos de forma, especialmente en términos de competencia y procedimientos.

Posibles Implicaciones del Nuevo Proyecto

La propuesta de Catalá para transformar el Sidi Saler en un espacio más social y respetuoso con el medio ambiente podría tener múltiples implicaciones. En primer lugar, este enfoque podría atraer a un nuevo tipo de turismo, orientado a un público más maduro y que busca estancias prolongadas en un entorno natural. Además, la transición hacia un modelo de desarrollo sostenible podría servir como un ejemplo para futuras iniciativas en la ciudad, reforzando la imagen de València como un destino comprometido con la sostenibilidad.

Por otro lado, este cambio también podría generar un debate en torno a la regulación de las actividades hoteleras y el uso de espacios costeros en la ciudad, así como la necesidad de equilibrar el desarrollo económico con la protección del medio ambiente. Las decisiones que se tomen en este proceso no solo influirán en el futuro del Sidi Saler, sino que también sentarán un precedente para otras áreas de la costa valenciana. La atención ahora se centra en cómo se materializará este nuevo proyecto y cuáles serán sus impactos en la comunidad local y en el medio ambiente.

 

El Hotel Sidi Saler: Historia de un icono de Valencia en su gloria y ocaso

El Hotel Sidi Saler, ubicado en un entorno privilegiado de Valencia, fue durante décadas un símbolo de lujo y exclusividad en la costa mediterránea española. Inaugurado en 1975, este emblemático establecimiento situado en pleno Parque Natural de la Albufera representaba el culmen del turismo de alta gama en la Comunidad Valenciana. Con su cierre definitivo en 2011, el Sidi Saler dejó un vacío en el panorama hotelero de la región, marcando el fin de una era dorada.

Imagen de la entrada principal del hotel en 2011. EFE/Manuel Bruque

Los Años Dorados del Sidi Saler

Durante sus años de esplendor, el Hotel Sidi Saler se posicionó como uno de los destinos preferidos para la élite nacional e internacional. Con sus cinco estrellas, este complejo ofrecía una combinación única de lujo, naturaleza y exclusividad. Su estratégica ubicación, con acceso directo a la playa de El Saler y rodeado de la riqueza natural de la Albufera, lo convertía en un refugio ideal para aquellos que buscaban privacidad y confort.

El hotel contaba con 272 habitaciones, entre las que destacaban las suites de lujo, todas ellas decoradas con un estilo elegante y moderno para la época. Los servicios del Sidi Saler no se quedaban atrás: piscinas exteriores e interiores, spa, gimnasio, varios restaurantes de alta cocina, y un campo de golf cercano que atraía a aficionados de este deporte. El Sidi Saler también fue sede de importantes eventos y congresos, gracias a sus amplios salones y su proximidad a Valencia, que se encontraba a solo 15 minutos en coche.

El Declive y Cierre del Sidi Saler

A pesar de su éxito durante varias décadas, los últimos años del Sidi Saler estuvieron marcados por dificultades económicas y la competencia de nuevos establecimientos que emergían en Valencia y otras ciudades costeras. La crisis económica de 2008 afectó gravemente al sector turístico de lujo en España, y el Sidi Saler no fue la excepción. La reducción de la demanda y la imposibilidad de mantener la rentabilidad llevaron a la propiedad a tomar la decisión de cerrar sus puertas en 2011.

El cierre del Sidi Saler fue un duro golpe para Valencia, que perdió uno de sus baluartes turísticos más emblemáticos. Desde entonces, el futuro del edificio ha sido objeto de debate, con proyectos de rehabilitación y renovación que nunca llegaron a concretarse. A lo largo de los años, la infraestructura, que quedó en desuso, sufrió un progresivo deterioro, lo que añadió una capa de tristeza al recuerdo de su época dorada.

El Legado del Sidi Saler

Hoy en día, el Hotel Sidi Saler es recordado con nostalgia por quienes disfrutaron de su lujo y hospitalidad. Su historia refleja no solo la evolución del turismo en la Comunidad Valenciana, sino también los retos que enfrentan los establecimientos de lujo en tiempos de crisis económica. El Sidi Saler, en su tiempo un faro del turismo de alta gama, sigue siendo un símbolo de una Valencia que aspiraba a ser un referente internacional en el sector.

Aunque su cierre significó el fin de una era, el impacto del Sidi Saler en la memoria colectiva de la región perdura. El hotel se ha convertido en una leyenda local, un recordatorio de los días en que el lujo y la exclusividad dominaban las costas de El Saler, y un testimonio de cómo las circunstancias económicas pueden transformar incluso los destinos más prestigiosos.

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Fallas

El Congreso Fallero tumba la propuesta del Fallero Mayor con una mayoría aplastante

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Congreso Fallero tumba Fallero Mayor
Imagen de archivo- OFFICIAL PRESS/JCF

El debate estaba servido, pero el resultado parecía escrito antes incluso de comenzar la votación. El Congreso Fallero ha rechazado de manera contundente la propuesta de abrir la posibilidad de que el cargo representativo de las comisiones falleras pudiera recaer también en un hombre. La iniciativa, que pretendía modificar el reglamento para permitir la figura del Fallero Mayor, fue descartada por una abrumadora mayoría.

La última sesión semanal del Congreso retomó un asunto que ya había generado debate en jornadas anteriores. No se trataba tanto de decidir el sentido del voto, ampliamente conocido de antemano, como de confrontar dos visiones opuestas sobre el futuro de la representación fallera: tradición frente a adaptación a los nuevos tiempos.

El argumento a favor: abrir la puerta sin imponer cambios

La defensa de la propuesta corrió a cargo de José Martínez Tormo, quien insistió en que la modificación del reglamento no suponía imponer una figura masculina, sino permitir que las comisiones tuvieran libertad de elección. Según explicó, el actual texto normativo impide directamente que exista un Fallero Mayor al especificar que el cargo debe ser ocupado por una mujer.

Martínez Tormo apeló a la modernidad y a la necesidad de actualizar el reglamento para reflejar la realidad social. A su juicio, abrir la puerta no obligaría a nadie a cruzarla, pero sí permitiría comprobar si existe o no esa demanda dentro del mundo fallero. “Si no se abre la posibilidad, nunca lo sabremos”, vino a defender durante su intervención.

Las voces en contra: tradición y demanda social

Frente a esta postura, Vicent Almela articuló uno de los principales discursos contrarios a la propuesta. Aunque reconoció que la idea no le resultaba especialmente desagradable, planteó una cuestión clave: si la sociedad fallera realmente demanda este cambio. En su intervención recordó que otras transformaciones, hoy normalizadas, surgieron de manera natural y progresiva desde las bases, como ocurrió con la evolución de la indumentaria masculina.

Para Almela, el problema radica en que este cambio se pretende impulsar desde arriba, sin que exista una presión clara desde las comisiones falleras. Una reflexión que fue compartida por buena parte de los congresistas presentes.

El precedente legal y el ejemplo de Alcoi

Durante el debate también se recuperó un argumento ya expuesto en sesiones anteriores: una sentencia del Tribunal Supremo que reconoce el derecho de los organizadores de fiestas a establecer cargos reservados a un solo género, como ocurre en celebraciones de Moros y Cristianos.

Este punto fue rebatido por Martínez Tormo con un ejemplo concreto: el caso de Alcoi, donde desde 2024 los cargos festivos pueden ser ocupados indistintamente por hombres y mujeres. Según defendió, las Fallas se encuentran en una situación equiparable y cuentan con margen suficiente para adaptar su normativa sin vulnerar ningún marco legal.

¿Peligra el reconocimiento de la Unesco?

Otro de los argumentos contrarios a la propuesta apuntaba al posible riesgo de afectar al reconocimiento de las Fallas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La mención exclusiva a la Fallera Mayor en el expediente de la Unesco fue utilizada como motivo de cautela.

En este punto, Martínez Tormo, como redactor del expediente, recordó que dicho documento es una fotografía fija del momento en el que se redactó y que la Unesco garantiza la autonomía de los organizadores para definir su fiesta. A su juicio, permitir un cambio en la figura representativa no supondría ninguna amenaza para ese reconocimiento internacional.

La propuesta de un cambio de denominación

La exconcejala Pilar Soriano intervino en la misma línea, defendiendo la necesidad de adaptar el reglamento a la realidad actual. Desde su experiencia en la falla Borrull-Socors, la primera en contar con un Fallero Mayor en València, planteó incluso eliminar la denominación de Fallera Mayor y sustituirla por la de “Representante”, un término que, según explicó, englobaría a todas las sensibilidades.

Soriano subrayó que la cuestión de género va más allá del nombre y recordó que la sociedad avanza hacia modelos más flexibles, también en el ámbito administrativo y social.

Una votación sin sorpresas

Pese a la variedad de argumentos expuestos, el sentir mayoritario del Congreso quedó claro en el momento de la votación. La propuesta fue rechazada con 144 votos en contra frente a solo 15 a favor, una diferencia que evidenció el escaso respaldo a la iniciativa.

Un resultado similar se produjo posteriormente al trasladar el debate a los cargos infantiles, donde la opción de abrir el género también fue descartada de forma clara.

El Fallero Mayor, una opción que seguirá fuera del reglamento

La modernización, la revolución o simplemente la posibilidad de elegir tendrá que esperar. El reglamento fallero seguirá sin contemplar oficialmente la figura del Fallero Mayor. No obstante, las comisiones que deseen hacerlo podrán seguir eligiendo a un representante masculino, como ya ha ocurrido en algunos casos puntuales en la ciudad, aunque sin visibilidad oficial en el Libro Fallero.

Por ahora, el Congreso Fallero ha dejado claro que la tradición pesa más que el cambio y que, al menos a corto plazo, la puerta seguirá cerrada.

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