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El PSPV confía en la investidura de Puig y asegura que las negociaciones «no van tan mal como parece»

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VALÈNCIA, 11 Jun.- La portavoz adjunta del PSPV en Les Corts y también miembro del equipo negociador del Botànic II, Carmen Martínez, se ha mostrado convencida de que Ximo Puig será investido presidente este miércoles porque «las cosas no están tan mal como parece» en una negociación «hasta ahora impecable», con amistad entre las personas y en la que «no ha habido ningún momento de tensión irreparable».

Así se ha pronunciado Martínez en la rueda de prensa posterior a la Junta de Síndics al ser preguntada sobre la situación de las negociaciones entre PSPV, Compromís y Unides Podem para conformar un nuevo Botànic –que continúan en marcha– teniendo en cuenta que el pleno de investidura se celebra este jueves, y después que la portavoz adjunta de Compromís, Aitana Mas, haya aludido a la «humillación» que percibe la coalición al pedírsele la cesión de más y más competencias.

«Todas las negociaciones tienen liturgias de ruptura, de ‘me levanto de la mesa’, es lógico también y todos lo que estamos allí somos expertos negociadores. Tardamos 30 días en hacer el primer pacto, de momentos no llevamos tanto tiempo, es verdad que esperábamos haber acabado antes y que el cansancio también va haciendo mella en este caso», ha apuntado la socialista.

En todo caso, y pese a esas «liturgias que siempre hay que agotar», ha afirmado que «las cosas no están tan mal como parece» y está convencida de que va a haber un acuerdo durante el día de hoy y que el miércoles por la tarde Ximo Puig será investido presidente.

Respecto al sentimiento de «humillación» de Compromís, ha indicado que ella será «muy prudente» en sus adjetivaciones y, además, es optimista, ya que «existe por parte de Compromís, Unides Podem y PSPV una voluntad firme, no va a ser posible que sea de otra manera, no cabe otra opción».

Esos adjetivos son, a su juicio, quizá fruto del cansancio o de esa liturgia de las negociaciones, porque a veces «es necesario tensionar», pero «a lo mejor están de más en este momento» y ella no quiere contribuir a generar más tensión.

A Martínez, no obstante, le han sorprendido esas palabras, que considera «un poco fuertes» ya que, pese a no conocer el estado de las negociaciones durante la mañana –no ha podido ir al estar en Corts–, hasta ahora el ambiente «ha sido absolutamente cordial, de camaradería, de alegría» y aunque ha habido momentos de falta de acuerdo, se han abordado «con absoluto respeto».

PACTO «DE SEÑORAS Y CABALLEROS» DE PALABRA

Preguntada si ve factible la firma del acuerdo en Alicante esta tarde, ha indicado que no lo sabe pero que, personalmente, lo ve difícil. «No descartaría nada», ha dicho, pero «es complicado por la logística» simplemente si se llega a un acuerdo a última hora.

No obstante, ha explicado que en algún momento en la mesa negociadora se ha hablado de que «la palabra de las personas también sirve y a lo mejor es suficiente aunque se posponga la firma para un momento protocolario posterior». «Eso es una opinión personal y arriesgada, incluso –ha matizado–pero tal vez se pueda hacer un pacto de señoras y caballeros y una firma posterior, esas cosas también son posibles».

(EUROPA PRESS)

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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