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El Reino Unido cierra escuelas y cancela exámenes por la pandemia

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Londres, 10 ene (EFE).- El Reino Unido ha cerrado las escuelas de primaria y secundaria, salvo para los alumnos vulnerables o hijos de trabajadores esenciales, y ha cancelado la mayoría de los exámenes para combatir la tercera ola de la pandemia de coronavirus.

Al decretar un nuevo confinamiento a principios de este año, el Gobierno británico impuso la enseñanza por internet en Inglaterra al menos hasta mediados de febrero, mientras que las naciones autónomas de Gales, Escocia e Irlanda del Norte han hecho lo mismo aunque revisarán la decisión en diferentes fechas.

Las universidades también ofrecerán al menos hasta febrero enseñanza «virtual» salvo en las carreras de sectores clave para la crisis actual y las guarderías permanecen abiertas, una decisión que ha sido criticada por algunos expertos sanitarios y que persigue que los padres tengan opción de trabajar.

En los últimos días, algunos centros han alertado de que están recibiendo tantos alumnos de los grupos prioritarios que temen la propagación del virus en las aulas, al tiempo que otros denuncian que la insuficiencia de recursos como ordenadores genera desigualdades en el aprendizaje.

Los exámenes, incluso los de acceso a la universidad, han sido cancelados y se sustituyen por una evaluación continuada del alumno mediante controles y trabajo de curso, pero, a falta todavía de una guía de mínimos, los docentes avisan de que el sistema puede resultar en disparidades de criterio.

En un artículo publicado hoy en «The Sunday Times», el asesor médico jefe del Gobierno, Chris Whitty, advierte de que el servicio nacional de salud (NHS, en inglés) está inmerso en «la situación más peligrosa» que se recuerda, con cada vez más hospitales desbordados por los casos de covid.

Numerosos médicos y otros profesionales sanitarios han instado al Ejecutivo y a la población en su conjunto a ofrecerles más apoyo en su labor, con el suministro de equipamiento de protección, entre otras cosas, y el respeto al confinamiento.

El ministerio de Sanidad informó el sábado de que hubo en 24 horas 1.035 muertes, hasta un total de más de 80.000 desde el inicio de la pandemia, y 59.937 contagios, mientras que ya se ha vacunado a casi 1,5 millones de personas en este país.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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