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ENTREVISTA | Virginia Feito, la española que ha enamorado a Estados Unidos con ‘La señora March’

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ENTREVISTA | Virginia Feito, la española que ha enamorado a Estados Unidos con 'La señora March'

Uno de los mejores Libros y Autores del Año (Library Journal; The Times; Oprah Daily; Evening Standard; USA Today y The Independent) y en la lista de más vendidos, sedujo a los libreros estadounidenses y a Elisabeth Moss (‘El cuento de la Criada’), quien la encarnará en la pantalla. Dicen de ella que es la Patricia Highsmith española, pero Virginia Feito (Madrid, 1988) se ríe al escuchar esos halagos. Divertida, inteligente y cautivadora, Virginia Feito nos cuenta en esta entrevista en exclusiva para Official Press los secretos de ‘La señora March’, un cuento de hadas inquietante y algo oscuro.

«La última novela de George March es un gran éxito. Nadie se enorgullece tanto de ello como su devota esposa, la señora March, que lleva una vida exquisitamente controlada en el Upper East Side. Una mañana cualquiera, mientras se dispone a comprar el pan de aceitunas en su pastelería favorita, la dependienta insinúa que la protagonista del nuevo libro de George parece inspirada en ella. Este comentario casual le arrebata la certeza de saberlo todo sobre su esposo y sobre ella misma. Así empieza un viaje alucinado y alucinante que puede desvelar un asesinato y secretos sepultados durante demasiado tiempo.»

¿Quién es Virginia Feito?

Virginia Feito es una chiquilla de 33 años que estudió en la universidad inglesa de arte dramático porque eran sus dos grandes pasiones, escribir y actuar, sobre todo escribir. Y luego considera que no son trabajos realistas ninguno de los dos así que se mete a publicidad y decide que esto es una farsa y que tiene que volver a escribir. Y bueno pues ha escrito un libro, ‘La señora March’ que está yendo más o menos bien. No sé si esto contesta a tu pregunta de quién es o simplemente te he dicho qué hace. En cuánto a quién es descubrámoslo juntos en esta entrevista (Risas).

Tu primera novela ha sido una auténtica revolución. ¿Cómo lo llevas y cómo ha sido llegar a donde has llegado en tan poco tiempo?

Pues oscilo entre la ilusión, la emoción y qué gran honor y qué gran privilegio y el pesimismo de pensar que, claro ahora todo solo puede ir cuesta abajo, solo puede ir a peor (risas) Y ahora con el segundo muchísima presión… ahora escribe tú otro. Yo desde luego no quiero, no sé qué he hecho (risas) Es un poco de culpa.

Para quien no lo sepa, esta novela la escribes en inglés, se subasta en EE.UU, se produce todo un revuelo, un boom… Y se convierte en una de las novelas más leídas del país…

Bueno, bueno tampoco exageremos. Ha tenido éxito pero no ha sido de momento ‘La chica del tren’, el nuevo Stephen King, pero sí que tuvo una muy buena acogida, lo recomendó el New York Times por ejemplo está en la lista de los escritores de más recomendados que eso es un honor absolutamente; pero no tengo un palacio en Escocia todavía. Ha sido un éxito increíble pero todavía no soy Paula Hawkins…

Bueno no lo eres de momento, pero hay que gente como Elisabeth Moss, protagonista de la serie ‘El cuento de la criada’, quiere hacer la adaptación para la gran pantalla, así que algo es algo.

Sí sí no me quejo, no me quejo. Estaba intentando ser humilde y al final suena peor. Sí, Elisabeth Moss está encantadísima, le encantó el manuscrito además se lo leyó mucho antes que se publicara. Yo no sabía que esto funcionaba así. Allí se lanzan a por los manuscritos en busca de alguna versión cinematográfica que puedan hacer que sea original basada en un libro y funciona así. Moss quiere producir y protagonizar la película. Y bueno le encanta el personaje y lo defiende a capa y espada. Es muy divertido hablar con ella porque parece que no te puedes meter con la señora March porque es su madre. (Risas) La defiende mucho y yo con eso me doy en un canto en los dientes absolutamente. Elisabeth Moss, ya está ya no hay nada mejor, es que ni Obama. Me quedo feliz.

ENTREVISTA | Virginia Feito, la española que ha enamorado a Estados Unidos con 'La señora March'

‘La señora March’ de Virginia Feito

Como autora tendrás en tu cabeza una imagen de ese personaje de la señora March, del ambiente en el que se desarrolla la trama, ¿Crees que coincidirá con esa adaptación cinematográfica?

Pues yo estoy al cargo de escribir el guion pero eso no quiere decir nada, porque efectivamente esto es muy distinto a escribir una novela. Lo hace un equipo y hay mucha gente que lleva la voz cantante, desde productores, distribuidora, estudio, el director, los actores etcétera y entonces entre todos vamos a crear una versión porque es imposible calcar un libro y hacerlo igual que en la gran pantalla es imposible, lo veo como otro medio totalmente. Así que de alguna manera es emocionante pensar cómo se nos va a ocurrir montar esta historia de otra manera totalmente. No busco calcar el libro para nada. Creo que eso es grave error. De hecho hay cosas que hay que perder y hay cosas que tenemos el gusto de poder adaptar que a veces dificultará y otras facilitará. De hecho como todavía no estaba ni publicado el libro cuando comenzamos a tener estas charlas con los productores y con Elisabeth hay escenas que se me iban ocurriendo para la película y alguna acabo metida en el manuscrito en vez de al revés. Hay alguna escena del libro que salió pensando en esa versión cinematográfica. Pero tengo muchísima emoción por ver qué quieren hacer, cómo lo hacemos. Y sinceramente aunque la peli salga fatal hasta aquí hemos llegado, yo ya me doy con un canto en los dientes. Que se haga la película me parece un sueño, que luego ya no sea tan buena que le vamos a hacer. Yo al final gano con todo, porque si no es tan buena como el libro gano y si es mejor que el libro gano.

Que se haga la película me parece un sueño, que luego ya no sea tan buena que le vamos a hacer. Yo al final gano con todo, porque si no es tan buena como el libro gano y si es mejor que el libro gano

El tener una novela que ha tenido tanto éxito y que se vaya a rodar para la gran pantalla, ¿Esto no es una presión doble ahora a la hora de seguir escribiendo? ¿Escribirás ahora pensando en cine?

Pues mira buena pregunta. Creo que no puedo evitar pensar en cine, soy muy cinéfila y todas las escenas que pienso mientras las escribo para una novela las estoy visualizando como si fueran escenas de película. De hecho me ayuda mucho al escribir ponerme bandas sonoras que me encantan o cualquier música instrumental que pudiera hacer de banda sonora y pienso a veces en montajes como si lo estuviese editado para una película. Y así es como me inspira para escribir pasajes de novelas. Entonces pienso en ese sentido en el cine, pero ahora estoy escribiendo una segunda novela –con muchísima presión como tú bien dices- y lo que no puedo parar de visualizar no tanto que se vaya a hacer película o no, que bueno siempre puedes soñar. Lo que me pasa ahora es que visualizo mientras escribo más que la versión cine, visualizo todas las caras de agentes, editores, lectores que antes no tenía con ‘La señora March’.

Virginia Feito, la Patricia Highsmith española

Comentan de ti que eres la Patricia Highsmith española…

Esa soy yo (Risas) Y hasta la propia Patricia dio en el clavo cinematográficamente con ‘Ripley’ que han hecho mil versiones o ‘Extraños en un tren’ con Hitchcock, ‘Carol’, pero no muchas más si no me equivoco. Y todas esas historias cortas nunca se han llevado al cine o eso me parece, tal vez estoy hablando con un poco de ignorancia. Es verdad que yo una vez metida en el mundo cine espero también proponer a lo mejor más historias.

Comentabas que eres muy cinéfila, que te pones música para ambientarte…cuéntanos un poco cómo es el proceso de creación de Virginia Feito a la hora de escribir. Lo haces de día de noche, tienes manías…

Como tengo el privilegio y la suerte de que esto es lo único que estoy haciendo intento escribir todo el rato que puedo. Intento no mover el culo de la silla. Y para no meterme mucha presión porque a veces eso asusta, no me pongo números de palabras, caracteres, ni de páginas no me exijo… Por ejemplo Stephen King creo que escribe como 2.000 al día eso es una barbaridad, me asusta. Entonces yo simplemente intento escribir todo lo que pueda sea lo que sea cada día, que cada día va variando, y si no puedo escribir porque estoy bloqueada o lo que sea pues intentar leer o algo que me pueda inspirar o pensar en algo, ponerme la música pensando en ello. Pero no tengo como tal un horario excepto en plan hazlo-todo-como-puedas-Virginia.

Ese es mi mantra. Y cuando estoy bloqueada me sirve mucho ponerme música para ambientar, lo que hace que me meta un poco como actuando en una escena y ahí a veces se me ocurren acciones o cosas que igual no hubiera imaginado si simplemente estoy sentada en una silla. Me ves como dando saltitos en el salón pero que no me vean los vecinos porque se van a asustar.

¿Te gusta mirarte al espejo?

Qué buena pregunta. Siempre me ha dado mucho miedo el tema de los espejos, porque en las películas de miedo los espejos son lo que más miedo da. Creo que es porque vi demasiado joven la de ‘Al final de la escalera’ que creo que tenía un espejo en la escena final donde aparece un policía muerto… es horrible. Y luego también tuve un visionado joven que este sí que me traumatizó dirigido por Scorsese ‘Amazing Stories’. La serie esta de Spielberg en la que cada vez se miraba en el espejo veía alguien detrás, un hombre detrás muy siniestro que cada que cada vez que se miraba al espejo se iba acercando más y más y al final tapaba tapaba todos los espejos pero le ve reflejado en el ojo de una amiga… Bueno bueno era demasiado joven cuando vi estas cosas y los espejos el concepto de que puedas mirar a alguien detrás de ti o puedas verte a ti mismo pero no eres tú o que creas que tu reflejo era otro… no sé esas cosas me fascinan.

Pero luego soy vanidosilla, me estoy mirando al espejo todo el rato, sobre todo ahora que estoy de tour cuando me hacen fotos y tal estoy todo el rato mirándome para ver qué tal tengo el pelo. Pero no, no me gusta mucho mirarme al espejo. Literalmente no me gusta, metafóricamente sí me gusta mucho examinarme y hacer introspección.

Esa fobia por los espejos es algo que vemos en ‘La señora March’. ¿Cómo surge esta historia?

Esta historia surge primero con un personaje que es la señora March escuchando música como no, ‘El cascanueces’ como hago todas las navidades. Yo trabajaba en publicidad, tenía un despacho que no compartía en ese momento. Me puse ‘El cascanueces’ y escuchando la obertura se me ocurrió la imagen solo visualmente de una mujer andando por una calle. Pero era una mujer muy específicamente ataviada con abrigo de pieles, mocasines con borlas, con moño, bolso. Y ya me pareció como icónico, interesante pensar quién sería este personaje. Luego ya la historia me vino un poquito después y creo que fue viendo ‘Las Horas’ la película en la que hay una escena cuando Meryl Streep entra en una floristería y la mujer le dice algo como «su amigo ha escrito un libro y ese personaje del libro ese es usted ¿no?».  Y me dije «esto es lo que le va a pasar a la mujer del moño que he visualizado». Y a raíz de ahí ya voló un poco libre.

En la novela no se sabe bien la época en la que está ambientada la acción, si años 50…

Sí, no se sabe, esa es mi manera de irritaros a todos muchísimo (risas) Sí es a propósito. Lo que empezó siendo practicidad en el sentido de que me molesta mucho la tecnología en libros, me saca mucho de la novela cuando un personaje recibe un whatsapp y lo pone, pone whatsapp. Y muchas veces está mal escrito y eso me da como urticaria. Me saca mucho, y yo creo que estaba queriendo hacer como un cuento de hadas de terror o algo así, que se pudiera contar como “Érase una vez… en Nueva York”.  Y es que en estos cuentos de hadas de los Hermanos Grimm nunca te dicen cuándo, solo que es hace mucho tiempo, es más nostálgico. Y luego también me gusta jugar con esa nostalgia. Todos tenemos muy idealizados estas épocas, esos años 50 – 60. Todo lo voy mezclando porque también hay guiños a los 80, 90. Pero si te fijas las otras mujeres que describo van vestidas apropiadamente para una época moderna, y es la señora March la que parece vivir en una especie de burbuja temporal extraña con su ropa y sus hábitos. Hay una mezcla de todo para irritaros, para que estéis confusos, que no sepáis muy bien qué es lo que está pasando, ni cuándo.

 

 

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Cultura

Descubre los secretos de Rodrigo Botet, la «plaza de los patos»

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plaza de los patos

A veces recorriendo el callejero de València descubrimos que hay calles que no existen. Lugares que conocemos más por el nombre popular que por el verdadero. Y eso es precisamente lo que le sucede a uno de los rincones más hermosos de la capital del Turia.

¿Cuántas plazas de los patos hay València? Muchas, pero ninguna de ellas recibe oficialmente dicho nombre. Una es la plaza san Vicente Ferrer, justo a medio camino de la calle del Mar, en la que destaca una estatua del santo. Pero hoy hablaremos de «otra» plaza de los patos, la plaza de Rodrigo Botet.

Situadas bajo cuatro plátanos de sombra, embelesando con el rumor de sus surtidores, se encuentran las hijas del Cielo y la Aurora, la fuente de las Tres Gracias con sus atributos musicales, el mirto y la rosa.

La fuente de las representantes de la Gracia, la Belleza y la Fertilidad, hechas de hierro colado, recibieron pronto el sobrenombre por el que se le conoce popularmente al lugar, la de los patos.

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Bodas reales, Academia…

Levantada en 1909 en el centro de la misma no fue siempre ese su sitio ya que anteriormente estuvo en la plaza de las Barcas, donde ahora comienza la calle del Pintor Sorolla. Pero este enclave decimonónico guarda siglos de historia ya casi olvidada y borrada por el paso de los años. Nadie que camine por la plaza podría imaginar que allí mismo se celebraron en el S.XV las bodas reales de Alfonso el Magnánimo con María de Castilla.

Porque la que fuera conocida históricamente “Plaza de San Jorge” fue lugar de nobles y reyes. Recibía ese nombre ya que allí se encontraba la puerta principal de la iglesia y el colegio, fundados por los caballeros de la Orden de San Jorge de Alfama y Nuestra Señora de Montesa en el año 1324.

Allí los caballeros del Centenar de la Ploma, quienes tenían la importante misión de custodiar la bandera del Reino en las escaramuzas militares, celebraban ceremonias religiosas en honor a la conocida como Virgen de las Batallas.

Pocos son los que recuerdan que en esa plaza se alzaba el palacio de los Vilaragut, familia noble de linaje próximo a los monarcas valencianos desde Jaime I el Conquistador. El edificio tenía un pasaje secreto que comunicaba directamente con la iglesia de la Orden.

Pero ningún soldado o caballero puede luchar contra el tiempo, y éste fue el culpable del deterioro del palacio de los Vilaragut que vio como se convertiría muchos años más tarde en sede de un banco, del Ateneo mercantil, del Frente de Juventudes y de la Academia Castellano.

En este centro de enseñanza los jóvenes de la década de los años 30 del siglo XX y la posguerra estudiaban el bachillerato para ingresar en la Universidad mientras las chicas aprendían cultura general, mecanografía y taquigrafía para poder ser secretaria de algún empresario o industrial de la época.

Academia Castellano finales los 40. foto: http://academianau.blogspot.com/

Primer hotel de cuatro estrellas

Pero como decíamos, el tiempo pudo con el palacio que fue derruido levantándose en su lugar el primer hotel de cuatro estrellas, el Astoria.

De hecho, a la plaza también se le conoció como la plaza del Astoria. En 1955 se colocó la primera piedra en el solar de la Academia. De los Vilaragut quedó tan solo el rótulo de una calle que va a la plaza.

Y la historia dio paso a otra historias como las que acogió en su interior el lujoso y popular hotel.

Bodas, intelectuales, actores, actrices, famosos, toreros y un largo etcétera dieron vida a las paredes del antiguo Astoria, quien ahora también ha pasado a la historia para acoger otro lujoso hotel, uno de cinco estrellas, el Only You.

Edificio Aznar. Foto: Hugo Román

 

Rodeada de fincas del XIX y comienzos del XX, entre las que destaca la hermosa fachada modernista del edificio Aznar, la historia y los años pasan, pero allí permanece la fuente de los patos .

¿Cuál es su nombre realmente? Su nombre oficial es el de fuente de “las tres ninfas”.

Si buscamos en el callejero o en el navegador la plaza de los patos no lograremos dar con esa plaza, ya que no existe.

Solamente lo hace con ese nombre en el imaginario colectivo. Y a pesar del tiempo todavía se encuentra ahí, en el mismo lugar, con su bella y sonora fuente, aguardando a todo aquel que busque un poco de paz en medio de nuestra viva ciudad.

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