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Estos son los síntomas de la COVID que se prolongan más de seis semanas en uno de cada tres casos

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Ginebra, 8 dic (EFE).- Un estudio de científicos suizos publicado hoy concluyó que síntomas de la COVID-19 tales como la fatiga, la insuficiencia respiratoria o la pérdida del gusto y el olfato pueden durar más de seis semanas en uno de cada tres casos.

Los científicos de la Universidad de Ginebra y otras instituciones siguieron la evolución de la enfermedad en 669 personas con COVID-19, de las que un tercio reportaron síntomas tras la sexta semana, incluidos pacientes que no pertenecían a grupos de riesgo de contraer una forma grave de la enfermedad.

Según los expertos, este alto porcentaje subraya la necesidad de campañas de concienciación e informativas, dirigidas también a empresas y compañías de seguros, para que se tenga en cuenta que personas que no son de riesgo pueden estar enfermas durante un largo periodo, en el que además pueden contagiar a otros.

Los síntomas más comunes a largo plazo son la fatiga, seguido por la insuficiencia respiratoria, la pérdida del olfato y el gusto, y en menor porcentaje tos persistente y dolores de cabeza, según el estudio.

«A muchos pacientes les preocupa cuánto van a durar sus síntomas y si algunos son crónicos, pero como no tenemos una respuesta médica clara, es importante acompañar a estos pacientes y escucharlos», subrayó una de las científicas de la universidad ginebrina, Mayssam Nehme.

La Universidad de Ginebra explicó que sigue en marcha un estudio de la evolución de los pacientes a más largo plazo (tres, siete y doce meses después de contraer el virus) para entender mejor las consecuencias a largo plazo de la COVID-19.

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La Audiencia Nacional archiva la investigación penal del apagón y descarta un sabotaje terrorista

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Última hora apagón

El juez concluye que no existen indicios de terrorismo ni ciberataque y apunta a un conflicto civil o administrativo por el control de la tensión eléctrica.

La Audiencia Nacional (AN) ha archivado la investigación penal abierta tras el apagón eléctrico del 28 de abril, al descartar que el histórico cero energético tuviera su origen en un sabotaje terrorista o un ciberataque. El magistrado José Luis Calama determina que no existe “ni el mínimo indicio” de una acción delictiva y sitúa el origen del incidente en una disfunción del sistema eléctrico.

En un auto difundido este lunes, el titular del Juzgado Central de Instrucción número 4 decreta el sobreseimiento provisional de la causa y concluye que lo ocurrido responde a un conflicto de naturaleza administrativa y/o civil entre los distintos operadores del sector eléctrico, que deberá resolverse fuera de la vía penal.

Sin rastro de terrorismo ni ciberataque

El juez adopta esta decisión tras analizar los informes elaborados por diversos organismos especializados en ciberseguridad y lucha antiterrorista. Todos ellos coinciden en descartar de forma absoluta que el apagón se produjera por una acción externa, ya fuera de grupos terroristas, actores estatales o redes de cibercrimen.

Entre los análisis examinados figuran los del Centro Criptológico Nacional, el Mando Conjunto del Ciberespacio, el Instituto Nacional de Ciberseguridad y la Oficina de Coordinación de Ciberseguridad, ninguno de los cuales detectó intrusiones, ataques informáticos ni actividades maliciosas en los sistemas eléctricos.

Un conflicto por el control de la tensión eléctrica

Lejos de la hipótesis del sabotaje, el auto judicial señala que el apagón tuvo un origen multifactorial, vinculado principalmente a problemas en el control de la tensión del sistema eléctrico. Según el informe del Ministerio para la Transición Ecológica, citado por el juez, se produjo una combinación de factores técnicos.

Entre ellos destacan una programación insuficiente de centrales síncronas, el hecho de que algunas centrales capaces de regular la tensión no respondieran adecuadamente a las consignas de Red Eléctrica y la aparición de oscilaciones y desconexiones de determinadas instalaciones de generación, algunas de ellas aparentemente indebidas.

El magistrado subraya que no faltaban recursos en el sistema eléctrico español, sino que estos no fueron gestionados o utilizados de forma adecuada, lo que derivó en el colapso.

La vía penal queda cerrada

En su resolución, Calama insiste en que no aprecia indicios delictivos y que, por tanto, el caso debe quedar fuera del ámbito penal. El conflicto entre Red Eléctrica y las compañías eléctricas deberá resolverse, en su caso, por la vía administrativa o civil, donde ya actúan otros organismos reguladores.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) mantiene abierta su propia investigación y podría imponer sanciones económicas o incluso retirar autorizaciones para operar, además de abrir la puerta a futuras reclamaciones por daños y perjuicios.

Con este auto, la Audiencia Nacional cierra definitivamente la hipótesis de un apagón provocado por terrorismo o ciberataque, y centra el foco en las responsabilidades técnicas y de gestión dentro del sistema eléctrico.

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