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Virus Marburgo: síntomas, formas de transmisión y tratamiento

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Virus Marburgo
Un laboratorio del Centro Nacional de Microbiología. EFE/Kiko Huesca/Archivo
Madrid, 25 feb (OFFICIAL PRESS-EFE).- La fiebre, el dolor muscular y los vómitos son algunos de los síntomas del virus Marburgo, una enfermedad sin tratamiento específico de la que por el momento hay un único caso de investigación en España, concretamente en València, y que se transmite por medio del contacto directo con la persona infectada.

El Ministerio de Sanidad acaba de publicar un protocolo de actuación para la «detección precoz y manejo» de pacientes con el virus Marburgo coincidiendo con la investigación de este caso sospechoso en València de una enfermedad similar a la del Ébola y cuyo brote fue detectado el 13 de febrero en Guinea Ecuatorial.

El protocolo contiene información sobre aspectos de la enfermedad, como su origen, síntomas, transmisión o tratamiento.

ORIGEN DE LA ENFERMEDAD

La enfermedad por virus de Marburgo fue identificada por primera vez en dos grandes brotes que sucedieron simultáneamente en 1976 en Marburgo y Frankfurt (Alemania) y en Belgrado (Serbia), concretamente entre trabajadores de laboratorio que investigaban con tejidos de monos verdes africanos importados de Uganda.

Desde entonces, en África ha habido diversos brotes esporádicos de esta enfermedad, cuyo virus es de la misma familia que el del Ébola y habita habitualmente en especies de murciélagos de ese continente que se alimentan de frutos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha informado recientemente del primer brote en Guinea Ecuatorial, en la provincia Kié-Ntem situada en la parte noreste del país, en la zona limítrofe con Camerún y Gabón.

CASOS EN ESPAÑA

Por el momento no hay ningún caso confirmado de virus de Marburgo en España y tan solo uno en estudio en València: un varón de 34 años con síntomas compatibles con la enfermedad y que estuvo en Guinea Ecuatorial.

La ruta más probable de introducción del virus en España es a través de viajeros infectados que vengan por barco o avión.

PRINCIPALES SÍNTOMAS DEL VIRUS MARBURGO

La enfermedad del virus Marburgo comienza «de forma brusca» con fiebre, dolor muscular, debilidad, dolor de cabeza y dolor de garganta al tragar.

En el 50-80% de los pacientes se produce un debilitamiento rápido acompañado por síntomas gastrointestinales, molestias abdominales, náuseas intensas, vómitos y diarrea en un plazo de dos a cinco días. La intensidad de la enfermedad se incrementa entre los cinco y siete días con erupciones dermatológicas y síntomas hemorrágicos como sangrado de mucosas.

MORTALIDAD Y TRATAMIENTO

Se considera una enfermedad con una alta letalidad, con una tasa media en torno al 50%.

Actualmente no existe tratamiento específico, aunque la terapia de apoyo con líquidos intravenosos y oxígeno suplementario puede mejorar significativamente el resultado clínico. Además, se están desarrollando algunos productos farmacéuticos para combatir esta dolencia.

Tampoco hay ninguna vacuna específica por el momento, pero es posible que una de las vacunas usadas contra el virus del Ébola pueda servir para proteger frente al virus de Marburgo, aunque todavía no se ha demostrado su eficacia en ensayos clínicos.

MECANISMOS DE TRANSMISIÓN DE MARBURGO

En la mayoría de los brotes descritos, la infección humana de esta enfermedad se debe a la estancia prolongada en minas o cuevas habitadas por colonias de murciélagos portadores del virus.

Otros mecanismos de transmisión relevantes son el contacto directo entre personas a través de la piel no intacta o las mucosas con sangre, secreciones, órganos u otros líquidos corporales de personas infectadas, así como con superficies y materiales contaminados con dichos líquidos, como ropa personal o de cama.

También es posible contagiarse por el contacto directo con animales muertos o vivos infectados.

El periodo de incubación es de cinco a diez días, un tiempo en el que no suele tener lugar la transmisión de la enfermedad.

PROCEDIMIENTO DE NOTIFICACIÓN DE CASOS

Los casos en investigación y los casos confirmados se notificarán de forma urgente a los servicios de salud pública de las comunidades autónomas y desde ahí al Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) del Ministerio de Sanidad y al Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III.

La información de los casos confirmados se enviará a través de la herramienta de vigilancia SiViEs que gestiona el Centro Nacional de Epidemiología.

Desde el CCAES se transmitirá la información a los organismos nacionales e internacionales establecidos.

MEDIDAS DE ACTUACIÓN PARA LOS CONTACTOS

En función del nivel de exposición con la persona contagiada, los contactos se consideran de alto o de bajo riesgo.

En el caso de los contactos de alto riesgo no está indicada en general la cuarentena, aunque es recomendable limitar las relaciones sociales.

La persona bajo vigilancia debe estar localizable y tendrá que controlar y anotar su temperatura dos veces al día (por la mañana y al final de la tarde) durante los 21 días posteriores a la última exposición con el caso.

Por su parte, los contactos de bajo riesgo también deberán controlar su temperatura dos veces al día y estar localizables, aunque podrán llevar en general una vida normal.

En todos los casos, aquellos contactos que presenten síntomas compatibles con la enfermedad deberán aislarse en su domicilio y contactar con los servicios sanitarios.

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Mariano Barbacid, el científico que merece todas las portadas por acercarnos a la cura del cáncer

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Mariano Barbacid
Mariano Barbacid-CNIO

En un panorama mediático dominado con frecuencia por lo superficial, el nombre de Mariano Barbacid ha irrumpido con la fuerza de los logros que cambian el rumbo de la ciencia. El investigador español ha conseguido, junto a su equipo, eliminar el tipo de cáncer de páncreas más frecuente en modelos animales, un avance sin precedentes que abre una vía real de esperanza frente a uno de los tumores más agresivos y letales.

Figuras como la suya son las que merecen ocupar portadas, titulares y espacios de reconocimiento. No por el impacto fugaz de la actualidad, sino por una trayectoria científica que lleva décadas ampliando los límites del conocimiento y acercando soluciones reales a millones de personas.

Un hito científico frente al cáncer de páncreas

El equipo liderado por Mariano Barbacid ha desarrollado una estrategia de triple terapia basada en la combinación de tres fármacos que ha logrado erradicar por completo los tumores de páncreas en animales de experimentación. Los resultados son especialmente relevantes porque no solo eliminan el tumor, sino que evitan su reaparición durante largos periodos y sin efectos secundarios significativos.

Este avance supone un paso decisivo en la investigación oncológica y refuerza la importancia de apostar por la ciencia básica y traslacional como única vía para transformar el pronóstico de enfermedades hasta ahora casi incurables.

Director del Grupo de Oncología Experimental del CNIO

Mariano Barbacid es director del Grupo de Oncología Experimental del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, una de las instituciones de referencia en investigación contra el cáncer a nivel internacional. Desde allí, lidera proyectos centrados en entender cómo se inicia, progresa y se mantiene el cáncer a nivel molecular.

Su nombre está ligado a algunos de los descubrimientos más importantes de la oncología moderna. Fue uno de los pioneros mundiales en identificar genes relacionados con el cáncer y en establecer las bases moleculares de la enfermedad.

De la Universidad Complutense a la élite científica mundial

Nacido en Madrid en 1949, Mariano Barbacid inició su formación en Bioquímica en la Universidad Complutense de Madrid, donde se doctoró en 1974 en el Instituto de Biología Celular del CSIC. Su tesis doctoral, dirigida por David Vázquez, marcó el inicio de una carrera científica excepcional.

Entre 1974 y 1978 realizó una estancia postdoctoral en el Instituto Nacional del Cáncer de los NIH, en Bethesda (Estados Unidos). Allí creó su propio grupo de investigación y comenzó a centrarse en la biología molecular de los virus causantes de sarcomas. En 1982 aisló y clonó el primer oncogén humano, identificado posteriormente como una mutación del proto-oncogén H-ras, un hallazgo que revolucionó la oncología molecular.

Más de 170 publicaciones y un reconocimiento internacional

A lo largo de su carrera, Barbacid ha firmado más de 170 publicaciones científicas en revistas de máximo impacto y ha recibido numerosos premios y distinciones. Es Doctor Honoris Causa por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y miembro de la EMBO desde 1996.

En 1998 regresó a España para crear y dirigir el CNIO, un proyecto que consolidó la investigación oncológica española en el mapa científico internacional.

Padre de dos hijas y comprometido con el futuro

Aunque siempre ha mantenido su vida privada en un discreto segundo plano, se sabe que Mariano Barbacid es padre de dos hijas y que su familia es una de sus principales motivaciones. En diversas entrevistas ha insistido en que invertir en investigación es la única manera de garantizar que las próximas generaciones puedan vivir en un mundo donde el cáncer tenga tratamiento y, algún día, cura.

En 2024 hizo público su compromiso de destinar parte de su legado económico a la investigación contra el cáncer, convencido de que solo la ciencia puede ofrecer soluciones reales y duraderas.

El origen humilde de una vocación extraordinaria

Hijo único de un zapatero del barrio madrileño de Chamberí, Mariano Barbacid ha recordado en más de una ocasión cómo el apoyo de sus padres fue clave para que pudiera centrarse en sus estudios. Una profesora, madre de un amigo, despertó en él desde niño la curiosidad por descubrir lo desconocido y sembró la semilla de su vocación científica.

Esa combinación de origen humilde, esfuerzo constante y pasión por el conocimiento ha definido una carrera ejemplar.

Un referente que debería marcar la agenda pública

La historia de Mariano Barbacid es la prueba de que la investigación salva vidas, aunque sus resultados no siempre sean inmediatos. Científicos como él representan el verdadero progreso de una sociedad y merecen reconocimiento, inversión y visibilidad.

Porque si hay nombres que deberían ocupar todas las portadas, son los de quienes dedican su vida a combatir enfermedades, ampliar el conocimiento y ofrecer esperanza real a millones de personas. Y en esa lista, Mariano Barbacid ocupa un lugar indiscutible.

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