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Exigen identificar con ADN a las niñas de Alcàsser para zanjar teorías conspiranoias

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crimen de las ninas de alcasser
València, 28 abr (EFE).- La acusación popular en el triple crimen de Alcàsser ha insistido en su petición al instructor del caso para que se identifiquen con pruebas de ADN los restos de las víctimas con el fin de estrechar la acusación sobre Antonio Anglés, en caso de que siga vivo, y «poner fin a teorías absurdas» y conspiranoias.

Esta petición de la Asociación Laxshmi para la Lucha contra el Crimen y la Prevención fue denegada por el juez de Alzira en primera instancia -con el apoyo de la Fiscalía, que no consideró necesarias estas nuevas pruebas y de la Asociación Clara Campoamor y el silencio de las dos familias de las víctimas que todavía están personadas-, y recurrida ante el mismo juzgado.

En caso de mantener su postura, esta acusación ya ha anunciado que recurrirá a la Audiencia Provincial de Valencia.

COMPROBACIONES PROPIAS DE LOS AÑOS 90

El perito judicial y presidente de esta asociación, Félix Ríos, recuerda que, en el momento del hallazgo, los cuerpos de Miriam, Toñi y Desirée fueron identificados únicamente por su antropometría y por los efectos personales hallados.

Esta acusación sostiene que no tiene duda alguna de que los restos hallados pertenezcan a las niñas, pero advierte sobre la posibilidad de que, en caso de ser hallado con vida y puesto a disposición de los tribunales, Antonio Anglés pudiese «eludir la acción de la Justicia por una cuestión de forma».

«Desde el comienzo de nuestro trabajo de revisión del caso, se nos ha intentado encasillar en toda clase de posturas: oficialistas, conspiranoicos, alternativos… Es difícil hacer frente a un caso tan complejo como este, teniendo que bregar además constantemente con quienes quieren interpretar a su criterio lo que hacemos y por qué, intentando constantemente enfrentar a las partes que estamos personadas en el caso», señala Ríos.

«Desgraciadamente una de nuestras últimas peticiones no se ha librado de la tergiversación, por lo que a pesar de que hemos hecho las alegaciones oportunas en el juzgado, se hace necesario manifestarlo también públicamente -añade-. En los años 90 se identificó con técnicas secundarias a las tres víctimas de este horrendo crimen, concretamente mediante antropometría y efectos personales (medidas de huesos y ropas)».

Según este especialista, «esta identificación a fecha de hoy sería la última en aplicarse, toda vez que los protocolos forenses y policiales actuales exigen la identificación por ADN, que es indiscutible. Además, existen algunos huesos encontrados en la fosa al día siguiente del hallazgo de los cuerpos, que en su momento algunos forenses no supieron identificar con claridad debido a que la antropología forense estaba en ciernes en aquella época».

Ríos insiste en que no comparte ningún tipo de teoría alternativa y sostiene que «se trata de las tres víctimas sin más, pero este convencimiento debe cimentarse con pruebas forenses rápidas, sencillas y nada costosas», como las que han solicitado.

MÁS PRUEBAS A LA VISTA

Existen, remarca, «restos óseos en los laboratorios y sería sencillo dejar estas incógnitas claras, si no queremos que llegado el momento de detener a algún responsable pudiera escaparse por un tecnicismo legal y/o forense».

Finalmente, el criminólogo adelanta: «Estamos a punto de entregar nuestros dos últimos informes de revisión del caso, y tenemos fe en que el buen hacer de la policía, los laboratorios y el juzgado, va a seguir aportando luz y solidez a los objetivos que persigue el sumario B. Durante la próxima semana y las siguientes vamos a ir conociendo las primeras novedades importantes en este caso tras casi 30 años».

Esta misma acusación ha informado de que los catedráticos Victoria Lareu y Ángel Carracedo, de la Universidad de Santiago de Compostela, han confirmado que tienen en depósito los pelos que quedaron fuera de la muestra en los 90, y que están a disposición del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses para su análisis.

Se trata de vellos púbicos encontrados entre la ropa y los cuerpos de las víctimas que quedaron fuera de la muestra que se analizó antes del juicio y que dio como resultado al menos cinco perfiles genéticos distintos, ninguno de ellos de Miguel Ricart.

«De cualquier modo, nunca fueron cotejados con las propias víctimas», señala Ríos.

En los últimos meses esta acusación ha promovido la búsqueda de nuevas evidencias en los vehículos de Ricart y Antonio Anglés y el análisis con técnicas modernas de otros vestigios que se conservaban como fruto de la investigación policial.

LOS ANTECEDENTES DE UN CASO HISTÓRICO

El pasado 27 de enero se cumplieron 29 años del hallazgo de los cadáveres de Miriam, Toñi y Desirée, las tres chicas de entre 14 y 15 años que habían desaparecido más de dos meses antes. Fueron dos apicultores quienes los hallaron semienterrados en un paraje cercano al pantano de Tous denominado La Romana.

La sentencia dictada en septiembre de 1997 por la Audiencia de Valencia, y confirmada posteriormente por el Tribunal Supremo, dictó que «Miguel Ricart, en compañía de otro varón identificado y que no se encuentra a disposición del Tribunal -en referencia a Antonio Anglés-, y posiblemente de alguna otra persona más», secuestraron a las tres adolescentes para satisfacer sus deseos sexuales.

Las víctimas fueron sometidas a violaciones y torturas extremas y al amanecer del día siguiente fueron ejecutadas y enterradas en una fosa que sus asesinos conocían, pues les había servido con anterioridad para ocultar una moto robada.

La investigación judicial sobre lo sucedido, de la que es responsable un juzgado de Alzira, está completamente agotada, aunque queda abierta una pieza dedicada exclusivamente a la localización de Anglés, uno de los prófugos más perseguidos de toda Europa.

Jordi Ferrer

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El Hospital Universitario de Burgos multiplicó por seis la dosis de quimioterapia a cinco pacientes con cáncer

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Fallecen dos pacientes oncológicos por un error en el tratamiento

Un error humano en la Farmacia del HUBU provocó la administración de una dosis seis veces superior a la prescrita; dos pacientes fallecieron y uno permanece en estado crítico

El Hospital Universitario de Burgos (HUBU) administró por error una dosis de quimioterapia seis veces superior a la indicada a cinco pacientes oncológicos durante el pasado mes de diciembre. Como consecuencia directa de este fallo, dos pacientes fallecieron, uno continúa ingresado en la UCI, otro permanece hospitalizado en planta y el quinto ha sido dado de alta y se recupera en su domicilio.

Según han confirmado fuentes oficiales del centro hospitalario, la sobredosificación se produjo debido a un error humano en el servicio de Farmacia, que alteró la pauta establecida por el equipo de Oncología Médica. El hospital ha reconocido que las muertes están directamente relacionadas con la administración incorrecta del fármaco.

Detectada una toxicidad inesperada en pacientes oncológicos

El HUBU ha explicado en un comunicado que el 18 de diciembre se detectó una “toxicidad inesperada” en los cinco pacientes afectados, lo que activó de inmediato las alarmas internas. Tras analizar los tratamientos administrados, se constató que la dosis de quimioterapia había sido multiplicada por seis, una variación extremadamente peligrosa en este tipo de terapias.

Especialistas sanitarios recuerdan que cualquier alteración en la dosis de un tratamiento oncológico puede tener consecuencias fatales, ya que estos fármacos actúan dentro de márgenes muy estrictos de seguridad.

Investigación interna y revisión de protocolos

Tras conocerse lo sucedido, la dirección del Hospital Universitario de Burgos inició una investigación interna para esclarecer las causas del error y determinar en qué punto del proceso se produjo el fallo. El centro ha subrayado que se trata de un incidente aislado y que no se ha señalado individualmente a ningún profesional, asumiendo la gerencia la responsabilidad institucional.

Asimismo, se han revisado y reforzado los protocolos de seguridad, con el objetivo de reducir riesgos y evitar que un error similar vuelva a repetirse en el futuro.

Acompañamiento a las familias y seguimiento de los pacientes

Desde el HUBU han destacado que se ha mantenido contacto permanente con las familias y los pacientes afectados, ofreciéndoles información detallada, apoyo psicológico y acceso a los servicios jurídicos del hospital.

Tanto la Consejería de Sanidad de Castilla y León como la dirección del centro han expresado su profundo pesar por el fallecimiento de los dos pacientes y han trasladado sus mejores deseos para la recuperación de los otros tres afectados.

Un caso que reabre el debate sobre la seguridad en la medicación hospitalaria

Este grave incidente vuelve a poner el foco en la seguridad de los procesos de medicación en hospitales, especialmente en tratamientos de alto riesgo como la quimioterapia, donde una mínima variación en la dosis puede resultar letal.

Las conclusiones de la investigación interna serán clave para determinar posibles responsabilidades y para reforzar los mecanismos de control en el sistema sanitario.

 

 

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