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Fallece la actriz Mercedes López de Luzuriaga, la eterna becaria de «Camera Café» 

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fallece actriz Camera Café

En este martes  se ha despedido a  la actriz Mercedes López de Luzuriaga, a los 95 años de edad. Nacida en Lemoiz y criada en Bilbao, logró realizar su sueño de actuar frente a las cámaras después de jubilarse, tras haber tenido una extensa carrera en el ámbito médico. Su papel más reconocido fue el de la becaria Asun Sempere en la exitosa comedia televisiva «Camera Café», dirigida por Luis Guridi y transmitida por Telecinco.

Fallece Mercedes López de Luzuriaga, conocida por ser  actriz de «Camera Café»

«A lo largo de mi vida, suspiré por la interpretación, pero la vida me llevó por otros caminos. Tenía 16 o 17 años en aquel entonces, y en ese momento la profesión no era bien vista. Me dediqué a trabajar arduamente con mis tíos, quienes tenían un bar y un estanco, hasta que me casé», comentó en una entrevista concedida en 2007.

En efecto, Luzuriaga no se convirtió en una actriz reconocida hasta después de su jubilación. Como madre de seis hijos, trabajó en el campo médico durante su vida laboral, desempeñándose como auxiliar clínica en el laboratorio de bioquímica del Hospital de Cruces de Bilbao.

La llegada de «Camera Café» y su papel como Asun que Luzuriaga alcanzó la fama a nivel nacional. La actriz interpretó a un personaje de una becaria veterana durante cinco temporadas, desde 2005 hasta 2009. Su papel, dentro del diverso reparto de este programa de comedia en formato de tiras, fue uno de los más recordados y destacados de su carrera. Volvió a interpretar este papel en 2022, gracias a la adaptación cinematográfica del formato dirigida por Ernesto Sevilla.

Además de sus escenas frente a la máquina de café, Luzuriaga deja un impresionante currículum tras una exitosa trayectoria. Sus papeles en «Fibrilando» (el spin-off de «Camera Café»), «Cuéntame cómo pasó» (donde interpretó a la abuela de Karina), «La tira», «Qué vida más triste», «La que se avecina», «Hospital Central», «Aída» y «Aquí paz y después gloria» permanecerán en el recuerdo. Estos se suman a los pequeños proyectos en los que incursionó a tiempo parcial cuando era más joven, compaginándolos con su trabajo.

Las reacciones ante el fallecimiento de la actriz de «Camera Café» no se han hecho esperar. Una de las primeras fue la de Pólvora Films, productora dirigida por Arturo Valls, a compañero de Luzuriaga en «Camera Café». «Triste noticia, hoy nos ha dejado Mercedes Luzuriaga. Desde Pólvora Films, enviamos todo nuestro cariño a sus familiares y amigos. Qué suerte haber contado con la mejor becaria para nuestra oficina», expresó el equipo a través de su cuenta oficial en Twitter.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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