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Formación bonificada ¿sabes como optar a cursos de formación para tus trabajadores?

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Formación bonificada ¿sabes como optar a cursos de formación para tus trabajadores?

En muchos casos, las empresas de nuestro país no conocen que, si cotizan la contingencia profesional, disponen de ciertas bonificaciones para la formación de su plantilla. El total de dichas bonificaciones dependerá de lo que la propia empresa haya ingresado durante la anualidad anterior a cuenta de formación profesional.

Este porcentaje se establece según lo indicado en la Ley de Presupuestos Generales del Estado y, entre otros aspectos, varía en función del tipo de empresa de la que se trate y su tamaño.

¿Cuánto puede recibir una empresa valenciana para formación?

El crédito disponible para los cursos de formación bonificada en Valencia, como hemos mencionado, dependerá fundamentalmente del número de trabajadores que tenga.

Por ejemplo, las compañías con menos de cinco trabajadores recibirían unos 420€ al año en la actualidad. Aquellas que empleen entre 6 y 9 personas tendrán una bonificación del 100% de lo aportado por la empresa el año anterior para formación, y a partir de ahí el tanto por ciento irá reduciéndose paulatinamente, hasta llegar a un 50% para empresas de más de 250 trabajadores.

¿Cuáles son los requisitos?

En primer lugar, para que la empresa pueda bonificar la formación debe dar información de los cursos disponibles a la representación legal de los trabajadores, si la hubiera. Además de eso, se debe comunicar cuando será inicio de la formación, las fechas de realización de la formación y comunicarlo también una vez ésta finalice.

Como detalle importante es necesario recalcar que, para beneficiarse de las bonificaciones, las empresas tienen que estar al corriente de pago de sus obligaciones fiscales frente a la Agencia Tributaria y la Seguridad Social. También deberán abonar las facturas relativas a la acción formativa desarrollada como requisito previo antes de poder aplicar la bonificación.

Normativa y documentación que es necesario tramitar y conservar

Las empresas deberán guardar durante un mínimo de 4 años la documentación justificativa de la formación. Si se trata de pymes, al tratarse de acciones formativas cofinanciada con fondos comunitarios (FSE), las empresas también tendrán que mantenerse a disposición de los órganos de control.

Se deberá, por otro lado, facilitar a los organizadores la documentación y los datos que son necesarios para realizar las gestiones ante la Fundación Tripartita. Estas bonificaciones permiten a las pymes invertir más valor al factor humano que las compone. El personal necesita una formación continua para reorientar sus conocimientos y conseguir un buen desarrollo del negocio.

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10 síntomas de que tu edificio necesita una intervención en la fachada

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10 síntomas de que tu edificio necesita una intervención en la fachada
10 síntomas de que tu edificio necesita una intervención en la fachada

La fachada es mucho más que la carta de presentación de un edificio: es la piel que lo protege frente a la lluvia, el viento, los cambios de temperatura y la contaminación. Cuando empieza a deteriorarse, no solo afecta a la estética, también puede comprometer la seguridad y el confort interior. Si tienes dudas sobre el estado de tu inmueble, conviene que conozcas los síntomas más habituales que indican que ha llegado el momento de intervenir.

Deterioros visibles en el revestimiento

Uno de los primeros avisos suele aparecer en forma de grietas o fisuras. Aunque a simple vista parezcan pequeñas líneas sin importancia, pueden ser consecuencia de movimientos estructurales, dilataciones por cambios de temperatura o problemas de humedad. Si no se actúa a tiempo, estas aberturas permiten la entrada de agua y agravan el deterioro.

También es frecuente observar desconchados o zonas donde el revestimiento se desprende o suena hueco al golpearlo suavemente. Esto indica que el material ha perdido adherencia al soporte y existe riesgo de caída de fragmentos a la vía pública, con el consiguiente peligro para peatones y vecinos. A ello se suman las manchas blanquecinas conocidas como eflorescencias, que aparecen cuando las sales del interior del material salen a la superficie debido a la humedad.

Señales como grietas, fisuras, desconchados o eflorescencias suelen indicar problemas de humedad, dilataciones o pérdida de adherencia del revestimiento. Las intervenciones de rehabilitación de fachada permiten recuperar seguridad y durabilidad, especialmente cuando el deterioro ya es visible en varios paños. Incluso la simple pérdida de color o un acabado envejecido pueden ser síntoma de que la capa protectora ha perdido eficacia frente al agua y la radiación solar.

Problemas relacionados con la humedad y el aislamiento

La humedad es uno de los grandes enemigos de cualquier edificio y muchas veces se manifiesta primero en la fachada. Si detectas manchas en paredes o techos interiores cercanos al exterior, es posible que el agua esté filtrándose a través de juntas deterioradas o fisuras no visibles desde dentro. Estas filtraciones no solo dañan los acabados, sino que pueden afectar a la estructura con el paso del tiempo.

En el exterior, la presencia de verdín o moho en determinadas zonas, especialmente en orientaciones más sombrías, indica acumulación constante de humedad. Además de afectar a la imagen del edificio, esta situación favorece la degradación de los materiales y puede generar problemas de salubridad.

Otro síntoma menos evidente, pero igual de importante, es la pérdida de confort térmico. Si notas que algunas estancias son más frías en invierno o más calurosas en verano, puede existir un problema de aislamiento en la fachada. La aparición de puentes térmicos o el deterioro del sistema aislante incrementa el consumo energético y reduce el bienestar de quienes ocupan el edificio.

Riesgos estructurales y de seguridad

Existen también señales que apuntan a problemas más profundos. Los abombamientos o deformaciones en determinadas zonas de la fachada pueden deberse a acumulación de humedad o fallos en el sistema de anclaje del revestimiento. Este tipo de alteraciones requiere una revisión técnica para evitar desprendimientos.

La oxidación en elementos metálicos como barandillas, anclajes o armaduras es otro indicador de alerta. El óxido reduce la resistencia del metal y, con el tiempo, puede comprometer la estabilidad de los componentes constructivos. Si además ya se han producido desprendimientos o el ayuntamiento ha emitido algún aviso tras una inspección, es fundamental actuar sin demora.

En resumen, identificar estos síntomas a tiempo te permite planificar la intervención con criterio y evitar actuaciones de urgencia mucho más caras. Una evaluación profesional determinará si basta con reparaciones puntuales o si es necesaria una rehabilitación más amplia.

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