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GALERÍA| Color ‘Malachite’ para el espolin Fallera Mayor Infantil de València de Nerea López

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Color 'Malachite' para el espolin Fallera Mayor Infantil de València de Nerea López
Color 'Malachite' para el espolin Fallera Mayor Infantil de València de Nerea López Foto: Artur Part

Malachite es el color que ha escogido la Fallera Mayor Infantil de València, Nerea López Maestre, para el espolín que estrena este domingo en su Exaltación como máxima representante de las Fallas de València. Con esta elección, la Fallera Mayor Infantil de València ha querido transmitir a todo el mundo fallero el valor de la alegría que la caracteriza.

 

La casa Vives y Marí ha tejido manualmente este espolín exclusivo, durante tres turnos de trabajo, una tarea para la que ha empleado aproximadamente unas 700 horas. En cuanto a sus características técnicas, el espolín ‘Fallera Mayor Infantil de València’ contiene un total de 6.210 hilos de urdimbre, 32 colores de trama, dos metales (plata brescada y plata lisa) y urdimbre y tramas de seda natural.

 

El color del fondo que ha elegido Nerea López Maestre es el Malachite, una tonalidad de gris verdoso dulce que, junto con el colorido alegre con el que se han trabajado los motivos florales, se ha conseguido una tela que encaja perfectamente con la personalidad de Nerea.

 

En la elección del colorido, tanto del fondo como de sus motivos florales, además del equipo de diseño de Vives y Marí, se ha contado con el gusto personal de la Fallera Mayor Infantil de València. Por su parte, la casa La Joia Indumentaristas ha sido la encargada en esta ocasión de la confección del traje para que la Fallera Mayor Infantil de València pueda lucir con todo su esplendor en tan esperada tarde.

 

DIRECTO| Sigue aquí la exaltación de Nerea López como Fallera Mayor Infantil de València

 

Espolín Fallera Mayor y Fallera Mayor Infantil de València

Fue en el año 2001 cuando Junta Central Fallera instauró los espolines oficiales Fallera Mayor de Valencia y Fallera Mayor Infantil de Valencia, dos cartonajes exclusivos cuyo dibujo es propiedad del Ayuntamiento de Valencia y que está reservado para lucir únicamente por las máximas representantes de las Fallas. La sedería encargada de tejer el espolín dispone de él en régimen de cesión y lo devuelve una vez acabado el trabajo

Durante su reinado, las Falleras Mayores de Valencia tienen la oportunidad de conocer de primera mano el trabajo artesano que desempeñan los telares en la elaboración de sus espolines.

El color elegido para el fondo, las flores y las tramas le otorgan un carácter especial y único a cada espolín año tras año. Además, adivinarlo días antes de su estreno se convierte en una quiniela para los adeptos de la indumentaria valenciana.

¿Qué es un espolín?

Según, Garín el espolín es la pequeña lanzadera con la que se pasan las tramas de los motivos del dibujo para confeccionar el tejido de seda. La tela espolinada adquiere su denominación por este instrumento con el que es elaborada.

Esta herramienta permite utilizar las tramas exclusivamente necesarias, al tratarse de una lanzadera muy pequeña que puede deslizarse fácilmente entre los hilos de urdimbre.

El proceso da como resultado tejidos con mucho colorido, pero mucho más ligeros de lo que resultarían tejiéndolos en telares mecánicos. En definitiva, auténticas joyas artesanales.

Espolín, según el diccionario de la Real Academia Española:

1. Lanzadera pequeña con que se tejen aparte las flores que se mezclan y entretejen en las telas de seda, o plata.

2. Tela de seda con flores esparcidas, como las del brocado de oro o de seda.

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Fallas desbordadas: por qué València necesita una tercera jornada de Ofrenda

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tercera jornada Ofrenda Fallas
Ofrenda de las Fallas 2026- OFFICIAL PRESS

Las Fallas de València viven uno de sus momentos más dulces. La fiesta crece, atrae cada vez a más gente y se consolida como un fenómeno cultural, turístico y social de primer nivel. Pero ese éxito, que es motivo de orgullo, empieza también a evidenciar una realidad incómoda: el modelo actual se queda pequeño.

La Ofrenda a la Virgen de los Desamparados, uno de los actos más emblemáticos, es el mejor ejemplo. Más de 123.000 personas han desfilado este 2026. Un récord. Y probablemente no será el último.

Un éxito que obliga a replantear el modelo

El censo fallero no deja de crecer. Cada año se suman nuevas comisiones, más integrantes y más participación. A eso hay que añadir el interés turístico y mediático que ha disparado la proyección de la fiesta.

El resultado es evidente:

  • Desfiles que se alargan hasta altas horas de la madrugada

  • Comisiones que esperan horas para desfilar

  • Falleras infantiles entrando pasada la medianoche

  • Un desgaste físico evidente para participantes y organización

La Ofrenda, tal y como está planteada, está tensionada al límite.

Dos días ya no son suficientes

Mantener la Ofrenda en dos jornadas fue durante años una solución eficaz. Hoy, con las cifras actuales, empieza a ser un problema.

No se trata solo de comodidad. Se trata de dignidad del acto.

La Ofrenda es emoción, tradición y simbolismo. No puede convertirse en una carrera contra el reloj ni en una procesión interminable que pierde intensidad conforme avanzan las horas.

Cuando un acto termina a las dos de la madrugada, algo falla.

La tercera jornada: una solución lógica

La propuesta de ampliar la Ofrenda a tres días no es nueva, pero cada vez resulta más difícil ignorarla.

Una tercera jornada permitiría:

  • Repartir mejor a las comisiones

  • Reducir tiempos de espera

  • Evitar horarios extremos

  • Mejorar la experiencia de falleros y público

  • Recuperar la esencia del acto

No se trata de cambiar la tradición, sino de adaptarla a la realidad actual.

Las Fallas han cambiado (y deben seguir haciéndolo)

Las Fallas de hoy no son las de hace 20 años. Han crecido en dimensión, en impacto y en exigencia organizativa.

València ha sabido evolucionar en muchos aspectos: seguridad, movilidad, gestión de grandes eventos… Pero la Ofrenda sigue anclada en un formato que ya no responde al volumen actual.

Negarse a actualizarla es, en el fondo, ignorar el éxito de la propia fiesta.

Tradición no es inmovilismo

Uno de los argumentos más repetidos contra una tercera jornada es la defensa de la tradición. Pero conviene recordar que las Fallas siempre han evolucionado.

La propia Ofrenda, tal y como la conocemos hoy, no es inmutable. Ha cambiado recorridos, horarios, organización… y seguirá haciéndolo.

Porque la tradición no consiste en repetir, sino en mantener el sentido adaptándose al tiempo.

Una decisión que ya no puede esperar

Con cifras récord y una tendencia claramente al alza, la pregunta ya no es si habrá que ampliar la Ofrenda, sino cuándo.

Y todo apunta a que ese momento ha llegado.

Si las Fallas están de moda, si el censo crece y si la participación se dispara, la respuesta no puede ser seguir haciendo lo mismo.

Porque cuando una fiesta crece, la organización también debe crecer con ella.

Récord en la Ofrenda de las Fallas 2026: más de 123.000 personas desfilan ante la Virgen

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