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El Grupo Espeleológico Comando de Valencia celebra su 50 aniversario

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Grupo Espeleológico Comando Valencia
Grupo Espeleológico Comando Valencia

Medio siglo explorando las profundidades de España

El Grupo Espeleológico Comando (GEC) de Valencia conmemora un hito importante: su 50 aniversario. Fundado el 20 de octubre de 1974 por un grupo de jóvenes aventureros, el GEC se ha consolidado como un referente en el mundo de la espeleología, combinando la ciencia y el deporte para descubrir las maravillas ocultas en el subsuelo español.

Grupo Espeleológico Comando Valencia

Logros destacados

A lo largo de cinco décadas, el GEC ha sido pionero en diversas campañas de exploración en España, abarcando regiones como Asturias, Cuenca, Guadalajara, Cantabria, los Pirineos y Albacete. Uno de sus mayores logros fue su participación en el Interclub Espeleo Valenciano, donde en 1987 contribuyó al descubrimiento del sistema espeleológico “Trave”, que en su momento era la segunda sima más profunda del mundo, con un desnivel de 1384 metros.

Otra aportación significativa fue la identificación de dos accesos previamente desconocidos a la cavidad Chorros de Río Mundo en Riopar, Albacete, un sistema que actualmente supera los 25 kilómetros de recorrido.

Más de 100 cavidades en la Comunitat Valenciana

El Grupo Espeleológico Comando ha realizado la mayor parte de su trabajo en la Comunitat Valenciana, donde ha localizado más de 100 nuevas cavidades. Entre las más destacadas se encuentran:

  • Sima Pablo Puchol: Una de las de mayor profundidad en Valencia, con 220 metros de desnivel.
  • Clot de Suros y l’Avenc de la Donzella: Dos importantes sumideros con un recorrido de 830 metros y un desnivel de 128 metros.
  • Sistema G-40: El mayor sistema de cavidades en la Comunitat Valenciana, con tres bocas de acceso, más de 190 metros de profundidad y un recorrido de 580 metros.

Formación y capacitación

Para fomentar la práctica segura de la espeleología, el GEC ha organizado numerosos cursos de iniciación y perfeccionamiento. Además, ha proporcionado capacitación al cuerpo de bomberos en técnicas de progresión por cuerda y manejo de materiales, lo que ha mejorado la eficacia en rescates en zonas de riesgo.

Reconocimientos y publicaciones

El Grupo Comando ha sido reconocido en múltiples ocasiones, destacando el Premio Cavanilles, que ha recibido en tres ocasiones por sus contribuciones a la espeleología. La revista LAPIAZ, editada por la Federación de Espeleología de la Comunitat Valenciana, ha publicado numerosos artículos sobre sus campañas y descubrimientos. También ha editado el libro “Espeleocedario”, un diccionario de términos relacionados con la espeleología, y diversas películas divulgativas.

Actos conmemorativos

Para celebrar su 50 aniversario, el GEC ha organizado una serie de actividades a lo largo del año. En mayo, se llevaron a cabo jornadas de convivencia que reunieron a muchos de los aproximadamente 100 miembros que han formado parte de la entidad. Además, se realizaron visitas populares a cuevas de fácil acceso para fomentar el conocimiento del mundo subterráneo.

El evento central se llevará a cabo el 26 de octubre, con una fiesta de aniversario en el local social del GEC, ubicado en el barrio valenciano de Benicalap. Será un acto emotivo donde los miembros, amigos y familiares celebrarán medio siglo explorando las maravillas del subsuelo español.

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Naia y su último regalo: una lección de amor, paz y vida con solo 16 años

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Naia tenía solo 16 años, pero hablaba de la vida con una madurez extraordinaria

Lo que conmueve de Naia no es únicamente todo lo que tuvo que afrontar siendo una adolescente. Es también cómo decidió mirar aquello que le estaba ocurriendo.

Durante su conversación con Carlos Roca habló de la enfermedad, de los tratamientos, de las operaciones y de lo difícil que fue explicar a sus hermanos pequeños lo que estaba sucediendo. Pero también habló de algo mucho más universal: de cómo cambia nuestra manera de entender la vida cuando dejamos de dar por hecho que tendremos todo el tiempo del mundo.

Naia reflexionaba sobre algo que muchos adultos olvidan: la salud es un regalo. La enfermedad le había hecho descubrir el valor de cosas que antes podían parecer pequeñas y que, de repente, adquirían una importancia enorme.

Los amigos, la familia, un concierto, una conversación, poder estar en casa o simplemente sentirse acompañada.

Su manera de expresarlo dejaba una reflexión difícil de olvidar: los problemas cotidianos que muchas veces parecen enormes pueden perder todo su peso cuando se contempla la vida desde otra perspectiva.

«Lo más importante es lo más simple»

Una de las grandes enseñanzas que deja Naia es precisamente esa capacidad de poner cada cosa en su sitio.

Durante la entrevista explicaba que la enfermedad le había enseñado a no conceder a los problemas cotidianos una importancia que quizá no merecen. También hablaba de no aplazar aquello que queremos hacer y de aprovechar la vida.

Su reflexión no nace de un libro ni de una teoría. Nace de una adolescente que tuvo que enfrentarse a una situación extraordinariamente dura.

Y ahí está buena parte de la fuerza de su mensaje: Naia no hablaba desde fuera de la vida, sino desde una experiencia que le obligó demasiado pronto a preguntarse qué significa realmente vivir.

El amor por su familia por encima de todo

Uno de los momentos más conmovedores de la entrevista llega cuando habla de sus hermanos pequeños, Kirian y Carla.

Naia explica el vínculo que tenía con ellos y el amor que sentía por su familia. En medio de una situación que podría haberla llevado a encerrarse en su propio dolor, ella encontraba espacio para pensar en cómo estaban viviendo aquello las personas que quería.

También quiso reconocer a quienes estuvieron a su lado durante el proceso: su familia, sus amigos y los profesionales que la atendieron.

Para Naia, acompañar a alguien que atraviesa una enfermedad grave no consistía únicamente en decirle que podía conseguirlo. Era algo mucho más sencillo y, a la vez, mucho más profundo: estar.

Naia quería que la recordaran por quién era, no por su cáncer

Hay otra parte especialmente importante de su legado.

Naia no quería que su enfermedad se convirtiera en toda su identidad. Quería que quienes la conocían siguieran viendo a Naia, con sus virtudes, sus defectos, sus gustos y su manera de ser.

Tenía 16 años. Era una adolescente con amigos, estudios, planes y sueños. Quería seguir viviendo experiencias y haciendo cosas que cualquier joven de su edad considera normales.

Por eso su testimonio resulta tan poderoso: detrás del diagnóstico había una persona que quería ser reconocida por lo que era y por el amor que había compartido con quienes la rodeaban.

Una voz para el cáncer infantil

Naia también quiso aprovechar su historia para dar visibilidad al cáncer infantil.

Durante la entrevista reclamó más investigación y recursos para enfermedades que, como el osteosarcoma, pueden resultar desconocidas para gran parte de la sociedad. También puso el foco en la situación de las familias de Menorca y en la ausencia de determinados recursos de oncología pediátrica en la isla, que obliga a desplazarse a Mallorca para recibir atención especializada.

Su testimonio, por tanto, no era únicamente una despedida. Era también una petición para que su experiencia pudiera servir a otros niños y familias.

Su último regalo: una conversación para después de su muerte

Quizá uno de los aspectos que más define a Naia sea que pensó incluso en el momento en que ya no estaría.

Grabó la entrevista sabiendo que no quería que se publicara inmediatamente. Dejó claro que debía hacerse cuando su familia estuviera preparada.

Y así ha ocurrido.

Roca Project esperó hasta que llegó ese momento. El episodio se publicó el 16 de septiembre y rápidamente se convirtió en uno de los contenidos más vistos del programa. A las pocas horas ya acumulaba cientos de miles de visualizaciones.

Pero quizá el verdadero alcance de aquella conversación no pueda medirse en visualizaciones.

Porque Naia dejó algo mucho más difícil de conseguir: una forma de mirar la vida.

El legado de Naia: amor, paz y ganas de vivir

Naia tenía solo 16 años, pero dejó reflexiones que invitan a detenerse.

A valorar la salud.

A querer a la familia.

A estar al lado de quien sufre.

A no convertir cada pequeño problema en una tragedia.

A disfrutar de lo sencillo.

A hacer aquello que queremos hacer.

Y, sobre todo, a no olvidarnos de vivir mientras tenemos la oportunidad.

Su historia habla de cáncer, pero su legado habla de vida.

Habla de amor, porque hasta en los momentos más difíciles pensó en las personas que quería.

Habla de paz, porque no quiso dejar únicamente dolor detrás de ella.

Y habla de reconocimiento, porque quiso que su experiencia sirviera para que otros niños y otras familias tuvieran más voz, más recursos y más acompañamiento.

Naia se fue demasiado pronto. Pero dejó una conversación que permanece.

Una conversación en la que una niña de 16 años consiguió algo extraordinario: hacer que miles de personas adultas se detengan, escuchen y vuelvan a pensar en aquello que realmente importa.

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