Salud y Bienestar
«Hábitos que te salvarán la vida», las claves de la Dra. Odile Fernández para prevenir enfermedades
Publicado
hace 9 mesesen
Los «Hábitos que te salvarán la vida» es el último trabajo de la Dra. Odile Fernández. Un proyecto basado en una investigación que resalta la estrecha relación entre alimentación, hábitos de vida y prevención de enfermedades.
«Hábitos que te salvarán la vida»
¿Qué podemos hacer para prevenir enfermedades? ¿Cómo se detectan las señales de alarma de nuestro cuerpo? La doctora Odile Fernández nos presenta este práctico y esclarecedor libro que te cambiará la vida: una guía para prevenir la inflamación, el cáncer, la depresión, las migrañas, la obesidad, las alergias alimentarias, los trastornos de la microbiota o las enfermedades autoinmunes.
Con ella aprenderemos a controlar los picos de azúcar —esos asesinos silenciosos que minan nuestra salud y controlan nuestro estado de ánimo— y qué pasos tenemos que seguir para reducir la inflamación y el estrés con una propuesta de menús y hábitos con los que conseguirás resultados extraordinarios.
Conoce tu cuerpo, ¿qué papel juega la glucosa?
Nuestro cuerpo se comunica con nosotros constantemente; es importante que entiendas cómo funciona y que aprendas a escuchar sus mensajes para que puedas ayudarlo a sanar de manera consciente.
Para comprender cómo funciona la glucosa hemos de conocer las mitocondrias, unos compartimentos especializados dentro de las células del cuerpo responsables de generar la mayor parte de la energía que necesitamos. Son ellas las que transforman la energía química de los alimentos, la glucosa, en energía mecánica para que podamos movernos y funcionar.
Nuestro organismo obtiene la glucosa que necesita para funcionar de los alimentos que ingerimos, principalmente de los hidratos de carbono. Estos comprenden azúcares naturales, como los presentes en la fruta y los lácteos; azúcares añadidos en forma de glucosa, sacarosa, fructosa y maltosa; almidones y fibra; y se clasifican entre hidratos de absorción rápida y de absorción lenta.
«Lo cierto es que no es aconsejable eliminar los hidratos de carbono de la dieta, ya que contribuyen favorablemente al buen funcionamiento del organismo. Lo que sí conviene es que sepamos reconocer qué hidratos son los más saludables y en qué cantidades los necesitamos.»
Los picos de glucosa, unos asesinos silenciosos
El problema llega cuando las mitocondrias reciben más glucosa de la que pueden procesar, ya que su exceso genera subproductos como los radicales libres, que dañan nuestro material genético y membranas celulares acelerando el envejecimiento y aumentando el riesgo de muerte prematura.
«¿Sientes un agotamiento constante? ¿Tomas varios cafés al día y ni así logras cargar las pilas? ¿Duermes largas siestas y te despiertas con una sensación de cansancio aún mayor? Todos estos síntomas pueden estar relacionados con un mal funcionamiento de las mitocondrias, derivado de un exceso de aporte energético.»
Cuando los niveles de insulina, la hormona que funciona como llave permitiendo el paso de la glucosa de la sangre a las células, se mantienen altos de manera regular, el organismo empieza a ignorar sus efectos aunque esta circule en cantidad suficiente. Este proceso, conocido como resistencia a la insulina, incrementa el nivel de glucosa en la sangre y fuerza al páncreas a producir más y más insulina para intentar solucionar el problema, dando pie a un círculo vicioso que se traduce en la aparición de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2.
Todo lo que sube baja, y tras un pico de glucosa llega el descenso: cuanto más pronunciada sea la subida, más lo será también la bajada… Pero la buena noticia es que aprender a regular la glucemia es una herramienta económica y fácil de aplicar. En primer lugar, deberás tener en cuenta que los estudios han demostrado que los valores ideales de glucosa en ayunas se encuentran entre 72 y 85 mg/dl25. Para asegurarte de que permanecen en un rango saludable será de gran ayuda conocer dos sistemas de clasificación muy útiles a la hora de planificar nuestra dieta: el índice glucémico (IG) y la carga glucémica (CG).
El índice glucémico es una puntuación numérica que se asigna a cada alimento según una escala que describe cómo afectan a la glucemia los carbohidratos presentes en ellos. Así, cuanto más bajo es el índice glucémico de un alimento, más lento es el incremento del nivel de azúcar en sangre después de ingerirlo. Por otro lado, la carga glucémica (CG) tiene en cuenta la cantidad total de glucosa presente.
Si nos inflamamos, enfermamos
La inflamación es un proceso natural del organismo para defenderse de tóxicos, gérmenes y otras sustancias o circunstancias que el cuerpo considera una amenaza, como por ejemplo el estrés, las heridas o los traumatismos. Cuando la inflamación es aguda, se trata de una respuesta fisiológica necesaria que nos protege. Pero la inflamación crónica provoca que las células inmunitarias no den nunca por finalizado el trabajo y sigan actuando hasta que los tejidos se irritan.
Inflamación e hiperglucemia van de la mano. De hecho, los alimentos que elevan rápidamente los niveles de glucosa en sangre tras su ingesta se han asociado con niveles elevados de marcadores inflamatorios, y la resistencia a la insulina es un peligroso factor de riesgo. Por tanto, la respuesta inflamatoria crónica es un asesino silencioso que acelera el envejecimiento y puede dañar células, tejidos y órganos sanos además de aumentar la incidencia de enfermedades cardiovasculares, cáncer, obesidad, diabetes, artritis, enfermedades pulmonares, Alzheimer, asma, alergias e, incluso, depresiones.
Desgraciadamente, uno de sus problemas es que no es tan reconocible como la inflamación aguda. Algunos de los síntomas que pueden ponerte sobre aviso son fatiga, depresión, ansiedad, dolores musculares y articulares, problemas intestinales, cambios de peso espontáneos y cefaleas. La buena noticia, sin embargo, es que puede regular y evitarse con sencillez cambiando nuestros hábitos.
De la teoría a la mesa: regular la glucemia y la inflamación en el día a día
- Apuesta por una dieta con carga glucémica baja y come en el orden correcto: Escoge cereales integrales, frutos secos, legumbres, fruta, verdura, huevos y pescado; y limita tu consumo de alimentos ultraprocesados y productos azucarados. Múltiples estudios han demostrado que el orden en que tomas los alimentos altera su efecto en el organismo: los picos de glucosa se reducen en gran medida tomando primero las verduras, después las proteínas y las grasas y, por último, los carbohidratos.
- Desayuna salado: El desayuno es la peor hora del día para tomar azúcar y almidón porque coincide con el momento en el que nuestro cuerpo es más sensible a la glucosa. Lo mejor es desayunar salado, ya que este tipo de desayuno produce picos de glucosa inferiores.
- Toma vinagre para ganar salud: Hay investigaciones que sugieren que tomar vinagre de manzana antes de acostarnos tiene un impacto positivo en la salud, ya que ayuda a ralentizar la digestión de los almidones y el vaciamiento gástrico durante el sueño. Añade una o dos cucharadas de vinagre a un vaso de agua y tómalo antes de comer, pero, ¡cuidado! Ten en cuenta que el vinagre podría erosionar el esmalte de los dientes, por lo que será mejor que lo tomes siempre con pajita.
- Muévete y haz ejercicio: Lo ideal para gozar de salud a largo plazo es hacer entrenamientos cortos pero caminar quince minutos después de las comidas puede atenuar en gran medida los picos de glucemia, mientras que hacer entrenamiento de fuerza disminuye la inflamación.
- La fruta, mejor entera y de postre: Al exprimir o licuar la fruta se pierden la mayoría de sus nutrientes y nos quedamos únicamente con los azúcares.
- Arropa los hidratos: Los azúcares o carbohidratos de absorción rápida producen un menor pico glucémico si los arropamos, es decir, si los consumimos acompañados de fibra, grasas o proteínas.
- Practica el ayuno intermitente: Consiste en abstenerse total o parcialmente de comer durante un tiempo determinado para, después, alimentarse de forma regular. Algunos estudios sugieren que ampliar el número de horas durante las cuales no comemos a entre 12 y 16, de forma que solo dejamos una ventana de entre 8 y 12 horas al día para ingerir alimentos, puede ofrecer beneficios como la pérdida de peso, una mejor salud metabólica y mayor longevidad.
- Los almidones, mejor enfriados: Refrigera en la nevera alimentos como el plátano verde, patatas, boniatos, y cereales como pan, arroz, pasta o copos de maíz o avena. Así, obtendremos el mismo alimento con un sabor similar, pero con almidón resistente. Una vez hecho este proceso, puedes volver a calentarlo antes de ingerirlo sin que pierda sus propiedades.
- Duerme bien: Resulta crucial para una mejor salud metabólica. Por eso, recuerda que lo ideal es dormir entre siete y nueve horas todas las noches, y que es importante seguir una buena higiene del sueño.
- Añade especias y hierbas aromáticas a tus platos: Tienen grandes propiedades antiinflamatorias, especialmente el comino, la cayena, el cardamomo, la canela, el eneldo, el orégano, la cúrcuma, el tomillo y el jengibre.
- Consume probióticos y cuida de tu microbiota: Las personas con una microbiota diversa tienden a sufrir menos inflamación crónica.
- Controla tu peso: A más cantidad de grasa corporal, sobre todo alrededor de las vísceras, más inflamación y más riesgo de resistencia a la insulina, hiperglucemia, dislipemia, hipertensión arterial, síndrome del ovario poliquístico y estados protrombóticos y proinflamatorios.
- No olvides la vitamina D: La forma más sencilla y económica de mejorar nuestros niveles de vitamina D es tomar el sol a diario durante unos veinte minutos, sin fotoprotector, en horario de mañana, entre las 10 y las 15 horas, que es cuando más inciden los rayos
- Aprende a gestionar el estrés: El estrés crónico es una causa importante de inflamación crónica, inmunodepresión y envejecimiento Por ello, aprender a manejarlo con técnicas como la meditación, el mindfulness o la relajación muscular progresiva puede ser de gran ayuda.
- Abandona el alcohol y el tabaco: Si te apetece beber algo de alcohol de manera ocasional, la bebida con menores efectos inflamatorios y menor capacidad para producir picos de glucemia es el vino.
La Dra. Odile Fernández
Odile Fernández (Granada, 1978) es médico de familia y madre de tres niños. En 2010 le diagnosticaron cáncer de ovario con múltiples metástasis. Tras sobreponerse al shock inicial y enfrentarse cara a cara a la posibilidad de morir, decidió buscar toda la información disponible sobre la relación entre la alimentación y el cáncer que pudiera ayudarla en su proceso. Fruto de esta experiencia fueron varios libros superventas como Mis recetas anticáncer, Mi revolución anticáncer o Recetas para vivir con salud (estos dos últimos publicados por Planeta). Desde entonces, la doctora Fernández se dedica en cuerpo y alma a seguir estudiando la relación estrecha entre alimentación, hábitos de vida y prevención de enfermedades e imparte talleres por todo el país.

Fotografía de la autora: ©Pepe Villoslada
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Salud y Bienestar
Cómo diferenciar los síntomas del cáncer colorrectal de las hemorroides: el error más común entre los jóvenes
Publicado
hace 1 díaen
4 febrero, 2026
Alarma médica: el cáncer colorrectal en jóvenes se duplica y muchos confunden sus síntomas
El cáncer colorrectal está experimentando un preocupante aumento entre los adultos menores de 50 años. Lo que tradicionalmente se consideraba un tumor asociado al envejecimiento ahora también está afectando a personas jóvenes, que muchas veces confunden los síntomas con hemorroides u otros trastornos gastrointestinales menores.
Este retraso en la sospecha clínica se traduce en diagnósticos tardíos, cuando la enfermedad ya se encuentra en fases más avanzadas.
“En la población joven no se suele sospechar un cáncer colorrectal. Por eso, cuando aparecen los síntomas, muchas veces se atribuyen a una intolerancia a algún fármaco o a hemorroides”, alerta el oncólogo Juan Carlos Quero, del Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón.
Una posible causa: una infección bacteriana en la infancia
Investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) han identificado una posible causa del aumento de casos en jóvenes: una infección bacteriana temprana. Según el estudio publicado en Nature, algunas cepas de Escherichia coli que habitan de forma natural en el intestino pueden producir una toxina llamada colibactina, que daña el ADN de las células intestinales durante los primeros años de vida.
“Las mutaciones causadas por la colibactina se producen durante los primeros diez años de vida. Esas alteraciones tempranas podrían ser la base del mayor riesgo de cáncer colorrectal que se desarrolla años más tarde”, explica Marcos Díaz Gay, jefe del Grupo de Genómica Digital del CNIO.
Síntomas comunes del cáncer colorrectal: señales que no debes ignorar
El cáncer de colon y el cáncer de recto no siempre presentan síntomas en sus fases iniciales, lo que hace aún más importante la detección precoz. Según los CDC de Estados Unidos, estos son los síntomas más frecuentes:
-
Cambios persistentes en los hábitos intestinales.
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Presencia de sangre en las heces (roja o muy oscura).
-
Diarrea o estreñimiento que no se resuelve.
-
Dolor o malestar abdominal recurrente.
-
Sensación de evacuación incompleta.
-
Pérdida de peso inexplicable o fatiga extrema.
Estos síntomas se suelen atribuir erróneamente a hemorroides, colon irritable o estrés digestivo, especialmente en pacientes jóvenes. De ahí la importancia de consultar con un especialista ante cualquier persistencia.
Diagnóstico y cribado: claves para detectar el cáncer a tiempo
España cuenta con programas de cribado para mayores de 50 años, pero este grupo de edad no incluye a los jóvenes que también podrían estar en riesgo. La prueba más sencilla es el test de sangre oculta en heces, que se puede realizar en casa y permite detectar el cáncer incluso sin síntomas visibles.
“Este hallazgo abre la puerta a desarrollar estrategias preventivas desde edades más tempranas”, añade Miguel Ángel Lanas, director científico del IIS Aragón.
Más de 15.000 muertes en 2024: la urgencia de actuar
En 2024, el cáncer colorrectal causó la muerte de más de 15.000 personas en España, consolidándose como uno de los tumores más mortales, pero también uno de los más prevenibles si se detecta a tiempo.
¿Cómo diferenciar hemorroides de cáncer colorrectal?
Aunque ambos pueden causar sangrado rectal, las hemorroides suelen provocar picor, dolor localizado al evacuar o inflamación visible en el ano. El cáncer, en cambio, genera síntomas más sistémicos como pérdida de peso, dolor abdominal persistente o alteraciones continuadas del ritmo intestinal.
➡️ Ante cualquier duda, consulta con un médico. Una colonoscopia puede ser clave para salvar vidas.
Resumen: vinculan el aumento del cáncer colorrectal en jóvenes con una infección bacteriana en la infancia
Un estudio internacional liderado por la Universidad de California en San Diego y con participación del CNIO (Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas) ha identificado una posible causa del aumento del cáncer colorrectal en adultos menores de 50 años: la exposición durante la infancia a la toxina colibactina, producida por algunas cepas de la bacteria Escherichia coli.
Hallazgos clave:
-
El cáncer colorrectal de aparición temprana se ha duplicado en las últimas dos décadas.
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La colibactina puede dañar el ADN del colon, dejando una firma genética específica.
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Estas mutaciones son 3,3 veces más frecuentes en menores de 40 años que en mayores de 70.
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El efecto puede iniciarse antes de la pubertad, acelerando el desarrollo del tumor incluso décadas.
Implicaciones:
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Se abre una nueva vía para la detección precoz y la prevención del cáncer colorrectal.
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Se investiga si los probióticos podrían eliminar las bacterias productoras de colibactina.
-
Hay diferencias genéticas según países, lo que podría permitir diseñar estrategias de prevención regionales.
-
Si la tendencia actual continúa, el cáncer colorrectal será la principal causa de muerte oncológica entre jóvenes en 2030.
Este descubrimiento supone un gran avance para entender las causas genéticas y ambientales detrás del incremento de este tipo de cáncer y plantea nuevas estrategias de salud pública orientadas a la infancia.
Fuente: AGENCIA SINC
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