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Valencia

El juez autoriza ya la entrada de los inquilinos al edificio incendiado en Valencia

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incendio edificio Campanar Valencia
La senyera valenciana ondea al viento en el barrio de Campanar que trata de retomar su vida tras el incendio de un edificio el pasado jueves que costó la vida a diez personas. EFE/Biel Aliño

Sigue desde Official Press toda la actualidad del trágico incendio en el edificio de Campanar de Valencia:

València, 27 feb (OFFICIAL PRESS-EFE).-El titular del Juzgado de Instrucción número 9 de València, que investiga el incendio del edificio del barrio de Campanar, ha autorizado este martes la entrada de los vecinos a sus pisos y al aparcamiento para la retirada de enseres personales y los vehículos estacionados, respectivamente.

El magistrado ha tomado esta decisión después de que la Policía Nacional le haya comunicado que esta medida no afecta a la investigación sobre el siniestro ocurrido el pasado jueves, ha informado el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana en un comunicado.

En cualquier caso, dicha autorización excluye expresamente al piso 86 del bloque de 14 plantas donde se originaron las llamas, en el que se centran las pesquisas.

Por otro lado, el instructor ha recibido ya el resultado de los análisis de laboratorio realizado por la Policía Científica para la identificación completa de las diez víctimas mortales y ha dado traslado del mismo al Instituto de Medicina Legal para su cotejo.

El juzgado contactará con los familiares de los fallecidos para que puedan recoger los efectos personales y autorizará después la entrega de los restos mortales y la expedición de las correspondientes licencias de enterramiento e incineración para la celebración de los funerales, una vez cumplimentados todos los trámites.

Arropados por la solidaridad, los vecinos afectados afrontan el papeleo tras la tragedia

«Nos sentimos totalmente arropados y eso al final te ayuda a remontar y a seguir adelante», relata, emocionado, José Javier, uno de los más de 400 vecinos afectados por el incendio del edificio del barrio valenciano de Campanar que segó la vida de 10 personas.

Cuatro días después de la tragedia, los sentimientos siguen a flor de piel, tanto entre los damnificados, que tratan de recuperarse tras perderlo todo en el voraz incendio, como entre los vecinos de la zona, que comparten el dolor.

A lo largo de la mañana, en la calle que da acceso al aparcamiento del edificio, que se salvó de las llamas, vecinos que esperaban para sacar su coche se han fundido en emotivos abrazos al reencontrarse después de los hechos.

Además de los vehículos, que con el paso de las horas han ido saliendo del aparcamiento subterráneo remolcados por grúas, algunos vecinos también han podido recuperar, de manos de los bomberos, las cajas fuertes, totalmente calcinadas por fuera, que tenían en sus domicilios.

José Javier ha acudido a primera hora al lugar con su mujer, Rebeca. La pareja, junto a su hija, estaba en el interior del edificio cuando se declaró el incendio y se marcharon con lo puesto, dejándolo todo en casa para salvar sus vidas.

También se dejaron las llaves del coche, por lo que están esperando que llegue una grúa para poder sacar su vehículo. Este es uno de los muchos trámites que afrontan estos días y que, «por lo menos», les mantiene «la cabeza un poco ocupada».

Gestiones con el seguro y con el banco, recuperar las escrituras de la vivienda o la documentación, hasta trámites más banales como dar de baja los suministros de luz, teléfono o agua, son parte del papeleo que afrontan los damnificados.

Ola de solidaridad

«Todas las palabras que tenemos son de agradecimiento. En primer lugar, a todos los valencianos, y gente de todos lugares, que nos ha apoyado y respaldado», subraya Rebeca, que con su marido y su hija se hospedan en un hotel de la zona, y pone de relieve el trabajo de Paula, una empleada municipal «que ha dejado su casa para vivir allí en el hotel» y atender las 24 horas a los vecinos que allí están realojados provisionalmente.

Todos los vecinos consultados por EFE ensalzan el trabajo y acompañamiento del consistorio, así como la implicación y movilización de entidades vecinales y fallas, que desde el minuto cero les han ayudado.

También las escuelas del entorno se han «volcado» con las familias, explica otro vecino, Quico, que tiene un hijo que va a la guardería Sant Pau.

Este centro, al que acudían los dos bebés, hermanos, fallecidos junto a sus padres en el incendio, ha amanecido este lunes con un ramo de flores, un peluche y un crespón negro, en su memoria.

Las muestras de luto han seguido en los alrededores del edificio, con distintos puntos en los que los vecinos han dejado flores.

Sin importar la capacidad de recursos para hacer donaciones, todos los vecinos quieren mostrar su apoyo a las víctimas y afectados por el drama.

Este es el caso de Pepi y Pepi, madre e hija, vecinas de la zona: «No podemos ayudar (con donaciones), entonces hemos decidido llevar unas flores. Hemos hecho lo que hemos podido. Está todo el barrio afectado», señalan.

 

El heroico trabajo de los bomberos

Respecto a la posibilidad de que lo más adecuado para los vecinos fuera quedarse en las viviendas tras el inicio del fuego ha señalado que son el lugar más seguro si el edificio garantiza las condiciones de sectorización mientras los bomberos extinguen el incendio, ya que lo contrario puede ser una evacuación desordenada que puede provocar múltiples víctimas.

Chisbert ha reconocido que los bomberos que participaron en la extinción arriesgaron incluso por encima de sus posibilidades durante toda la intervención y sufrieron el peligro, sobre todo las primeras dotaciones, «muy de cerca».

En cuanto al protocolo seguido para rescatar a la pareja que se refugió en la terraza de su vivienda, ha comentado la dificultad existente para ello porque había desprendimientos de placas incendiadas y había que acercarse de forma segura para los bomberos y para ellos mismos.

El objetivo era hacer una pantalla de seguridad tanto en la planta superior como en la inferior y las laterales para poder proceder a ese rescate.

«Lo hicimos de la mejor manera que supimos y en este caso salió bien. Otras veces las cosas no salen bien porque en emergencias, uno y uno no siempre suman dos», ha añadido.

Chisbert ha informado asimismo de que los dos bomberos que continúan ingresados se encuentran fuera de peligro.

Un fulminante incendio

Origen del incendio

Por el momento se desconoce el origen del incendio aunque los bomberos apuntan que comenzó en la quinta planta y se propagó rápidamente a las plantas superiores; en apenas media hora prácticamente todo el edificio estaba en llamas o sumido en una densa humareda.

Es posible que se originara por el cortocircuito de un toldo motorizado

El fuego, avivado además por las fuertes rachas de viento de poniente (cálido) de hasta 60 km/h, se propagó rápidamente al edificio anexo, que forma parte del mismo bloque de 138 viviendas, con zonas comerciales en sus bajos.

El descomunal incendio en el edificio de Campanar de Valencia, en imágenes:

 

 

 

 

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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