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Cultura

‘It’s a Sin’, la serie que muestra una realidad desgarradora

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En los años 80 llegó una pandemia que terminó con la vida de millones de personas, el conocimiento sobre esta era escaso y los afectados, en su mayoría homosexuales fueron discriminados y tratados como monstruos. Esta enfermedad era el SIDA.

El VIH es el hilo conductor de la miniserie de HBO, ‘It’s a Sin’, que en 5 capítulos se mete en la piel de cinco amigos, quienes descubren la muerte y el dolor con tan solo 20 años en sus propios cuerpos. Mientras la sociedad les giraba la cara y les hacía pensar que ellos son el problema y, por tanto, merecedores de su propia muerte, porque, como su título indica: ‘It’s a Sin’ o «Es un Pecado», tener el SIDA lo era.

Una serie que invita a reflexionar sobre la evolución de los derechos de las personas LGTBI+. En los años 80, el SIDA fue considerado una enfermedad de “gays”. Una pandemia que se cobró la vida de millones de personas en todo el mundo. El desconocimiento entorno a la enfermedad y su tratamiento provocó el caos y el miedo irracional en la población. ‘It’s a Sin’ muestra como, en algunos lugares, los afectados fueron encerrados en habitaciones donde, en soledad, esperaban entre delirios y dolor a la muerte.

Hoy es una enfermedad controlada gracias a la lucha que, cómo aparece en la ficción, realizaron asociaciones y voluntarios, que informaban a los afectados de la prevención y las ayudas, y buscaban la acción del gobierno.

La sociedad retrograda y las familias que ocultaban el dolor de sus hijos; el miedo que se extendió entre las personas del colectivo y la sociedad, son algunas de los argumentos que dejan al espectador impotente ante tantas injusticias. Sin embargo, los valores como la amistad, la familia, la cooperación y la empatía son un rayo de esperanza, los personajes principales luchan día y noche para poner fin a esa situación desgarradora.

 

 

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Cultura

Biffy Clyro desata una noche de puro rock en el Auditorio Roig Arena de València

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La banda escocesa ofrece un concierto lleno de contrastes, alternando descargas de rock contundente con baladas cargadas de emoción

València, 3 de febrero de 2026Biffy Clyro ha firmado este martes una de las noches de rock más intensas de la temporada en el Auditorio Roig Arena, donde ha vuelto a demostrar por qué es una de las bandas más influyentes del rock contemporáneo. El trío escocés ha desplegado un directo vibrante, repleto de contrastes sonoros y emocionales, ante un público entregado desde el primer acorde.

La formación liderada por Simon Neil (voz y guitarra) junto a los hermanos Ben y James Johnston atraviesa una etapa especial en esta gira. La ausencia temporal de James Johnston, apartado de los escenarios por motivos de salud, ha sido cubierta por Naomi Macleod, que ha asumido el bajo con solvencia y presencia escénica, aportando solidez al sonido del grupo sin perder su esencia.

Un arranque cargado de energía

Antes de la salida de Biffy Clyro, el público pudo disfrutar del directo de Bartees Strange, que calentó la sala con su propuesta de indie rock. Minutos después, la banda escocesa irrumpió en el escenario con la fuerza de “A Little Love”, uno de los temas destacados de su reciente álbum Futique, muy bien recibido por la crítica.

El arranque continuó con “Hunting Season” y “That Golden Rule”, una combinación explosiva que marcó el tono inicial del concierto, dominado por riffs potentes y una ejecución impecable.

De la furia eléctrica a la emoción más íntima

Tras el impacto inicial, Biffy Clyro dio paso a un registro más introspectivo con “Shot One” y la aclamada “Space”, una de las baladas más queridas por sus seguidores. La respuesta del público fue inmediata, acompañando cada verso en una atmósfera cargada de emoción.

La electricidad regresó con “Wolves of Winter” y “Tiny Indoor Fireworks”, para volver a bajar las revoluciones con “Goodbye”. Uno de los momentos más emotivos de la noche llegó con “Friendshipping”, que Simon Neil dedicó expresamente a James Johnston, arrancando una ovación unánime del auditorio.

Un tramo final apoteósico

El concierto avanzó hacia su fase más coral con “Biblical”, “A Thousand and One” y “Different People”, hasta alcanzar uno de los puntos álgidos con “A Hunger in Your Haunt”, coreada con fuerza por todo el recinto. La intensidad continuó con “Black Chandelier”, un tema que creció en energía hasta un estribillo celebrado por el público.

El reconocimiento inmediato de los primeros acordes de “Mountains” desató uno de los momentos más eufóricos de la noche. Después, la banda volvió a la intimidad con “Two People in Love” y “Machines”, equilibrando la intensidad emocional del concierto.

El cierre fue una auténtica celebración del rock con “The Captain”, donde la banda exhibió su excelencia instrumental, seguida de “Living Is a Problem Because Everything Dies” y “Bubbles”. Finalmente, “Many of Horror” puso el broche de oro a una noche inolvidable, confirmando a Biffy Clyro como una de las grandes referencias del rock actual.

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