La dirección nacional de Vox ha decidido destituir a Javier Ortega Smith de su puesto en el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) tras una votación interna que se saldó con un resultado contundente: todos los miembros del órgano, salvo el propio afectado, votaron a favor de su salida.
Aunque oficialmente el partido presentó el movimiento como un relevo generacional, la decisión supone en la práctica una destitución forzada de uno de los dirigentes históricos y fundadores de la formación.
Una decisión avalada por Abascal y ejecutada por Garriga
La propuesta de apartar a Ortega Smith fue planteada por el actual secretario general, Ignacio Garriga, y contó con el respaldo del presidente del partido, Santiago Abascal, que optó por mantenerse en un segundo plano durante el proceso.
La dirección justificó la decisión en las críticas reiteradas de Ortega Smith a la línea política actual del partido, unas declaraciones que habían evidenciado un distanciamiento cada vez mayor con la cúpula.
Un cese innecesario desde el punto de vista estatutario
Según los estatutos de Vox, la entrada de una nueva dirigente en el Comité Ejecutivo no requería la salida de ningún miembro, ya que el órgano puede contar con hasta 20 integrantes y actualmente no había alcanzado ese límite.
Pese a ello, la dirección optó por cesar a Ortega Smith, que había sido elegido para un mandato de cuatro años y llevaba apenas dos en el cargo. El respaldo obtenido superó ampliamente el mínimo exigido, con más del 90% de apoyo interno.
Sustitución por Júlia Calvet
La destitución ha coincidido con la incorporación al CEN de Júlia Calvet, diputada del Parlamento de Cataluña y portavoz de Juventud de Vox. Jurista de formación, Calvet es conocida por su activismo universitario contra el independentismo y por haber presidido la plataforma juvenil S’ha Acabat!.
Con este nombramiento, la dirección busca reforzar el perfil joven del partido y cubrir el vacío dejado tras la ruptura con su anterior organización juvenil.
Una marginación progresiva
La salida de Ortega Smith no es un hecho aislado, sino el último paso de un proceso de pérdida de influencia que comenzó en 2022, cuando fue sustituido como secretario general. Desde entonces, pasó de ocupar cargos de máxima responsabilidad a quedar relegado dentro del organigrama del partido.
En los últimos meses también fue relevado como portavoz adjunto en el Congreso, una decisión que él mismo calificó públicamente como injusta. A pesar de seguir siendo diputado y portavoz municipal en Madrid, su peso en la dirección nacional se ha ido diluyendo.
Tensiones internas y contexto político
La destitución se produjo en un momento de fortaleza electoral para Vox, tras los buenos resultados obtenidos en las elecciones autonómicas de Extremadura. Según fuentes internas, el clima de euforia y la cercanía de las fechas navideñas habrían facilitado una decisión que la dirección llevaba tiempo valorando.
A pesar de seguir siendo uno de los dirigentes más conocidos entre las bases, Ortega Smith se ha quedado sin apoyos en los órganos de poder del partido, donde la mayoría de sus colaboradores más cercanos han sido apartados en los últimos años.
Un punto de inflexión en Vox
La destitución de Javier Ortega Smith marca un antes y un después en la historia reciente de Vox. Supone la salida de uno de sus fundadores del núcleo de decisión y refuerza el control del partido por parte del actual equipo liderado por Abascal y Garriga.
El movimiento confirma una apuesta clara por el relevo interno y por cerrar filas en torno a la dirección actual, incluso a costa de prescindir de figuras históricas.
Puedes seguir toda la actualidad visitando Official Press o en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter o Instagram y también puedes suscribirte a nuestro canal de WhatsApp.
Tienes que estar registrado para comentar Acceder