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Cultura

Joaquín Sabina emociona a Valencia con su Último Vals en el Roig Arena

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Joaquín Sabina Valencia
Joaquín Sabina-ROIG ARENA

Valencia, 9 de octubre de 2025. Micrófono en mano y con su icónico bombín. Así se ha subido Joaquín Sabina al escenario del Roig Arena en el primero de los tres conciertos que tiene programados en el recinto valenciano. A sus 76 años, tras haber recorrido miles de kilómetros en carretera y haberse presentado en cientos de escenarios, al de Úbeda todavía le quedaba una primera vez.

En el marco de su gira de despedida “Hola y Adiós”, Joaquín Sabina se ha estrenado en el Roig Arena para regalar un último vals a cerca de 11.000 seguidores valencianos que han acudido a la cita. Con los conciertos del sábado y el lunes, en total serán más de 33.000 los asistentes que acompañarán a Sabina durante los tres conciertos programados en València, todos con entradas agotadas.


Un repaso emotivo por medio siglo de canciones

Acompañado de su irremplazable banda, conformada por Antonio García de Diego, Jaime Asúa, Laura Gómez Palma, Pedro Barceló, Josemi Sagaste, Borja Montenegro y Mara Barros, Joaquín Sabina ofreció un emotivo viaje por una discografía que abarca casi medio siglo.

Durante el concierto, el cantautor recorrió su famosa “Calle Melancolía” en medio de una inevitable aura de nostalgia; se preguntó una vez más cómo pudo suceder que le robaran el mes de abril y obsequió a su público con “La canción más hermosa del mundo”, que fue coreada con emoción por los asistentes.

A mitad del concierto, Sabina cedió momentáneamente el testigo a su inseparable Mara Barros, que deleitó al público con una conmovedora interpretación de “Camas vacías”.


Momentos para el recuerdo: de “19 días y 500 noches” a “Y nos dieron las diez”

El artista se reencontró con Chavela Vargas y José Alfredo Jiménez “Por el bulevar de los sueños rotos”, mientras dedicaba otra canción a “la Magdalena”.

Uno de los momentos más intensos de la noche llegó con las rancheras “Noches de boda” y “Y nos dieron las diez”, ambas coreadas por un público entregado.

Por última vez, Sabina exploró las contradicciones del amor con “Y sin embargo”, se sumió en el resentimiento de la ruptura con “19 días y 500 noches” y convirtió el recinto en una suerte de homenaje colectivo a su carrera.


“Peces de Ciudad”, “Princesa” y “Contigo”: el adiós más poético

En una noche de despedida tan simbólica, no podía faltar “Peces de Ciudad”, la icónica balada que compuso junto a Pancho Varona y Antonio García de Diego hace más de veinte años.

El cierre llegó con “Princesa” y “Contigo”, dos de las canciones más queridas por su público, con las que los valencianos empezaron a intuir que el telón estaba a punto de bajarse para siempre.

Tras dos horas de concierto, Sabina se quitó el bombín, saludó a los asistentes y dejó en el aire una última sonrisa, la del artista que se despide de los escenarios pero no del corazón de su público.


El legado eterno de Joaquín Sabina

Con esta gira, Joaquín Sabina dice adiós a los escenarios, pero deja tras de sí un legado poético y musical que forma parte de la historia de la cultura española y latinoamericana.
Sus letras, cargadas de ironía, amor, desengaño y humanidad, han trascendido generaciones y siguen siendo parte del imaginario colectivo de millones de personas.

El cantautor jienense ha sido —y sigue siendo— una voz imprescindible de la música en español, capaz de retratar como pocos la vida cotidiana, la pasión, el desencanto y la esperanza.

El Roig Arena de València se ha convertido así en uno de los escenarios clave de su despedida, donde Sabina ha demostrado que, incluso en su adiós, mantiene intacta su capacidad para conmover, emocionar y unir a todo un público en un solo verso.

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Cultura

Biffy Clyro desata una noche de puro rock en el Auditorio Roig Arena de València

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La banda escocesa ofrece un concierto lleno de contrastes, alternando descargas de rock contundente con baladas cargadas de emoción

València, 3 de febrero de 2026Biffy Clyro ha firmado este martes una de las noches de rock más intensas de la temporada en el Auditorio Roig Arena, donde ha vuelto a demostrar por qué es una de las bandas más influyentes del rock contemporáneo. El trío escocés ha desplegado un directo vibrante, repleto de contrastes sonoros y emocionales, ante un público entregado desde el primer acorde.

La formación liderada por Simon Neil (voz y guitarra) junto a los hermanos Ben y James Johnston atraviesa una etapa especial en esta gira. La ausencia temporal de James Johnston, apartado de los escenarios por motivos de salud, ha sido cubierta por Naomi Macleod, que ha asumido el bajo con solvencia y presencia escénica, aportando solidez al sonido del grupo sin perder su esencia.

Un arranque cargado de energía

Antes de la salida de Biffy Clyro, el público pudo disfrutar del directo de Bartees Strange, que calentó la sala con su propuesta de indie rock. Minutos después, la banda escocesa irrumpió en el escenario con la fuerza de “A Little Love”, uno de los temas destacados de su reciente álbum Futique, muy bien recibido por la crítica.

El arranque continuó con “Hunting Season” y “That Golden Rule”, una combinación explosiva que marcó el tono inicial del concierto, dominado por riffs potentes y una ejecución impecable.

De la furia eléctrica a la emoción más íntima

Tras el impacto inicial, Biffy Clyro dio paso a un registro más introspectivo con “Shot One” y la aclamada “Space”, una de las baladas más queridas por sus seguidores. La respuesta del público fue inmediata, acompañando cada verso en una atmósfera cargada de emoción.

La electricidad regresó con “Wolves of Winter” y “Tiny Indoor Fireworks”, para volver a bajar las revoluciones con “Goodbye”. Uno de los momentos más emotivos de la noche llegó con “Friendshipping”, que Simon Neil dedicó expresamente a James Johnston, arrancando una ovación unánime del auditorio.

Un tramo final apoteósico

El concierto avanzó hacia su fase más coral con “Biblical”, “A Thousand and One” y “Different People”, hasta alcanzar uno de los puntos álgidos con “A Hunger in Your Haunt”, coreada con fuerza por todo el recinto. La intensidad continuó con “Black Chandelier”, un tema que creció en energía hasta un estribillo celebrado por el público.

El reconocimiento inmediato de los primeros acordes de “Mountains” desató uno de los momentos más eufóricos de la noche. Después, la banda volvió a la intimidad con “Two People in Love” y “Machines”, equilibrando la intensidad emocional del concierto.

El cierre fue una auténtica celebración del rock con “The Captain”, donde la banda exhibió su excelencia instrumental, seguida de “Living Is a Problem Because Everything Dies” y “Bubbles”. Finalmente, “Many of Horror” puso el broche de oro a una noche inolvidable, confirmando a Biffy Clyro como una de las grandes referencias del rock actual.

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