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Valencia

La Comunitat, en nivel de riesgo alto: «La epidemia está sin control y seguirá creciendo en los próximos días»

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covid

València, 22 dic (OP/EFE).- La Comunitat Valenciana se encuentra en nivel de riesgo alto o alerta 3, ya que está en fase de transmisión comunitaria sostenida y generalizada del coronavirus «de difícil control», con una alta presión sobre el sistema sanitario.

Así lo recoge un informe de la subdirectora general de Epidemiología , Vigilancia de la Salud y Sanidad Ambiental fechado el 16 de diciembre, en el que el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana se ha basado para avalar la ampliación de la exigencia del pasaporte covid a más establecimientos.

El informe expone que la situación epidemiológica «ha empeorado de forma muy significativa» en tres semanas, pues la onda epidémica presenta «un ritmo de crecimiento exponencial» y todos los indicadores de nivel de transmisibilidad muestran este empeoramiento, apuntando a «una alta circulación» del coronavirus.

Así, la incidencia acumulada se ha cuadriplicado; la proporción de positividad se ha duplicado; y el número reproductivo básico se mantiene por encima de 1, todo lo cual es indicativo que «la epidemia está sin control y que seguirá creciendo en los próximos días», expone el documento.

Además, indica que el sistema sanitario «presenta indicios de saturación y puede llegar a desbordarse si continúa la tendencia exponencial», pues aunque el impacto de la epidemia sobre la gravedad es mucho menor que en los anteriores periodos pandémicos gracias a la vacunación, «el alto número de casos empieza a repercutir sobre el sistema asistencial».

De esta forma, expone que la hospitalización y el número de personas ingresadas en UCI se han incrementado un 135,38 % y 183,01 % respectivamente, de manera que la capacidad hospitalaria se sitúa en riesgo medio para la hospitalización y riesgo alto para las UCI.

En Atención Primaria, los casos sospechosos atendidos suponen un 79,3 % más que hace tres semanas, indica el informe, que asegura que en Salud Pública «se hace del todo imposible el rastreo de todos los casos».

El informe explica que desde la semana del 15 al 22 de noviembre ha habido un cambio en el ritmo de crecimiento de la pandemia, en la que todos los indicadores de evaluación del nivel de transmisión han empeorado y la tendencia de la curva epidémica presenta un ritmo de crecimiento exponencial.

La evolución del número reproductivo básico instantáneo se mantiene por encima de 1 (en 1’29 %), lo que significa que «la epidemia no está controlada», y la proporción de los casos confirmados entre los casos con sintomatología leve que acuden a Atención Primaria se sitúa en torno al 48 %, cuando el 22 de noviembre era del 30 %.

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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