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Cultura

‘La magia de Jorge Blass: la ilusión de lo imposible’, por Hugo Román

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Hugo Román

Jorge Blass regresa al teatro Olympia (21 y 22 de marzo) con nuevos números llenos de ilusión y de magia que te dejarán con la boca abierta.

Hora y media de puro espectáculo para toda la familia lleno de efectos imposibles y visualmente espectaculares, con apariciones, desapariciones, levitaciones y magia interactiva en la que el público una vez más será el gran protagonista.
El escenario se llena de misterio gracias a una cuidada estética que consigue que volvamos a soñar con lo imposible.

Déjate seducir por la magia de este ilusionista que ha cautivado tanto a público como artistas de la talla de personajes tan conocidos como Jackie Chan, Vin Diesel, Scarlett Johanson o Plácido Domingo.
Compañeros de profesión se rinden ante el talento de este grande la magia. Juan Tamariz dice de él que “su magia es distinta, espectacular”. Incluso el mismísimo David Copperfield ha caído rendido ante su talento y no ha podido resistirse a comprarle un espectacular número en el que sus principales ingredientes son las redes sociales y la teletransportación. Para Copperfield, su amigo Jorge Blass “eleva el arte de la magia a otro nivel”.

Jorge Blass nos muestra la magia y la ilusión de siempre adaptándola a nuestros días ayudándose para realizar sus números de la tecnología del siglo XXI.

Déjate atrapar por la ilusión de lo imposible con La magia de Jorge Blass.

https://www.youtube.com/watch?time_continue=3&v=UkbYC9mxmvs

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Cultura

Los secretos de la Finca Roja de València

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la finca roja de valencia
Foto: Hugo Román

La Finca Roja de València es uno de los símbolos de la ciudad. El sello inconfundible de Enrique Viedma Vidal quedó plasmado en muchas construcciones en la València de los años 20 y 30. Puede que cuando el arquitecto valenciano planificara las 378 viviendas y 14 patios que hoy ocupan la manzana de las calles Jesús, Albacete, Marvá y Maluquer no fuera consciente de que estaba a punto de levantar uno de los edificios más icónicos de la ciudad. Todo un símbolo que nació con otro objetivo bien distinto.

Construido entre 1929 y 1933, se buscaba la funcionalidad y aprovechar al máximo los más de 15.000 m2 de la manzana para uso de la comunidad. Una comunidad formada por los obreros del Instituto Nacional de Previsión que buscaban vivienda en València a cambio de un chavo al mes. De hecho antes de ser popularmente conocida como Finca Roja, los vecinos de la capital del Turia la bautizaron como la “finca del chavo“ por ese motivo.

En el ladrillo caravista de color rojo que le confiere esa personalidad, y su sobrenombre, se puede apreciar la influencia de la escuela holandesa. Pero la originalidad de este residencial no se queda tan solo en su colores rojo y azul turquesa o en su original fachada con sus formas geométricas, repletas de detalles. En su interior, en sus entrañas, esconde en secreto sus orígenes.

Inspirado por el filósofo francés Charles Fourier, Viedma rompió con modelos de la época a la hora de proyectar la finca buscando dotarla de servicios, de recreo y descanso para niños y mayores.

La Finca Roja de València:

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La idea era que los bajos comerciales se abrieran al patio interior, para así proveer a los vecinos. Este modelo de autogestión que buscaba aprovechar su peculiar estructura y su patio interior, debía autoabastecerse de agua gracias a los torreones de las esquinas, pensados como depósitos, idea que nunca se llevó a cabo.

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Han pasado muchas décadas, y sus actuales vecinos disfrutan sabedores de encontrarse en un espacio único, en el que cada ladrillo esconde historias, sueños e ilusiones del pasado. Ya no queda nada de aquellos comercios que tenían acceso al interior. Otros elementos también han ido desapareciendo con el paso de los años.

Ha pasado el tiempo, tantos que muchos de los que allí viven desconocen parte de esa historia escrita sobre ladrillo rojizo. Ladrillos que visten pisos de 100 metros cuadrados o de 140 en el caso de algunos que recaen en los chaflanes.

El enorme patio ajardinado es un lugar de descanso donde los vecinos pueden disfrutar del aire libre sin salir de sus casas. Un lugar de encuentro para desconectar, charlar, jugar o pasear al perro.

Un lugar en el que historia y arquitectura se dan la mano.

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