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La nueva variante sudafricana: una amalgama de 30 mutaciones que hace temblar a la comunidad científica

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La nueva variante sudafricana: una amalgama de 30 mutaciones que hace temblar a la comunidad científica
Un hombre con mascarilla pasea por una calle de Parys, Sudáfrica. EFE/EPA/KIM LUDBROOK

Madrid, 26 nov (OFFICIAL PRESS- EFE).- La detección de una nueva variante del coronavirus en Sudáfrica, identificada como B.1.1.529, preocupa a la comunidad científica porque presenta una amalgama de más de 30 mutaciones que, si bien algunas ya se habían observado en otras variantes, como la beta, esta es la primera vez que se ven juntas.

Esto es lo que ha provocado que esté bajo vigilancia y que se le otorgue el potencial de mayor transmisibilidad y una posible capacidad para escapar del coronavirus, explica a Efe el investigador Iñaki Comas, del Instituto de Biomedicina de Valencia, quien no obstante señala que aún es pronto para saber su verdadero impacto.

«Sin alarmismo, pero debemos vigilar y ver cuál es su trayectoria y tomar las medias necesarias, en el caso de que sean necesarias».

Según Comas, «es una variante que ha acumulado un número muy alto, mayor que otras veces, de mutaciones en la proteína de la espícula -la que usa el SARS-CoV-2 para entrar en la célula humana- y lleva una combinación de mutaciones que no habíamos visto antes«.

Por ejemplo, en la variante alfa se habían identificado mutaciones que se creen estaban relacionadas con una mayor transmisibilidad del virus y en la variante beta con una reducción de la capacidad de los anticuerpos para combatirlo. Ahora, dice Comas, las mutaciones se observan juntas.

«Lo que hace saltar la voz de alarma no es tanto que de momento no sepamos lo que hace sino el potencial que podría tener, por eso se llaman variantes bajo investigación», afirma el científico, quien recuerda que en otras ocasiones se han identificado variantes con mutaciones preocupantes que luego han desaparecido o han sido desplazadas.

Comas insiste en que lo que se sabe hasta ahora es que existe una combinación muy preocupante de mutaciones pero no qué efecto tienen juntas, y relata que los laboratorios de Sudáfrica y otras partes del mundo están estudiando «a la carrera» si la variante reduce la eficacia de la neutralización del virus por anticuerpos y la efectividad de las vacunas, además de su crecimiento epidemiológico.

Parece, dice, que en Sudáfrica está siendo rápido, lo que implicaría una mayor transmisibilidad. No obstante, según la experiencia con otras variantes, «necesitamos verlas en otros contextos, en otros países, para saber si realmente es una transmisibilidad mayor intrínseca a la variante -lo que preocuparía más- o si hay algún factor epidemiológico que lo incremente».

En cuanto a las vacunas, detalla que algunas de las mutaciones detectadas en otras variantes reducían un poco su efectividad, pero aún así estas seguían siendo muy buenas. Ahora, en B.1.1.529, con varias mutaciones conocidas combinadas, hay que estudiarlo, dice el que fuera director, durante la pandemia, del consorcio SeqCovid-Spain, que secuenció miles de muestras.

Es importante que las autoridades sudafricanas hayan dado la alarma de manera tan temprana, lo que ayuda a la vigilancia en todo el mundo, subraya el investigador, quien declara que no hay que estigmatizar al país que detecta una nueva variante, que, además, no necesariamente tiene que albergar su origen.

Ayer las autoridades sanitarias sudafricanas confirmaron la detección de esta nueva variante, que presenta «una constelación muy inusual de mutaciones», pero su «significado aún es incierto», explicó el profesor Tulio de Oliveira, de la Plataforma de Innovación en Investigación y Secuenciación de KwaZulu-Natal (KRISP, una institución científica del este de Sudáfrica).

«La variante nos sorprendió, tiene un gran salto evolutivo, muchas más variantes de las que esperábamos, especialmente después de una tercera ola de (variante) delta muy severa», señaló Oliveira.

«Podríamos ver potencialmente esta variante expandirse muy rápido», lamentó este especialista, en base a los datos recogidos en la provincia sudafricana de Gauteng (en la que se encuentran Johannesburgo y Pretoria), donde en los últimos días el número de casos de covid-19 aumentó significativamente.

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Lo que se sabe del choque de trenes en Adamuz: 20 segundos entre el descarrilamiento del Iryo y el choque con el Alvia

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Los investigadores descartan error humano y exceso de velocidad mientras analizan posibles fallos en el material rodante o en la infraestructura ferroviaria

La investigación sobre el accidente de tren de alta velocidad en Adamuz (Córdoba), ocurrido el domingo 18 de enero y que ha causado 39 muertos y decenas de heridos, avanza con nuevos datos clave. Según ha confirmado Renfe, transcurrieron apenas 20 segundos desde que el tren Iryo descarriló hasta que el Alvia que circulaba en sentido contrario lo embistió, un margen insuficiente para que actuaran los sistemas automáticos de seguridad.

El presidente de Renfe, Álvaro Fernández de Heredia, ha explicado que el Iryo invadió la vía contraria tras el descarrilamiento por causas aún desconocidas, provocando el choque frontal con el Alvia que viajaba en dirección Sevilla. En ese breve intervalo de tiempo, ni el maquinista ni los sistemas de detección de vía ocupada pudieron reaccionar, lo que refuerza la hipótesis de un fallo súbito e imprevisible.

Descartado el exceso de velocidad y el fallo humano

Renfe ha descartado de forma explícita que el accidente se produjera por exceso de velocidad. Ambos trenes circulaban por debajo del límite permitido en ese tramo, situado en torno a los 300 km/h. El Alvia lo hacía a unos 200–205 km/h, una velocidad reglamentaria.

“El accidente no puede atribuirse a un error humano”, ha subrayado Fernández de Heredia, quien ha apuntado directamente a un problema del material del tren Iryo o de la infraestructura ferroviaria como posibles causas principales del siniestro.

El tren Iryo había pasado revisión tres días antes

El tren descarrilado, un ETR 1000 Frecciarossa de Hitachi, había sido sometido a su última revisión técnica el 15 de enero de 2026, apenas tres días antes del accidente, en los talleres de Santa Catalina (Madrid). Este dato reduce la probabilidad de un fallo de mantenimiento reciente y centra la investigación en defectos estructurales, mecánicos o de la vía.

El convoy, fabricado en 2022, transportaba a 289 pasajeros, además de cuatro tripulantes y el maquinista.

Antecedentes de problemas en el tramo de Adamuz

El tramo donde se produjo el accidente, una recta renovada en mayo de 2025, ya había registrado incidencias previas. En junio del pasado año, Adif reconoció problemas relacionados con altas temperaturas y vibraciones, que afectaron temporalmente a la circulación ferroviaria en la zona.

Estos antecedentes refuerzan la línea de investigación sobre posibles deformaciones de la vía, fatiga de materiales o fallos estructurales, a pesar de que el corredor había recibido inversiones cercanas a los 700 millones de euros.

Sin tiempo para que actuaran los sistemas de seguridad

Uno de los aspectos más relevantes de la investigación es que no hubo margen para la activación de los sistemas automáticos de protección, como los que detectan una vía ocupada y ordenan la frenada de emergencia. La invasión repentina de la vía contraria hizo imposible evitar el impacto.

El maquinista del Alvia, que falleció en el accidente, no tuvo posibilidad de reaccionar ante una situación que se produjo en cuestión de segundos.

Investigación técnica y judicial en marcha

El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha calificado el siniestro como un accidente “raro y difícil de explicar”. La investigación técnica está siendo llevada a cabo por la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), con la colaboración de Renfe, Adif e Iryo.

En paralelo, el juzgado de instrucción de Montoro (Córdoba) se encargará de determinar posibles responsabilidades penales, mientras continúa el análisis de datos de cajas negras, estado del material rodante y condiciones exactas de la infraestructura.

 

VÍDEO GUARDIA CIVIL| Qué pudo provocar el choque de trenes en Adamuz

Al menos 39 muertos y decenas de heridos tras el descarrilamiento de dos trenes en Adamuz (Córdoba)

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