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Sucesos

La Policía realizó 15 disparos al aire ante las dimensiones de la pelea entre aficionados del Hércules y Castellón

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ALICANTE, 12 Nov. (EUROPA PRESS) – La pareja de la Policía Local de Alicante que intervino en un primer momento en la pelea multitudinaria entre aficionados del Hércules y el Castellón este domingo antes del partido en el Rico Pérez, realizó hasta 15 disparos disuasorios al aire para tratar de separar a los más de 60 implicados de ambas aficiones. Fuentes policiales han confirmado que se investiga si se citaron por redes sociales y si era una cuestión ideológica.

Según han indicado este lunes los propios agentes en una comparecencia en el Ayuntamiento de Alicante, utilizaron las armas de fuego por el volumen de personas y la violencia que empleaban.

De hecho, uno de los agentes ha señalado que en un primer momento efectuaron hasta cinco disparos al aire, pero al no lograr disuadir al núcleo central de la pelea y al observar que una persona yacía en el suelo mientras recibía patadas en la cabeza, dispararon diez veces más.

En total hubo 55 identificados, tres detenidos (dos por riña multitudinaria y uno por atentado a la autoridad) y siete heridos, uno de los cuales precisó hasta once grapas por una herida en la cabeza y se le practicó un TAC en el Hospital General, aunque recibió el alta. Según la Conselleria de Sanidad, todos los heridos recibieron el alta ayer mismo.

Los dos agentes se encontraban en las inmediaciones del campo alicantino sobre las 15.00 horas, unas tres horas antes del inicio del partido, atendiendo un accidente de tráfico y fueron requeridos por una vecina.

Desde la Policía Local intervinieron 14 patrullas y desde el Cuerpo Nacional de Policía seis. Al respecto, desde el cuerpo municipal se ha precisado que actuaron la totalidad de los operativos. «La colaboración fue máxima» ante una situación «en la que no hay nada previsto», han indicado.

De hecho, el jefe de la Policía Local, José Maria Conesa, ha explicado: «Nadie puede decir que lo tiene que asumir la Policía Nacional; lo asume el primero que se lo encuentra porque es una situación límite».

EL HÉRCULES TOMARÁ MEDIDAS SI HAY SOCIOS IMPLICADOS
Desde el Hércules han anunciado que se investiga si entre los detenidos e identificados hay socios para «tomar medidas».

Desde el Ayuntamiento, el concejal de Seguridad, José Ramón González, ha subrayado que no existen peñas violentas en el Hércules y ha mostrado su confianza en que si alguno de los implicados tiene el carné del club sea «expulsado» y se le prohíba el acceso a un campo de fútbol.

Asimismo, ha puntualizado que los 55 identificados se exponen a multas de hasta 3.000 euros por parte de la Comisión Nacional Antiviolencia, que, según recordado, no decretó el partido entre el Hércules y el Castellón de alto riesgo. González ha comentado que se trata de un encuentro que no se repetía desde hace más de una década.

CRÍTICAS
Por su parte, el sindicato de la Policía Nacional ‘Agrupación Reformista de Policías’ se ha considerado que falló la previsión en materia de seguridad ciudadana y ha criticado que ello obligó a que las dotaciones del Grupo de Atención al Ciudadano (GAC) tuvieran que desplazarse de forma que la ciudad quedara «nuevamente desasistida» en sus llamadas al 091, «sin que se conozcan la razones por las que otros grupos de Seguridad Ciudadana, encargados de este tipo de acontecimientos, no estuviesen en los alrededores del estadio y zonas colindantes, como suele ser habitual en este tipo de encuentros deportivos».

«Seguimos considerando que la ciudad de Alicante y sus policías, necesitan un relevo en su Jefatura Provincial para recuperar el natural estado organizativo», han opinado.

«Esta situación de inseguridad deberá ser motivo de una investigación y reflexión por los responsables políticos que hasta ahora no habían adoptado una medida solicitada por los sindicatos policiales, en su petición de cese» para el comisario provincial, ha continuado el sindicato.

Sucesos

La actual pareja de Tomás Gimeno sabía que se quería llevar a las niñas, intentó frenarle pero no le denunció

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El auto judicial ha puesto al descubierto cuáles fueron los últimos movimientos de Tomás Gimeno en los que parece claro que siempre pensó en que Beatriz se pasara media vida pensando dónde estarían sus hijas para causarle el mayor daño posible, una intención que han confirmado los expertos.

Tal y como informa el auto, la tarde del 27 de abril el padre de las niñas de Tenerife acudió a recoger a las 17 horas a la pequeña Olivia, que se encontraba en una escuela de alemán donde la pequeña asistía dos días por semana. Fue en ese momento cuando le entregó a su pareja actual, y directora del centro, un estuche lapicero envuelto en cinta de embalar con 6.200 euros y una carta de despedida.

Tomás le dijo a su pareja que le llamara a las 23 horas. Ella le llamó e intentó disuadirle diciendo que las niñas necesitaban a su madre, pero cometió el error de no denunciar los hechos. La novia de Tomás Gimeno, que hasta ahora no ha salido en los medios de comunicación, nunca pensó que él fuera a ser capaz de cometer esa barbaridad. Al igual que su círculo más cercano de amistades, estaban convencidos que sería una huida con las pequeñas pero que no sería capaza de matarlas.

Según desvela el auto, la novia de Gimeno decidió abrir el estuche a las 17:20 horas. Un hecho sobre el que no consta denuncia alguna en la Guardia Civil. Diez minutos más tarde, Tomás deja a Anna en casa de sus padres y lleva a Olivia al club de tenis, y a las 17:45 se traslada al puerto para poner a prueba el motor del barco en el que posteriormente se llevaría a las niñas. A las 18 horas, Tomás recoge a Olivia en el club de tenis y va a casa de sus padres. De ahí se marcha con las dos niñas una hora y media más tarde, a las 19:26 horas.

La madre de las pequeñas, Beatriz Zimmermann,  acudió a la Guardia Civil, pero Tomás llegó a hablar con los agentes y cuando se quiso reaccionar fue tarde. Beatriz tampoco había denunciado el acoso sufrido por parte de Tomás Gimeno desde la desaparición porque pensó que era lo mejor para sus hijas.

Según recoge el mismo auto, cuando llega a casa manda un SMS a Beatriz con un audio con la voz de Olivia, y posteriormente habría matado a las pequeñas en este lugar. Sucede a las 19:50 horas: envuelve los cuerpos en toallas, los mete en bolsas de basura y éstas en bolsas de deporte. Sobre las 21:05, Tomás va a casa de sus padres con los cadáveres de las niñas y, sin que estos se enteren, deja a su perro, dos tarjetas de crédito con sus claves y las llaves de un coche de su propiedad.

Cinco minutos después, Beatriz llama a Tomás y éste le asegura que iban a comer algo y que luego dejaría a las niñas. Lo hace mientras llega al puerto, y realiza tres viajes hasta su barco, cargando las bolsas en las que presuntamente se encontrarían las niñas. A las 21:40 horas zarpa y poco después recibe una nueva llamada de Beatriz. En esta ocasión, le indica que está fuera de las islas y poco después, en una nueva conversación, Tomás asegura a su expareja no iba a ver más a las niñas, que iban a empezar una nueva vida.

A las 23:45 horas, según refiere el auto, Tomás se traslada a una gasolinera y compra un cargador del móvil, una cajetilla de tabaco y una botella de agua. Poco después regresa al puerto para cargar el teléfono y a las 00:27 horas vuelve a zarpar. Ya de madrugada, a las 01:28 horas, vuelve a hablar con su novia, quien según el auto le llega a decir «que las niñas necesitarían a su madre». Él responde que con el tiempo «estarían bien».

Dos minutos más tarde, Tomás vuelve a hablar con Beatriz y le dice que se irá lejos. Y a las 02:11 horas habla con su novia nuevamente para despedirse. Esa misma madrugada manda mensajes a dos amigos (a quienes deja su quad y su barco) y a su padre (disculpándose, afirmando que «necesitaba esto y que por fin estará bien y como quería»), y a las 02:27 se registra su último mensaje.

Ya a partir de las 22:30 horas, Tomás recibe una llamada desde el puesto de la Guardia Civil, y le explica a uno de los agentes lo mismo que le ha dicho a Beatriz. En torno a esa hora arroja los cuerpos de las niñas, que estarían aún dentro de las bolsas, al agua. Lo hace amarrando estas a un ancla con una cadena y un cabo en una zona que «conocía profunda». A las 22:44 horas Tomás se queda sin batería en el teléfono y regresa a puerto, y a las 23:15 Tomás se cruza con una lancha de la Guardia Civil, que lo sanciona por saltarse el toque de queda.

Antes de hablar con su expareja, también habló con la Guardia civil después de que Beatriz acudiera a denunciar que le había dicho que iba a sacar a las niñas del país. El agente le pidió que devolviera a las niñas, pero Tomás ya había ejecutado su macabro plan y respondió en tono burlesco, reconoció Joaquín Amills, presidente de SOS desaparecidos y portavoz de la familia Zimmermann. Beatriz en una carta deja ahora claro que no va a dedicar su vida a buscar unas hijas de las que sabe el destino -aunque para la investigación sea vital encontrar el cuerpo de Tomás Gimeno y se va a hacer todo lo posible para lograrlo-, sino a intentar que las muertes de Olivia y presumiblemente de Anna no hayan sido en vano. Proteger los niños y endurecer la ley para los agresores parece que serán su nuevo estímulo vital.

PODCAST| Paco Bou, psicólogo clínico: «Tomás Gimeno no comete este parricidio una vez, lo comete muchas veces en su mente, lo ha guionizado»

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