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Consumo

La Unió reclama que el etiquetado de la miel incluya el origen, si ha sido pasteurizada y mayores controles

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Miel y sus beneficios

VALÈNCIA, 11 Dic. (EUROPA PRESS) – La Unió de Llauradors i Ramaders ha pedido que la información en el etiquetado de la miel incluya, además del origen, si ha sido pasteurizada y que se aumenten los actuales controles para evitar posibles adulteraciones así como campañas de divulgación de las mieles valencianas.

La organización de agricultores ha reclamado al Gobierno central «más medidas para que el consumidor pueda decidir libremente los productos que quiere consumir, como por ejemplo información sobre si la miel ha sido previamente pasteurizada».

La Unió, que está reclamando la modificación de la normativa sobre etiquetado de la miel «desde hace tiempo», denuncia la realidad que «sufren diariamente los apicultores con sus productos cuando terminan en los lineales de la Comunitat Valenciana» y ha criticado a las administraciones «por falta de medios para detectarlo y perseguirlo».

En esta línea, reivindica una ley de etiquetado «para evitar los abusos que actualmente se están produciendo, en el que se especifique claramente el país o países de origen de las mieles, así como los porcentajes de cada uno de ellos, para que así los consumidores pudieran elegir libremente, y sin engaños, la miel que quieren consumir».

«Un etiquetado adecuado es necesario para el consumidor, pero la verdadera causa de los bajos precios de la miel que sufre el sector es la saturación del mercado con mieles mezcladas con jarabes y la falta de interés de las administraciones», han afirmado desde el sector apícola de La Unió.

En estos momento,s la venta al por mayor de miel ha quedado «bloqueada por las importaciones, que se han visto favorecidas por la carencia de transparencia en el etiquetado».

En España se producen anualmente 31.000 toneladas de miel y se importan 33.500. Exporta alrededor de 25.000 toneladas de su producción, la mayor parte de las mismas a otros países de la Unión Europea (UE).

La mayoría de las grandes cadenas de distribución acostumbran a comercializar miel importada, en muchas ocasiones pasteurizada. La pasteurización destruye las propiedades biológicas de la miel y hace que se pueda encontrar en estado líquido durante más tiempo.

Esta miel importada es, por regla general, procedente de mezclas microfiltradas, «de dudosa calidad y se vende a bajos precios». En este sentido, La Unió y el resto de organizaciones de la Unión de Uniones estudiarán «posibles denuncias a las industrias que vendan de forma fraudulenta mieles mezcladas con jarabes y otras sustancias».

Para frenar en la medida de lo posible la situación, la Unió solicita campañas de divulgación para que el consumidor conozca «qué implica la pasteurización y sepa valorar que una miel artesanal no ha sido pasteurizada». Ante esta situación pedirá tanto a la Conselleria como al Ministerio de Agricultura una campaña informativa dirigida a los consumidores sobre la gran calidad de las mieles valencianas en comparación con las importadas.

Por otra parte, la Unió pide que se realicen más controles sobre las importaciones en los puertos de entrada con analíticas para asegurar que la miel que se compra «no está mezclada con otros azúcares, jarabes, siropes o melazas con el objetivo de controlar una posible adulteración» y que no le den «gato por liebre» al consumidor.

Por ello, pide al Gobierno y a la Conselleria de Agricultura que incorporen los medios humanos y tecnológicos necesarios y modifiquen los protocolos de análisis y control que permitan la misma eficacia en la detección de este tipo de fraude que se consigue en otros países de la Unión Europea con métodos como la Resonancia Magnética Nuclear (RMN).

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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