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Las 10 calles más caras para comprar una vivienda en España

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mejores playas y calas de la Comunitat Valenciana

La calle más exclusiva de España para comprar vivienda se encuentra en la isla de Mallorca. Se trata de la calle Sant Carles, en el municipio de Calvià, donde los propietarios piden una media de 7.043.750 euros a quien quiera comprar alguna de sus lujosas viviendas, según un estudio de idealista, el principal marketplace inmobiliario de España.

La medalla de plata de este exclusivo ranking abarca toda una urbanización situada en la malagueña localidad de Benahavís: la Urbanización Coto de La Zagaleta. Esta exclusiva zona de la Costa del Sol roza el primer puesto ya que tiene un precio medio de 7.042.462 euros, un precio superior al de su vecina la calle Mozart, en Marbella, que ocupa el tercer lugar con 5.932.489 euros.

A continuación se encuentra la Urbanización Cascada de Camoján, también en Marbella, cuyos propietarios piden por sus exclusivas viviendas una media de 5.444.000 euros. Le siguen dos representantes de la Comunidad de Madrid: el Paseo de los Lagos en Pozuelo de Alarcón, más conocido como “La Finca”, con una media de 5.248.039 euros y el Paseo del Conde de los Gaitanes, en la urbanización de La Moraleja, con 4.972.656 euros.

Completan el ranking -todas por encima de los 4,5 millones de euros- la calle Cañete, en Marbella, donde piden una media de 4.883.602 euros, la calle del Camino Ancho, en La Moraleja, donde quien quiera hacerse con uno de sus lujosos chalets pagará 4.751.654 euros, la urbanización Sierra Blanca, en Marbella, con una media de 4.625.158 euros y, por último, la Vía Cornisa de Calvià con un precio medio de 4.608.732 euros.

Las más caras de cada CCAA

El estudio realizado por idealista se completa con las calles más exclusivas de cada una de las 17 comunidades autónomas españolas. Además de las comunidades con calles en las 10 primeras posiciones, 5 autonomías más tienen direcciones en las que se supera de media el millón de euros: Cataluña (4.194.667 euros), Comunidad Valenciana (3.080.409 euros), Canarias (2.810.231 euros), Euskadi (1.474.200 euros) y Cantabria (1.321.333 euros).

La región más económica es Castilla-La Mancha, donde su calle más cara tiene un precio medio de 318.528 euros, seguida por Extremadura (353.168 euros) y Navarra (467.813 euros).

Si quieres consultar el precio de cualquier calle de España entra aquí.

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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