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Las comunidades, atentas al Interterritorial para cerrar su plan hacia normalidad

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Madrid, 5 may (EFE).- Las comunidades aguardan expectantes el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud de esta tarde para conocer las posibles soluciones que pueda darles el Gobierno para controlar el virus sin el escudo del estado de alarma, y con las que terminarán de diseñar sus planes hacia la normalidad.

La última reunión del Ministerio de Sanidad y las autonomías en este estado de alarma, decretado el pasado 25 de octubre y que expirará el próximo domingo, estará marcada precisamente por las medidas que podrán tomar ahora para evitar que la relajación de las restricciones implique un aumento de contagios cuando el proceso de vacunación no está lo suficientemente avanzado.

El Gobierno ha mantenido desde el principio que no iba a prorrogar más esta situación porque las autonomías cuentan con «herramientas suficientes» para contener el virus sin necesidad de ello.

Sin embargo, varias son las que han mostrado sus reticencias por la indefensión jurídica en la que quedan sin el paraguas del estado de alarma, al tener que someter sus medidas al criterio de los jueces.

Para evitar que se repita la disparidad de resoluciones judiciales del verano pasado, el Ejecutivo aprobó ayer un real decreto-ley que permitirá a las autonomías recurrir al Tribunal Supremo cuando sus medidas sean denegadas por los tribunales superiores de justicia.

De momento, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, confía en que el Ministerio de Sanidad informe esta tarde a las comunidades y en su caso esperará «a ver qué pasa» para tomar decisiones.

El presidente gallego entiende que la evolución epidemiológica de esta comunidad permite «ampliar horarios e ir dejando sin efecto el toque de queda», pero ha reiterado que será mañana cuando el comité clínico gallego se reúna para adoptar «medidas concretas» que entrarán en vigor «este mismo fin de semana».

Mientras, el Gobierno andaluz está ultimando su propia «transición hacia la normalidad», por lo que se están perfilando las «limitaciones o aperturas» que estarán vigentes desde este domingo, «en consenso» con los sectores sociales y económicos, pero no se aprobará nada hasta conocer qué posición mantiene y qué situaciones regula el Gobierno central en el Interterritorial.

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, es partidario de mantener medidas como el uso de la mascarilla y el toque de queda; por ello, va a pedir un «paraguas» constitucional que permita seguir teniendo un equilibrio prudente entre las restricciones y la apertura para no pasar «de cien a cero, o de cero a cien», sino hacer una desescalada ordenada.

Su consejero de Fomento, Nacho Hernando, ha añadido que espera que en la reunión el Gobierno de España dé soluciones para que, sin el estado de alarma, las comunidades autónomas puedan tomar decisiones para frenar la expansión del coronavirus. Castilla-La Mancha solicitará criterios homogéneos para todo el país.

El presidente de la Comunidad Valenciana, Ximo Puig, es partidario de seguir con una «desescalada prudente y progresiva» para «llegar al verano con la máxima normalidad que se pueda»; la Generalitat pedirá permiso al Tribunal Superior de Justicia para mantener un toque de queda pero más reducido, si bien las limitaciones se decidirán a finales de semana con las directrices del CISNS.

Además del escenario que se dibujará del 10 de mayo en adelante, la campaña de vacunación también estará sobre la mesa del Gobierno y las autonomías.

El consejero andaluz de Salud, Jesús Aguirre, insistirá en su solicitud de que la vacuna de AstraZeneca se administre a menores de 60 años, puesto que «nadie comprende por qué ahora mismo no se están utilizando» estas dosis.

Y Cataluña hará lo propio con su petición de ampliar el intervalo entre dosis de Pfizer hasta las 8 semanas aunque ya la Comisión de Salud Pública decidió que se mantendría en los 21 días que marca su ficha técnica.

Además, Sanidad y comunidades compartirán información sobre el certificado verde digital, el informe anual de violencia de género 2018-2019 y el sello de buenas prácticas en el Sistema Nacional de Salud en las estrategias de salud sexual, salud reproductiva y actuaciones sanitarias frente a la violencia de género.

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Así era Pablo, el maquinista de Alvia, de 27 años que falleció en el accidente de trenes de Adamuz

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maquinista fallecido Adamuz
Imagen de Pablo B., el maquinista fallecido en el accidente ferroviario. Sur

A Pablo le quedaban apenas 10 minutos para bajarse del tren

Pablo B., maquinista de Renfe de 27 años, es uno de los tres trabajadores ferroviarios que perdieron la vida en el trágico accidente de trenes en Adamuz (Córdoba). Ingeniero de formación y con una prometedora carrera profesional, estaba a punto de terminar su turno cuando ocurrió la colisión que le costó la vida.

Según relatan sus compañeros, a Pablo le quedaban “diez minutos mal contados” para bajarse del tren Alvia que conducía. Su relevo estaba previsto en la estación de Córdoba, desde donde otro maquinista debía continuar el trayecto hasta Huelva.

Una carrera corta, pero marcada por el compromiso

Pese a su juventud, Pablo gozaba de una excelente reputación profesional dentro del cuerpo de maquinistas. Estaba adscrito a la residencia de Cerro Negro (Madrid), aunque anteriormente había trabajado en el servicio de Rodalies de Cataluña.

En Renfe, el concepto de “residencia” se refiere a una adscripción territorial operativa, no necesariamente al lugar de residencia personal. En esta línea concreta, los maquinistas realizan el trayecto Madrid–Córdoba, donde son relevados por un compañero que continúa hasta Huelva.

La noche del 18 de enero, Pablo iba al frente del Alvia que impactó contra varios vagones de un tren Iryo descarrilado a su paso por Adamuz. Salió despedido y murió en el acto.

“Estaba a punto de terminar su jornada”

Sus compañeros no ocultan la conmoción por las circunstancias del accidente. “Su viaje debía haber terminado en Córdoba”, explican. Tras el relevo, Pablo habría regresado a Madrid al día siguiente, como marca el habitual sistema de rotación del servicio.

El accidente ha reabierto el debate sobre la seguridad de la red ferroviaria, especialmente tras conocerse que en la zona de Adamuz se habían registrado numerosas incidencias en los últimos años.

El impacto en su familia y su barrio

La tragedia estuvo marcada además por una cruel coincidencia: su madre, Romi, profesora jubilada, se encontraba de vacaciones en Egipto cuando ocurrió el siniestro. Madre e hijo eran muy conocidos en el barrio madrileño de Ondarreta, donde residían.

El Ayuntamiento de Alcorcón decretó dos días de luto oficial por la muerte del joven maquinista. “Las banderas ondearán a media asta y se suspende la agenda pública”, anunció la alcaldesa, Candelaria Testa.

Más allá del ferrocarril: su pasión por la fotografía

Además de su vocación ferroviaria, Pablo tenía otra gran pasión: la fotografía. Desde niño, capturaba imágenes con su cámara compacta, muchas de las cuales compartía en redes sociales. Para quienes le conocían, era un joven discreto, sensible y comprometido con su trabajo.

Su fallecimiento se suma a una lista de víctimas que ha dejado una profunda huella en la sociedad y en el sector ferroviario, aún a la espera de que se esclarezcan completamente las causas del accidente.

 

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