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Las duras declaraciones de allegados contra el padre de los niños asesinados en Godella

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El padre de los dos niños asesinados en 2019 en Godella, junto a su abogado, en una sesión del juicio. EFE/ Kai Försterling/Archivo

La abuela de los niños asesinados en Godella asegura que el padre es un manipulador

València, 2 de julio (EFE).- La abuela materna de los niños asesinados en Godella (València) en marzo de 2019 ha descrito a Gabriel, el padre de los menores, como un marido controlador que manipulaba a su hija, una chica influenciable con graves problemas psiquiátricos.

En este sentido se ha expresado Noemi, la abuela, en el testimonio que ha prestado en una nueva jornada del juicio por jurado que se celebra en la Ciudad de la Justicia de València, en el que María y Gabriel, los padres de los menores, están acusados de su asesinato.

“Estaba absolutamente controlada y manipulada por Gabriel”, que le controlaba el correo electrónico y escuchaba sus conversaciones, ha declarado Noemi.

Esta mañana también han prestado testimonio tres amigas de la acusada, que han coincidido en dibujar a Gabriel, el acusado, como un hombre dominado por creencias extrañas, obsesionado por una secta que le perseguía, pero también como un controlador, un manipulador que trataba mal a su mujer y, en algunas ocasiones, maltrataba a los niños.

El fiscal pide 25 años de prisión, con un máximo de 40 años de encarcelamiento, para el padre; y el mismo tiempo de internamiento en un centro psiquiátrico para la madre, por padecer esquizofrenia y tener alterada las facultades que harían posible su imputación. Aunque los dos acusados se echan la culpa mutuamente, la acusación pública considera que el padre fue, como mínimo inductor.

Mientras que el acusado negó ayer en su declaración creerse dotado de poderes especiales o tener fe en este tipo de pensamiento mágico, todos los testigos cercanos a María que han intervenido hoy han dicho lo contrario.

“Me dijo que era Jesucristo y nosotras los apóstoles, y me habló de que podríamos morir todos para reencarnarnos juntos. Lo hizo en un bar, en su casa, en la plaza del pueblo, muchas veces”, ha relatado Cristina, amiga de María.

“También le dijo que María era María Magdalena”, ha añadido, mientras que otras amigas han contado que Gabriel “a veces no se controlaba, era agresivo y en general frío, no mostraba empatía” y también controlador de María, a quien limitaba los contactos. Las amigas de María han insistido además en que todas conocían las “vigilias” que la pareja mantenía para evitar que “la secta” los atacara por la noche, un factor importante, dado que fue durante una de esas vigilancias cuando se produjo el crimen.

Las tres testigos han contado que conocieron, cuando visitaron a María en la cárcel, cartas de Gabriel pidiéndole que “se echara las culpas del crimen, porque es inimputable y saldría pronto y podrían volver a estar juntos otra vez”.

Noemi, la madre de María y abuela de las víctimas, ha narrado la angustia que vivió en las jornadas previas al crimen, cuando a pesar de que acudió a servicios sociales y denunció la situación, no pudo evitar las muertes de los niños, y ha recordado cómo, por ejemplo, los psiquiatras de la Sanidad Pública que intervinieron en el caso no comprendieron la gravedad de la enfermedad de su hija.

“Adiós mamá me voy con el creador, adiós”, le escribió por whatssapp pocos días antes de los crímenes María a su madre. Ese mismo día María le dijo también: “Mamá: tú no sabes lo que haces por las noches. Vas matando niños. Gabriel me hizo una regresión ayer y lo he visto».

Noemi denunció la situación a los servicios de protección de menores e incluso ante la Fiscalía de Menores y los tribunales, que le aseguraron que actuarían de urgencia.

“Era el día 13 de marzo, y esa misma tarde la Fiscalía de Menores iba a intervenir tras mi denuncia. Me fui a dormir, sin noticias. Y a las siete de la mañana del día 14 de marzo mi hijo me despertó y me dijo: “Mamá está aquí la Policía. Que María ha desaparecido y los niños también”.

Los cadáveres de los niños fueron encontrados a decenas de metros de la casa donde vivían con sus padres. Murieron a causa de fuertes golpes en la cabeza.

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El Hospital Universitario de Burgos multiplicó por seis la dosis de quimioterapia a cinco pacientes con cáncer

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Fallecen dos pacientes oncológicos por un error en el tratamiento

Un error humano en la Farmacia del HUBU provocó la administración de una dosis seis veces superior a la prescrita; dos pacientes fallecieron y uno permanece en estado crítico

El Hospital Universitario de Burgos (HUBU) administró por error una dosis de quimioterapia seis veces superior a la indicada a cinco pacientes oncológicos durante el pasado mes de diciembre. Como consecuencia directa de este fallo, dos pacientes fallecieron, uno continúa ingresado en la UCI, otro permanece hospitalizado en planta y el quinto ha sido dado de alta y se recupera en su domicilio.

Según han confirmado fuentes oficiales del centro hospitalario, la sobredosificación se produjo debido a un error humano en el servicio de Farmacia, que alteró la pauta establecida por el equipo de Oncología Médica. El hospital ha reconocido que las muertes están directamente relacionadas con la administración incorrecta del fármaco.

Detectada una toxicidad inesperada en pacientes oncológicos

El HUBU ha explicado en un comunicado que el 18 de diciembre se detectó una “toxicidad inesperada” en los cinco pacientes afectados, lo que activó de inmediato las alarmas internas. Tras analizar los tratamientos administrados, se constató que la dosis de quimioterapia había sido multiplicada por seis, una variación extremadamente peligrosa en este tipo de terapias.

Especialistas sanitarios recuerdan que cualquier alteración en la dosis de un tratamiento oncológico puede tener consecuencias fatales, ya que estos fármacos actúan dentro de márgenes muy estrictos de seguridad.

Investigación interna y revisión de protocolos

Tras conocerse lo sucedido, la dirección del Hospital Universitario de Burgos inició una investigación interna para esclarecer las causas del error y determinar en qué punto del proceso se produjo el fallo. El centro ha subrayado que se trata de un incidente aislado y que no se ha señalado individualmente a ningún profesional, asumiendo la gerencia la responsabilidad institucional.

Asimismo, se han revisado y reforzado los protocolos de seguridad, con el objetivo de reducir riesgos y evitar que un error similar vuelva a repetirse en el futuro.

Acompañamiento a las familias y seguimiento de los pacientes

Desde el HUBU han destacado que se ha mantenido contacto permanente con las familias y los pacientes afectados, ofreciéndoles información detallada, apoyo psicológico y acceso a los servicios jurídicos del hospital.

Tanto la Consejería de Sanidad de Castilla y León como la dirección del centro han expresado su profundo pesar por el fallecimiento de los dos pacientes y han trasladado sus mejores deseos para la recuperación de los otros tres afectados.

Un caso que reabre el debate sobre la seguridad en la medicación hospitalaria

Este grave incidente vuelve a poner el foco en la seguridad de los procesos de medicación en hospitales, especialmente en tratamientos de alto riesgo como la quimioterapia, donde una mínima variación en la dosis puede resultar letal.

Las conclusiones de la investigación interna serán clave para determinar posibles responsabilidades y para reforzar los mecanismos de control en el sistema sanitario.

 

 

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