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Las viviendas situadas en un barrio ‘de moda’ como Russafa o el Cabanyal valen hasta un 20% más

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MADRID/VALÈNCIA, Ago 2018. (EUROPA PRESS) – Las viviendas situadas en un barrio ‘de moda’ de alguna de las grandes ciudades españolas valen desde un 5% hasta un 20% más, pudiendo pasar de los 250.000 euros de media a una cantidad a partir de 262.500 euros y de hasta 300.000, de acuerdo a los datos proporcionados por la inmobiliaria Barnes Spain.

En muchas de las grandes ciudades de España, hay zonas que son ilustrativas de esta revalorización como Chamberí, Lavapiés, La Latina y Malasaña, en Madrid; Gràcia, Sant Antoni, Horta y La Barceloneta, en Barcelona; Russafa y Cabanyal, en València; Triana, La Macarena y Los Remedios, en Sevilla; o ‘Bilbao la Vieja’, en Bilbao.

Según la inmobiliaria, las características de las viviendas en estos barrios varían dependiendo de la obsolescencia de su parque de viviendas. En estos momentos, se buscan viviendas «diáfanas», con estancias «amplias» y la superficie «muy bien aprovechada». También se valoran los techos «altos» y la luminosidad. Sobre el estado del inmueble, se busca o bien que esté reformado o bien, si no lo está, que tenga un estilo arquitectónico y de diseño interior «propio».

En palabras del socio fundador de Barnes Spain, Emmanuel Virgoulay, tanto por parte de los compradores como por parte de los vendedores, que una zona se ponga ‘de moda’ implica que los propietarios tratan de sacar un precio «mayor» por sus viviendas, mientras que el número de interesados «aumenta exponencialmente» en el momento en el que se sabe que un barrio está ganando valor. Además, en el sector alquiler, Virgoulay ha asegurado que también se incrementa el interés de los arrendatarios por residir en ese barrio, mientras que los arrendadores van a incrementar sus expectativas de ingresos.

LOS JÓVENES, LOS COMPRADORES EN LOS BARRIOS ‘DE MODA’
Por perfil de comprador, la mayoría de personas interesadas en adquirir una vivienda en un barrio de los considerados ‘de moda’ son, o bien compradores jóvenes que buscan la mejor ubicación posible dentro de la urbe por encima de otros factores como son el tamaño del inmueble o un precio «más bajo», o bien inversores que tratan de encontrar las «mejores» oportunidades para después vender más caro o arrendar la vivienda.

De hecho, la revaloración del barrio también provoca que muchos de los propietarios pidan más por su piso ya sea para venderlo o para alquilarlo, lo que a su vez conduce a un «rejuvenecimiento» del barrio por la llegada de estudiantes y jóvenes de alquiler.

Para Barnes, las causas de que un barrio pase a estar de moda son «múltiples» y «variadas». Estas incluyen desde el auge del turismo a la mejora de infraestructuras, pasando por la aparición de locales de moda o los cambios en la modelo urbanístico de la ciudad (zonas verdes, calles en peatonales, etc).

Por otro lado, puede haber otros factores detonantes de esta revalorización como una nueva línea de metro, nuevos centros de enseñanza o motivos más paradigmáticos, como es el caso del cierre de la cárcel La Modelo, en la zona izquierda del Eixample barcelonés, que ha hecho que las viviendas de alrededor se revaloricen del día a la mañana.

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ESTUDIO| Extensiones de pelo bajo sospecha: hallan compuestos asociados a cáncer y alteraciones hormonales

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extensiones pelo riesgo salud
Extensiones de pelo bajo sospecha: hallan compuestos asociados a cáncer y alteraciones hormonales-PEXELS ARCHIVO

Un estudio científico ha identificado docenas de sustancias químicas potencialmente peligrosas en extensiones de pelo, incluidos productos elaborados con pelo humano. La investigación, considerada la más completa hasta la fecha en este tipo de productos de belleza, pone el foco en los posibles riesgos para la salud asociados al uso prolongado de extensiones, una industria que, según los autores, cuenta con una regulación limitada en muchos países.

El trabajo ha sido realizado por el Silent Spring Institute (Estados Unidos) y publicado en la revista Environment & Health de la American Chemical Society. Sus conclusiones llegan en un contexto de creciente preocupación por los efectos que ciertos productos capilares pueden tener en el organismo.

Un análisis exhaustivo de extensiones sintéticas y de cabello humano

Para elaborar el estudio, el equipo investigador analizó 43 productos populares de extensiones de cabello adquiridos tanto en tiendas físicas como en plataformas online. Las muestras incluían extensiones de fibras sintéticas y de origen biológico, como cabello humano, seda o fibras vegetales.

Las extensiones se clasificaron según su composición y características:

  • Fibras sintéticas (principalmente polímeros plásticos).

  • Fibras de origen biológico, incluido cabello humano.

  • Productos resistentes al calor, ignífugos o impermeables.

  • Extensiones etiquetadas como “ecológicas” o “no tóxicas”.

En total, 19 de las muestras sintéticas indicaban ser ignífugas, tres eran resistentes al agua, nueve resistentes al calor y varias se promocionaban como libres de PVC o no tóxicas.

Más de 900 compuestos detectados en las muestras

Los investigadores utilizaron una técnica de análisis no dirigido que permite detectar una amplia variedad de compuestos, incluso aquellos que no suelen buscarse en productos cosméticos. A través de cromatografía de gases bidimensional y espectrometría de masas de alta resolución, identificaron más de 900 firmas químicas en las muestras analizadas.

Posteriormente, mediante herramientas de aprendizaje automático, se compararon esas firmas con bases de datos químicas. El resultado fue la identificación de 169 sustancias químicas pertenecientes a nueve clases estructurales principales.

Sustancias relacionadas con cáncer y alteraciones hormonales

El estudio detectó en las extensiones de cabello diversas sustancias asociadas a riesgos para la salud, entre ellas:

  • Retardantes de llama.

  • Ftalatos.

  • Pesticidas.

  • Estireno.

  • Tetracloroetano.

  • Compuestos organoestánnicos.

Algunas de estas sustancias se han relacionado en investigaciones previas con cáncer, alteraciones hormonales, problemas de desarrollo y efectos en el sistema inmunitario.

Los resultados indican que todas las muestras, salvo dos, contenían sustancias potencialmente peligrosas, incluso aquellas etiquetadas como “no tóxicas”. Además, 48 de los compuestos detectados figuran en listas de sustancias peligrosas reconocidas internacionalmente, y 12 aparecen en la Proposición 65 de California, que advierte sobre químicos relacionados con cáncer o daños reproductivos.

También se hallaron 17 sustancias vinculadas al cáncer de mama en 36 de las muestras, algunas con capacidad de alterar el sistema hormonal.

Compuestos organoestánnicos y niveles por encima de lo recomendado

El estudio destaca la presencia de compuestos organoestánnicos en cerca del 10% de las muestras. En algunos casos, se detectaron concentraciones superiores a los niveles considerados seguros en la Unión Europea, donde este tipo de sustancias está regulado.

Estos compuestos se emplean habitualmente como estabilizadores térmicos en materiales plásticos y se han asociado a irritaciones cutáneas, una de las quejas más frecuentes entre usuarios de extensiones. También se han relacionado con alteraciones hormonales y riesgos de cáncer.

Por qué pueden suponer un riesgo para la salud

Las extensiones de cabello suelen tratarse con productos químicos para hacerlas más resistentes al calor, al fuego o a la humedad. Sin embargo, según los investigadores, las empresas rara vez detallan qué sustancias se utilizan en estos procesos.

El hecho de que las extensiones estén en contacto directo con el cuero cabelludo y el cuello aumenta la exposición potencial. Además, al aplicar calor para peinarlas o moldearlas, algunos compuestos podrían liberarse al aire y ser inhalados.

Los autores del estudio subrayan que todavía se necesita más investigación para comprender el impacto real de esta exposición, pero consideran necesario mejorar la transparencia y la regulación de estos productos.

Un mercado en crecimiento con escasa regulación

El mercado mundial de extensiones de cabello sigue creciendo y se prevé que supere los 14.000 millones de dólares en 2028. Este auge ha incrementado la preocupación por la seguridad de los productos, especialmente ante la falta de información clara sobre su composición.

Los investigadores consideran urgente reforzar la supervisión de esta industria y fomentar el desarrollo de productos más seguros. También sugieren que los consumidores deberían contar con advertencias más claras sobre la presencia de determinadas sustancias químicas.

La necesidad de más transparencia en los productos capilares

El estudio pone de relieve la importancia de que las marcas informen sobre los compuestos utilizados en la fabricación de extensiones. Según los autores, los consumidores deberían poder tomar decisiones informadas sobre los productos que utilizan de forma habitual.

Aunque la investigación se ha centrado en el mercado estadounidense, sus conclusiones tienen implicaciones globales, dado el carácter internacional de la industria de la belleza.

Los expertos insisten en que el objetivo no es alarmar, sino promover una mayor transparencia y regulación para garantizar la seguridad de quienes utilizan extensiones de cabello de forma regular.

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