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El lenguaje de los ciberacosadores a los menores: emoji del corazón, «cielo» o «bebé»

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lenguaje de los ciberacosadores
EFE/EPA/TRACEY

València, 5 ago (OFFICIAL PRESS-EFE).- El lenguaje de los ciberacosadores es claro: los emojis del corazón y la carita sonriente, junto a apelativos cariñosos como «cielo» o «bebé», contribuyen a la red de mentiras que utilizan los ciberacosadores sexuales para conseguir sus fines y cometer el delito, según un estudio elaborado a partir de conversaciones de estos delincuentes.

Este estudio, desarrollado por Andrea García Montes, doctoranda en Lingüística Aplicada en la Universitat Politècnica de València (UPV), ha analizado el uso de emojis y su impacto en un contexto de relaciones delictivas y engañosas.

El lenguaje de los ciberacosadores

En concreto, el análisis se ha centrado en la utilización que hacen de los emojis los ciberacosadores sexuales a menores (conocidos como «groomers»). En una muestra de 70 conversaciones cedidas por la Secretaría de Estado de Seguridad, el estudio constata que los ciberacosadores utilizan más que las víctimas estos elementos gráficos.

De entre los 20 emojis más usados por los ciberacosadores sexuales a menores, el del corazón es el más frecuente, con un 25 %, seguido de la pequeña cara amarilla con dos corazones como ojos (10 %), según los resultados de este estudio.

También aparecen entre estos 20 pictogramas algunos con un sentido más sugerente como son el emoji de una cara sonriendo con superioridad (4 %) o el de una pequeña llama de fuego (3 %).

Algunos estudios señalan, de hecho, que el uso de emojis como la carita sonriente o el corazón son la mejor elección para este fin y los ciberacosadores sexuales de menores son conscientes de esta percepción, explica Andrea García Montes.

El trabajo, dirigido por la profesora de la UPV Carmen Pérez Sabater, también analiza el contexto de aparición de estos emojis y concluye que los pictogramas usados por los adultos aparecen en la mayoría de los casos junto a apelativos cariñosos como «bebé» o «cielo» con la finalidad de intensificar ese sentimiento engañoso que se está desarrollando entre ambos.

EL USO DE EMOJIS CONTRIBUYE A LA RED DE MENTIRAS DE LOS CIBERACOSADORES

Con el uso de estos emojis, el adulto pretende crear y desarrollar una relación, ya sea amistosa o romántica, con su víctima, y contribuyen a la red de mentiras que los agresores tejen para conseguir sus fines delictivos, concluye el estudio.Este también recoge que del uso de estos emojis se desprende la idea de que, en un contexto de ciberacoso sexual a menores, los adultos los emplean para introducir temas sexuales de una forma implícita o pícara para engañar o confundir a los menores.

«El uso de emojis contribuye a la red de mentiras que los agresores tejen para conseguir sus fines delictivos, ya sean fotos o vídeos comprometidos del menor o quedar físicamente para mantener relaciones sexuales», apunta Andrea García Montes.

El estudio, que se enmarca dentro del proyecto Stoponsexgroom, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación, fue presentado en julio en la decimoctava edición del congreso International Pragmatics Conference celebrado en Bruselas (Bélgica).

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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