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Cultura

Les Arts reúne a las batutas de mayor proyección para la temporada 2021-22

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València, 9 ago (EFE).- El Palau de les Arts reúne a las batutas de mayor proyección en su oferta sinfónica de la Temporada 2021-2022, que incluye los regresos de Gustavo Gimeno, Juanjo Mena y Josep Pons y los debuts de Riccardo Minasi y Mark Elder en el primer año de James Gaffigan como director musical.

Juanjo Mena será el encargado de inaugurar la actividad sinfónica de la Orquestra de la Comunitat Valenciana con un monográfico de Beethoven en el Auditori de Teulada (3 de septiembre) y el Teatro Calderón de Alcoy (4 de septiembre) dentro de la apuesta de Les Arts por ofrecer una programación vertebradora y de alcance autonómico. según ha informado la entidad en un comunicado.

El prestigioso maestro vasco dirigirá también ese mismo mes a la Orquestra de la Comunitat Valenciana, en su primera participación en el festival Ensems. Reconocido por sus trabajos con la música contemporánea, Juanjo Mena dirige con la OCV un programa dedicado en su integridad a la finlandesa Kaija Saariaho, una de las grandes figuras de la música de los siglos XX y XXI, con sus obras ‘Circle Map’ y ‘D’Om le Vrai Sens’.

En octubre debuta con la OCV en València y Castelló el ascendente Riccardo Minasi, que en un tiempo récord se ha situado entre los directores con mayor proyección en Europa, y que propone un programa que evoca la afinidad por Italia y por lo italiano en las composiciones de diversos autores que desarrollaron su carrera en Viena.

En el atril, figuran obras como ‘Scena di Berenice’, de Haydn, y ‘Ah perfido!’, de Beethoven, inspiradas en versos del poeta italiano -posteriormente establecido en Viena- Pietro Metastasio, que contarán con la voz de la cotizada soprano Julia Kleiter, así como ‘Aus Italien’, que está considerado como el primer poema sinfónico que compuso un joven Richard Strauss, con tan solo 22 años, tras un viaje por el país transalpino.

En diciembre regresa a Les Arts Gustavo Gimeno, fiel a su compromiso anual con la Orquestra de la Comunitat Valenciana, con la ‘Tercera’, una de las partituras más complejas, ambiciosas y extensas del compositor, la que mejor retrata su amor a la naturaleza, su pasión por la vida y la adoración a Dios recurriendo a un impresionante despliegue orquestal y vocal.

Acompañarán a la OCV, en esta ocasión, el Cor de la Generalitat Valenciana, la Escolania de la Mare de Déu dels Desemparats y la mezzosoprano escocesa Karen Cargill, reputada intérprete de la obra de Gustav Mahler.

Después de debutar con la formación titular de Les Arts la pasada temporada en Sagunt a Escena y en el Auditori de Castelló, Josep Pons se presenta por primera vez ante el público de Les Arts con un sugerente programa con obras de Manuel de Falla y Maurice Ravel en el mes de febrero.

Por su parte, James Gaffigan, además de inaugurar y clausurar la temporada operística, ofrecerá su primer concierto como director musical de Les Arts en València y Castelló a principios del mes de mayo con un programa lírico-sinfónico, inspirado en los vínculos interculturales, y lo hará de la mano del repertorio de compositores como Joaquín Rodrigo o Dvorák.

El ciclo ‘Les Arts és Simfónic’ se clausurará en el mes de junio con la visita de uno de los grandes nombres del circuito internacional, Mark Elder, batuta consagrada que se pondrá al frente del Cor de la Generalitat y de la Orquestra de la Comunitat Valenciana por primera vez en su carrera, y lo hará para ahondar en dos compositores, Strauss y Stravinsky, en los que la OCV es una reconocida especialista y que podrán escucharse en València y Castelló.

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Cultura

Los secretos de la Finca Roja de València

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la finca roja de valencia
Foto: Hugo Román

La Finca Roja de València es uno de los símbolos de la ciudad. El sello inconfundible de Enrique Viedma Vidal quedó plasmado en muchas construcciones en la València de los años 20 y 30. Puede que cuando el arquitecto valenciano planificara las 378 viviendas y 14 patios que hoy ocupan la manzana de las calles Jesús, Albacete, Marvá y Maluquer no fuera consciente de que estaba a punto de levantar uno de los edificios más icónicos de la ciudad. Todo un símbolo que nació con otro objetivo bien distinto.

Construido entre 1929 y 1933, se buscaba la funcionalidad y aprovechar al máximo los más de 15.000 m2 de la manzana para uso de la comunidad. Una comunidad formada por los obreros del Instituto Nacional de Previsión que buscaban vivienda en València a cambio de un chavo al mes. De hecho antes de ser popularmente conocida como Finca Roja, los vecinos de la capital del Turia la bautizaron como la “finca del chavo“ por ese motivo.

En el ladrillo caravista de color rojo que le confiere esa personalidad, y su sobrenombre, se puede apreciar la influencia de la escuela holandesa. Pero la originalidad de este residencial no se queda tan solo en su colores rojo y azul turquesa o en su original fachada con sus formas geométricas, repletas de detalles. En su interior, en sus entrañas, esconde en secreto sus orígenes.

Inspirado por el filósofo francés Charles Fourier, Viedma rompió con modelos de la época a la hora de proyectar la finca buscando dotarla de servicios, de recreo y descanso para niños y mayores.

La Finca Roja de València:

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La idea era que los bajos comerciales se abrieran al patio interior, para así proveer a los vecinos. Este modelo de autogestión que buscaba aprovechar su peculiar estructura y su patio interior, debía autoabastecerse de agua gracias a los torreones de las esquinas, pensados como depósitos, idea que nunca se llevó a cabo.

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Han pasado muchas décadas, y sus actuales vecinos disfrutan sabedores de encontrarse en un espacio único, en el que cada ladrillo esconde historias, sueños e ilusiones del pasado. Ya no queda nada de aquellos comercios que tenían acceso al interior. Otros elementos también han ido desapareciendo con el paso de los años.

Ha pasado el tiempo, tantos que muchos de los que allí viven desconocen parte de esa historia escrita sobre ladrillo rojizo. Ladrillos que visten pisos de 100 metros cuadrados o de 140 en el caso de algunos que recaen en los chaflanes.

El enorme patio ajardinado es un lugar de descanso donde los vecinos pueden disfrutar del aire libre sin salir de sus casas. Un lugar de encuentro para desconectar, charlar, jugar o pasear al perro.

Un lugar en el que historia y arquitectura se dan la mano.

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