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Valencia

Llegan a València las primeras familias ucranianas, cansados pero tranquilos

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Llegan a València las primeras familias ucranianas, cansados pero tranquilos

Valencia, 7 mar (EFE).- Catorce familias ucranianas han llegado esta madrugada a València en un operativo de emergencia puesto en marcha por la fundación Juntos Por la Vida que ha traído 44 personas, de ellos 21 menores con sus madres que reflejaban el cansancio de cerca de tres días de viaje pero estaban tranquilos.

Al llegar a las cinco de la madrugada, con retraso sobre la hora prevista, los refugiados han sido acogidos por familias valencianas con aplausos y la bandera de Ucrania, informan fuentes de la fundación.

Son familias vinculadas en su mayoría con la fundación por los programas de acogida familiar de menores que realiza la ong valenciana desde hace mas de 25 años durante los veranos con niños y niñas de la zona de Chernóbil, y también en los últimos años de la zona de Dombás, donde hay una situación bélica desde el año 2014.

El autobús ha llegado a la Facultad de Medicina de la Universitat de València, cedida por esta institución y cuya rectora, Mavi Mestre, ha estado presente para saludar al equipo de Juntos Por la Vida.

En este autobús han llegado 44 personas, 21 menores con sus madres, en total 14 grupos familiares, desde la ciudad ucraniana de Lviv, de la que salieron el pasado viernes, que han sido recibidas con emoción, lágrimas y abrazos por la familias valencianas que les acogerán a partir de ahora en sus casas.

Estas familias han acogido en otras ocasiones a niños ucranianos como Artur, un niño de 12 años, que lleva viniendo a Valencia desde los 6, acogido por María y Saulo, sus padres españoles, y que también esta vez le acogen a él y su familia.

También Marina, que desde los 8 años viene a València, y ahora con 18 ha llegado acompañada de ocho miembros de su familia que han dejando sus casas y su vidas en Ucrania por la guerra, a la espera de que la situación cambie; y Katya, que ha vuelto a la casa de sus padres de acogida en Nules, en Castellón, con su hijo de 1 año.

Las madres y padres de acogida coincidieron en la necesidad de acoger a estos niños y niñas y sus familias, con la seguridad de que sus vidas corrían peligro.

El vicepresidente de la Fundación Juntos por la Vida, Jesús Rodríguez , también emocionado por la llegada de las familias que conoce desde hace años a través de los menores en acogida, asegura que les ha movido para esta iniciativa el cariño que siente por los niños, que no merecen esta situación de sufrimiento por la guerra.

En los próximos días llegarán a Valencia más autobuses con familias ucranianas que igualmente serán acogidas por valencianos y, de hecho, ya hay otro en camino que la pasada noche ha cruzado la frontera con Polonia con refugiados que acogerán familias que tienen vínculos con la ong.

Un equipo de Juntos Por la Vida se encuentra en la ciudad polaca de Pzremysl, cerca de la fronteras con Ucrania desde hace una semana, realizando ayuda de emergencia y humanitaria con los refugiados que huyen de su país, y preparando y organizando el traslado de algunas de estas familias a Valencia.

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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