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Los coches menos fiables, según OCU

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Los coches menos fiables
PIXABAY

La experiencia de 52.430 conductores europeos con sus coches revela las marcas y modelos más fiables, o lo que es lo mismo, los que sufren menos averías y de un carácter más leve, excluyendo las derivadas de un accidente. Pero también los gastos de mantenimiento en el taller oficial de la marca, tal y como recoge la encuesta realizada por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) junto con otras cuatro asociaciones europeas de Bélgica, Francia, Italia y Portugal.

Los buenos resultados en fiabilidad, publicados en la revista Compra Maestra de junio, vuelven a recaer un año más sobre los fabricantes japoneses y coreanos, que copan siete de las diez primeras posiciones, liderados por Lexus, Subaru y Toyota. Mientras que entre los fabricantes europeos destacan Seat, Dacia y Skoda, por este orden. Aunque quizá los resultados más sorprendentes son los que señalan a Tesla entre las marcas menos fiables, junto con otras marcas de coches de lujo como Alfa Romeo, Land Rover o Jaguar, que comparten las últimas posiciones.

Los coches menos fiables:

Encuesta fiabilidad coches

Por tipo de motor, los modelos con menos averías son los automóviles híbridos no enchufables: hay hasta diez modelos por encima de un excepcional 95 sobre 100 en fiabilidad. Los motores de gas (GLP o GNC), así como los eléctricos, en cambio, todavía no disponen de una oferta tan amplia de coches a prueba de averías.

Ahora bien, curiosamente, el modelo más fiable entre las 523 versiones de coches que recoge la encuesta, es un coche con motor diésel, el Volkswagen T-Roc 1600 Diésel (versión 2017). Le siguen dos híbridos, como son el Toyota Corolla 2000 Híbrido Gasolina (versión 2018) y el Lexus IS 2500 Híbrido Gasolina (versión 2013). En la cola, el Renault Espace 1600 Diésel (versión 2015) y el Opel Astra 1500 D (versión 2015).

La encuesta también revela lo que gasta el conductor en mantenimiento del coche cuando lo lleva al taller oficial. Las diferencias son sin duda significativas: frente a un coste de entre 114 y 150 euros al año de los automovilistas de las marcas Hyundai, Dacia y Renault a los más de 300 euros al año de quienes tienen un vehículo Mercedes Benz, Audi o Volvo. Por cierto, las averías más comunes son las eléctricas (17%), seguidas por las que afectan al sistema de frenado (13%).

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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